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Edición Nº 1719 |
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Por
FERNANDO VIVAS
CARLOS Ferrero entró en trompo. El Presidente del Congreso tildó a los canales 4 y 5 de fujimontesinistas para abajo, conspiradores contra Toledo, filibusteros de la democracia. Y cuando éstos le responden con una edición de sus decires fujimontesinistas del 94 al 97, se declara mudo e inerme. Dice que él, por costumbre locuaz, no discute con quienes tienen la sartén por el mango. La sartén nacional no la empuñan los medios sino su partido, doctor Ferrero. Aquí, desde el teflón independiente, sin deberle nada ni al 5 ni al 4 ni a Perú Posible, le lanzamos una pregunta: ¿Cuando las papas de veras quemen buscará la tribuna de aquellos medios para manifestar allí sus discrepancias con Toledo como lo hizo antes con Fujimori? Beto Ortiz cometió en dos desiguales capítulos una "Vida secreta" de Magaly Medina. En el primero tuvo la virtud de documentar con información inédita el extraordinario ascenso de la Urraca; en el segundo se metió inexcusablemente con su hijo e intentó infructuosamente derrumbarla. Para ello se apoyó, entre otras cosas, en declaraciones mías sobre las relaciones peligrosas de Magaly con el régimen fujimontesinista. Las suscribo ahora como lo hice en su momento recibiendo sus airados picotazos. Esa es la mancha de la que Magaly no acaba de limpiarse. Pero la mañosa edición de Beto omitió mis conclusiones, que ahora quiero repetir, le extrañen a quien le extrañen: A pesar de sus malos pasos con los Winter y a pesar de un estilo que privilegió la violencia y la envidia sobre el humor y la crítica (ecuación que afortunadamente está cambiando) la Urraca se ha ganado un lugar histórico como la aduana valorativa entre un pueblo cada vez menos crédulo y sus estrellas. Su programa es divertido y tiene para rato. César Hildebrandt me confundió con un atacante imaginario y me dedicó un par de frases infelices mientras entrevistaba a Michelle Alexander. El motivo: una columna donde al intentar clasificar la telebasura, término que detesto pero que recogí por estar de moda, lo tipifiqué a él como un reciclador y productor ocasional de basura buena. Ello jamás podría ser un ataque pues aquí intento hacer lo mismo; por supuesto, sin el brillo y el éxito del aludido. Así que mide tus palabras, Chato. Mientras Toledo habla y se equivoca sin remedio; Alan García se edita a sí mismo antes de abrir la boca. Tiene dos paradigmas (o cañones), el concertador y el opositor, y saca balas de cada uno, antes de disparar dos rollos que parecen uno. Todo eso en segundos, para envidia de sus rivales. Pero antes de eso, cuando el tema es peliagudo, ha tenido militantes que se dispararon solos a riesgo de inmolarse. Ejemplo: la campaña aprista contra la Comisión de la Verdad. Mauricio Mulder atacó y quedó bastante más contuso que la CDV. Luego tuvo que soportar a su líder apapachando a los comisionados. Alan no fue tan impertinente como para hablarles de sus dietas del PNUD; ellos no fueron tan descorteses como para restregarle la masacre de los penales de 1986. Los búfalos cayeron mal (las encuestas lo dicen) pero su sacrificio de popularidad tuvo sentido al evitar temporalmente que el gobierno los abrumara con flashbacks del desastre alanista. Simpatías y antipatías aparte, los partidos y los liderazgos funcionan mejor así que abriendo destempladamente la boca, sin medir fuerzas y motivos, cual Ferrero o Toledo. Por supuesto que el doble discurso alanista es reprobable y nos aleja del sinceramiento político que merecemos los peruanos; pero tiene la seducción del mal menor. Ojalá la nueva Secretaría de Comunicaciones, que ha estado atareada este fin de semana en el cónclave del Ejecutivo en El Pueblo, explicando con power point ideas para remachar la imagen presidencial evitando sus sobreexposiciones peligrosas, también tenga muy en cuenta estos problemas de discurso y edición (sus consejos han caído en saco roto a juzgar por las pifias de Gamarra y Chimbote del día lunes). Si el Ejecutivo oyera a la oposición y a la prensa crítica antes que dejarse vencer por una paranoia paralizante, otros serían los cantares. El último es desarmante: el Presidente Toledo ha musitado que "está profundamente triste y frustrado". Sonamos.
Escribe CESAR ALMEYDA
La TV nuestra de cada día siempre me
causa sentimientos encontrados, no puedo despegarme de ella en las mañanas,
cuando las noticias tratan de brindarme información y de vez en
cuando una buena entrevista. Pero al mismo tiempo, me causa rechazo como
a todos cuando, no siempre de la mejor manera ni con el tino adecuado,
transmite miseria y horror. Hemos pasado una etapa traumática en
la que algunos medios negaban la realidad. Felizmente hay excepciones
y de vez en cuando se recibe notas optimistas. El mundo no es tan malo
como nos lo suelen presentar, también tiene sus aspectos positivos
que es lo que en nuestros días no debemos dejar de resaltar, aunque
no necesariamente ésta vaya acompañada de rating. La TV
noticiosa tiene que competir muy fuerte con diarios y radioemisoras, pues
sólo después de transitar por los tres medios uno obtiene
la visión completa de los temas del día. En consecuencia,
experimentados periodistas que destacan en radio y prensa escrita, felizmente
han empezado a ser contratados para la TV. Si bien la noticia me acompaña,
mañana, tarde y noche; trato de hacerle el tiempo justo al deporte
y las películas. El cable siempre presenta un buen menú
de opciones. Pero si aún así, todo se agota en la búsqueda
frenética del rating, entonces muchas veces, mi TV sucumbe ante
un buen libro y mi música de siempre. Gisela a Pesar de Todo
Por primera vez en Canal 2, por tercera vez
en la noche, por octava vez con programa nuevo, Gisela Valcárcel
vuelve más etérea que nunca, con una película de
distancia entre su regio pellejo y la atmósfera caldeada de la
TV. Antes de entrar a escena, algunos oooommmms que trajo de la India;
luego, su disposición al chongo sabatino será absoluta.
Gisela se puede equivocar y confundir pero nunca se cansa, nunca pierde
el aliento ni los papeles. Esas crisis pueden pasarle a otras, no a ella.
Su punto de partida será su última temporada del 5, cambalache
de esposados en asomo del Gran Hermano gringo, concurso de celebridades,
pruebas de resistencia y se le agregará el malhumor del productor
Guille. Dentro de unos meses la campaña municipal la proveerá
de invitados políticos. La secunda Christian Rivero y el mismo
equipo de baile que tuvo en el 5. Su colchón paraíso sera
el "Sabadazo" de Ernesto Pimentel y las películas que le programe
Jimmy Arteaga. Suerte.
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