|
Edición Nº 1721 |
|
|||||||||||||
|
|
||||||||||||||
|
|
Por
FERNANDO VIVAS
LOS consultores de Canal 4, de los que Jaime Crosby es el único que canta y desafina, han cometido su primera y temprana barrabasada. En lugar de nombrar a la junta de notables que habían prometido, contrataron a un notable oportunista: Pablo Cateriano. El nuevo jefe de prensa de América es de los que piensan que no existen los conflictos de intereses sino su impune sumatoria. El suma los siguientes: 1) Decano de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad San Ignacio de Loyola que rige su amigo el vicepresidente Raúl Diez Canseco, a quien ya se le ponchó, según denuncia el despedido Jean Pajuelo, presionando por notas amables. 2) Socio de la empresa lobbista Chirinos, Salinas & Cateriano, que tiene entre sus clientes al ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski. 3) Asesor periodístico de la revista "Cosas", propiedad del grupo de El Comercio. Por cierto, el director Alejandro Miró Quesada lo propuso no hace mucho como editor de las revistas del diario. Una oposición interna encabezada por Fernando Ampuero y Bernardo Roca Rey impidió el nombramiento. Dejaré a un lado el hecho de que sea hermano del viceministro de Justicia Pedro Cateriano pues sobre un lazo sanguíneo no cabe renuncia. Pero conste como el colmo de su desvergüenza lo que sigue: Por más de 10 años fue rostro noticioso del mismo Canal 4 que ahora lo llama y lo siguió siendo cuando tuvo que callar sobre los abusos del poder y leer reportes negociados entre José Francisco Crousillat y Montesinos según se demostró por chuponeo telefónico de 1999. Cateriano se mantuvo en el aire, sin cambiar una sola coma del libreto ajeno, y con esa rentable docilidad cometió una de las entrevistas más infames que recuerden los peruanos: le permitió a Alberto Kouri tapar su negociado con Montesinos con el cuento del camioncito para repatir pescado a los pobres. Una fuente ligada a la defenestrada administración del 4 me contó una anécdota de un día posterior a ese papelón, cuando Cateriano por fin decidió renunciar, tras el desastre del "Tiempo nuevo" y su denuncia contra Paniagua. Los mandos del canal instaron a Cateriano a seguir en el aire y éste les dijo "¿Pero con qué cara voy a salir?" A lo que una de las hermanas murmuró: "Con la misma cara de imbécil que has puesto todos estos años". Con este desatinado jale la consultoría de Crosby nos recuerda que la insolvencia del canal no sólo es económica sino moral. Por primera vez, aparece la oposición en pantalla asumiendo a plenitud su papel de aguafiestas del Presidente. Lourdes Flores pide que Toledo despache y Dañino exponga, pedido nada descabellado, pero la prensa siempre desdeña el discurso soso y superficial de Lourdes y prefiere hacer zoom a lo que cree que es su discurso reprimido: que el gordo y PPK gobiernen y mande al Auquénido de Harvard de paseo. Patria Roja demuestra, en su pobreza de alternativas, que quedó congelada en el tiempo cuando su líder histórico Horacio Zeballos, candidato presidencial de la alianza UNIR en 1980, en el mitin más numeroso con el que pudo soñar en la Plaza San Martín, no tuvo mejor ocurrencia que rematar su destemplado rollo electoral alzando una escopeta y recitando "el poder nace del fusil" (bis). Era profesor como la mayoría de sus correligionarios. El azar histórico ha querido que este partido que no sabe qué hacer ni con el gobierno ni con la violencia encabece a varios gremios y demandas populares. Alan García no se apura como Lourdes, no da tiros al aire como PR. No empuja pero tampoco frena a los protestantes. No apoya las privatizaciones pero tampoco dice que las evitaría en su eventual gobierno. No le gusta concertar con los liberales pero por nada se asume populista. Si se lanzó a interpelar a PPK a sabiendas de que no le alcanzaban los votos y le iban a enrostrar su desastre económico, quizá sea porque le conviene que esos temas se discutan hoy y huelan a refrito cuando de veras se lance en campaña. Alan cree que el mejor opositor a Toledo es Toledo mismo y por eso no se apresura a rebatirlo, por eso no lo emplaza. Pasmosa indolencia, frío cálculo político. Los parados, desempleados y subempleados, bien gracias. Seguimos de espectadores de la impunidad y el acomodo, tras el paro que organizadores y gobierno se asustaron tanto de sí mismos que resultó un bodrio para ambos. Los argumentos políticos a favor y en contra de él no sintonizaron con las emociones profundas de la población.
Escribe NATALIA TARNAWIECKI
Mi relación con la tele es estacional.
Hay temporadas en que abuso del aparato y otras en que me abstengo. Por
razones informativas diariamente zapeo entre CNN (me gusta mas la versión
en español), la BBC mundo, el canal de RPP y Canal N. Generalmente
no veo deportes pero nunca me pierdo el mundial ni los partidos de Pete
Sampras. Al trabajar en televisión si tengo tiempo libre prefiero
ocuparlo en otras cosas. Hoy en día encender la caja boba es hacer
ingresar a tu vida una serie de esperpentos. Si no has consultado la programación
o no te han recomendado algo bueno estás en problemas y pronto
la apagas. La tele nacional se recupera a paso de tortuga y la oferta
de programas interesantes se ve más en cable que en la señal
abierta. Animal Planet, Discovery y ahora National Geographic son una
buena opción. Los programas de viaje de People and Arts me encantan.
También el programa de cine del 7 y Sonidos del Mundo de Cable
Mágico Cultural. Confieso que soy impaciente y no me quedo en un
solo programa fácilmente. Pero hay transmisiones en vivo como el
11 de setiembre en que como en la mejor de las películas desayunas
y cenas, hipnotizado y rendido ante el poder de esta caja de Pandora.
No Somos nada
Hugo Muñoz de Baratta (1927-14 de mayo
del 2002) me explicó el significado de las epéntesis. Se
agregan vocales y las palabras se alargan gratuitamente, por las puras.
Perefecto, execatacamente, buenases taredes. Simplicidad e inocencia del
humor antes que se echara a perder por la política, los cómicos
ambulantes, la saturación de los potos y por los chisiricosoros
que encontraron otro uso a las epéntesis. Mi Querido Moncherí,
valga su redundancia, se paseó junto a su hermano Daniel por una
tele que aprendió rápido la economía del humor pero
no supo mantenerla en azul importando carne y libretos argentinos, remedando
para tapar la carencia de personajes propios, metiendo slapstick para
airear los sketches. Hugo, encarnando al travieso petimetre, más
ridículo que abacanado cuando cortejaba a Camucha Negrete la morocha
del abasto, sobresalía y no porque sus libretos y/o improvisaciones
tuviesen más chispa que sus colegas, sino porque se armó
de estupendos detalles de caracterización: sombrero demodé,
varios lentes, echo chí y ñaca ñaca ñaca (eso
lo tradujo del ño ño ño del chiflado Curly). Y porque
desarrolló una propensión al reductio absurdo que cuentan
que ya la había en su hermano y que pulió admirando a su
amigo Tin-Tan que se lo llevó unas temporadas a México a
fumar tronchos en los descansos de los rodajes. No paró de clownear
en "El tornillo" hasta que le dieron efímero espacio propio, "Epicentro
médico", donde hizo de doctor mañuco entre enfermeras piernonas.
Que desecanse ene paz.
|
|||||||||||||
|
|
||||||||||||||