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Edición Nº 1722 |
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Epica Bélica
ES extraño que un diplomático tenga como hobbie estudiar la guerra, ya que su principal función es evitarla, pero los diplomáticos son gente extraña y la complejidad del fenómeno bélico sin duda lo amerita. Es entender cómo en situaciones adversas se inflama en cierta gente a la que llamamos héroes un nervio que los hace capaces de llevar a cabo gestas distintas. 180 texanos resistiendo una embestida feroz del ejército mexicano en El Alamo. 100 británicos defendiendo Rorke Drift en Sudáfrica contra 4000 zulús. Una carga de caballería ligera inglesa en un ataque imposible a la artillería rusa en Balaclava. O el valor de Ugarte y Moscoso y José Galvez (hijo) que en una misión suicida destrozaron un torpedero chileno. Es más, comprender que en la guerra no hay buenos ni malos, sino cosas positivas y negativas. -¿Cuál es la característica de los pasajes bélicos que se han recogido? -No hay grandes batallas o episodios militares, no está Gettysburg, no hay guerras napoleónicas, no está Waterloo. Escogí una serie de episodios que han dejado una marca. Por ejemplo, Arica. Militarmente es pequeño, 1700 peruanos contra 5000 chilenos. Pero para nosotros tiene mayor significado que la batalla de Tacna, que fue peleada por 20 o 25 mil hombres, o que las de San Juan y Miraflores donde estuvieron entre 40 a 35 mil hombres en acción. -¿Cómo tener una filia con la guerra? -Es una de las manifestaciones más complejas del ser humano.
Y al ser compleja tiene elementos negativos. Es la responsable de la caída
de todas las civilizaciones. Pero en casos, como el de los oficiales peruanos
en Arica, tiene mucho que ver la nobleza, el heroísmo, el sacrificio
personal. Y vemos que esto es repetitivo en diferentes culturas y tiempos.
Hay un patrón. -¿Ha encontrado algo que la historia oficial peruana no recuerde? -A veces nosotros tenemos una concepción errónea del nacionalismo, no nos permite ver cómo son las cosas realmente, sin necesidad de exagerar, agregar u ocultar. Un ejemplo clásico es la leyenda de Alfonso Ugarte. El solo hecho de permanecer en el Perú, entregar parte de su fortuna a la causa, luchar en toda la campaña del sur, y ser uno de los hombres que decide la defensa de Arica es suficiente para considerarlo un gran héroe. Pero no hay ningún elemento histórico que afirme que Ugarte coge el pabellón nacional y se arroja con el caballo. No es necesario, no hay por qué decirlo. Cuando termina la batalla de Arica, los peruanos que mueren en el morro, como Bolognesi, Blondet, Moore o Ugarte, son arrojados al mar. No sabemos nada más Pero la historia también tiene rasgos positivos y están
relacionados con cómo un tipo muy especial de persona hace suya
cierta concepción de patria que le permite inmolarse por ella.
Y ése es el parangón que enaltece a las FF.AA. Hay una
lección muy importante en estos tiempos de corrupción, Bolognesi
escribe una carta a su esposa antes de la confrontación y le dice:
"nunca reclames nada para que no se crea que mi deber tiene precio". Y
hay que recordar que Bolognesi es un hombre que vivía cómodamente
retirado, y que ante la guerra decide enrolarse y entregar la vida.
-¿Y el soldado desconocido? -Es importantísimo, porque nosotros tendemos a recordar al héroe pero tendemos a olvidar al hombre que lucha y da la vida que es el soldado. Y a este hombre lo encuentran después de haber disparado 80 cacerinas, es definitivamente un héroe, se queda en su puesto solo hasta que muere disparando por su país y por la patria. El hecho de que lo hayan enterrado en el Congreso me parece fascinante. -¿No le parece un caso de oportunismo político? -No, creo que es una reivindicación. Vaya al Morro Solar de Chorrillos y vea el monumento al Soldado Desconocido y da mucha pena. Está descuidado, hay basura alrededor, y merodea gente de mal vivir. Me parece una reivindicación totalmente justa. Si este soldado desconocido fuese norteamericano hace tiempo que le hubieran hecho mil películas. -Hay una reivindicación de lo militar. -También hay que recordar que el Ejército Peruano nunca se ha rendido. Hay ejércitos que prohíben la rendición, lo que es una bravuconada. Por otra parte, el ejército francés tiene como último comando el "sálvese quien pueda" cuando ya no existen posibilidades de ganar. La Marina peruana jamás ha arriado el pabellón. Cáceres nunca se rinde. Por otra parte, salvo Londres, ¿qué ciudad europea no fue ocupada? Cartago, Roma, Constantinopla lo fueron. Hay ciudades sudamericanas que por el espacio histórico tan corto no lo han sido, pero no sabes qué va a pasar en 100 años. Cuando hay una guerra siempre va a haber un ganador o un perdedor. (J.P.)
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