Edición Nº 1722


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    ARTICULO

    23 de mayo de 2002

    Sí, Zamudio Pidió a 'Tito'
    Fotos exclusivas. Jesús Zamudio, hombre de confianza del fujimorato, comandó a los hombres del SIN.

    Operación Chavín de Huántar.
    Documento gráfico inédito. Andanzas tras la Embajada

    El emerretista "Tito" y las evidencias que apuntan a Zamudio. A la derecha, el coronel EP da órdenes en la parte posterior de la residencia, junto a hoyo de donde salió personal del SIN. Al lado: Los Comandos Usaban Casco. Fujimori junto a los comandos en la residencia el Día D. Al día siguiente, se detuvo a conversar con el coronel Zamudio, como lo registra la carátula de esta edición.

     


    Los Gallinazos Estaban Encapuchados
    Las fotos comprueban que en Chavín de Huántar hubo dos tipos de tropa. Los comandos y los que el ministro de Defensa Aurelio Loret de Mola bautizó como "gallinazos". Los segundos, cubiertos con pasamontañas y sin cascos, ingresaron después de concluidos los 14 minutos de la primera intervención. No cabe duda sobre la participación de Roberto Huamán (CARETAS 1695) y Jesús Zamudio. Pero, ¿es razonable pensar en la existencia de un comando independiente? Una operación como la que se realizó el 22 de abril de 1997 funciona como una obra de relojería. Especialistas militares consultados coincidieron en decir que Chavín debió ser "vertical". Eso no quiere decir que no tuviera dos fases, la de la recuperación y la que tuvo como protagonistas a los elementos periféricos. A la cabeza viene una analogía. Entre los alemanes, se extiende la idea de un ejército -Wehrmacht- que combatió limpiamente durante la II Guerra Mundial, mientras que las SS, policía secreta nazi, cometía las atrocidades de guerra por las que se recuerda a Hitler. Centro: Casi Todos Salieron del Mismo Hueco En las semanas previas al rescate de los rehenes, sí se desarrollaron procesos paralelos. Incluso independientes. Como se publicó en CARETAS 1700, el SIN e inteligencia policial produjeron por separado información sobre lo que acontecía al interior de la residencia. Entonces, el Servicio de Inteligencia ocupó la casa ubicada en el jirón Marconi 255. Era un establecimiento apetecido también por la Policía, ya que desde allí los subversivos ingresaron a la residencia la noche del 17 de diciembre de 1996. Todo indica que en las casas de Marconi no sólo se hicieron labores de inteligencia. De allí salieron los túneles y cerca del punto 2 (ver plano) es que CARETAS fotografió a Jesús Zamudio impartiendo instrucciones. Es la parte posterior de la residencia.Der.: El coronel EP Jesús Zamudio -vestido de policía- en el jardín de la residencia. Izquierda, la edición del rescate.


    Centrando la Investigación
    Los comandos del Operativo Chavín de Huántar entraron a matar o morir en combate. Las evidencias apuntan a un segundo grupo operativo que se habría encargado del repase.

    General Patiño liberado el martes 21.

    "No es sólo medir la situación con la vara inadecuada. Es que se trata de una diferencia cultural". Las palabras de un militar en actividad, pronunciadas en la entrada del Pentagonito, explican el malestar que reina en las instalaciones castrenses. En provincias, dice, los jóvenes soldados se encuentran ávidos de noticias sobre los comandos de la Operación Chavín de Huántar. "Las madres no quieren mandar a sus hijos a los cuarteles si luego los van a llamar asesinos".

    La tensión vivida esta semana es la consecuencia del choque -la colisión- de dos visiones opuestas. La decisión que la jueza anticorrupción Cecilia Pollack, una magistrada suplente, tomó el lunes 13 sigue trayendo cola diez días después. Ordenar la detención de doce comandos y hacer efectiva la prisión del general (r) Jorge Patiño en los calabozos de la Dirección Contra el Terrorismo fue, por decir lo menos, dolorosamente simbólico. Trascendió que se ofrecieron las instalaciones de la Policía Judicial, pero Pollack, como se lee en la cédula de notificación judicial, insistió con la DIRCOTE. Cuando los miembros de la Policía Judicial llegaron allí con Patiño, el jefe de la Dirección, Marco Miyashiro, remitió un oficio a la jueza. En él le solicitó que modificara el lugar de la detención en consideración a la labor realizada por Patiño -precisamente la lucha contra el terrorismo-, pero Pollack se ratificó. Se trataba de una detención preventiva, respondió la magistrada, y en la carceleta judicial sólo recalan los que continúan su periplo hacia algún penal.

    Con Patiño detenido y el resto de militares en actividad clandestinos, se escucharon, por parte de parlamentarios apristas y de Unidad Nacional, propuestas para amnistiarlos. Los mismos beneficiarios se negaron a la medida, al mismo tiempo de insistir en que no habían cometido ejecuciones extrajudiciales. La premisa es sencilla y contundente: los comandos entraron a matar.

    El cuerpo de Eduardo Cruz Sánchez ("Tito") fue hallado en la parte lateral de la residencia. Según el testimonio de más de un rehén, el terrorista habría sido capturado en la Casa N. 1 intentando escapar entre los rehenes, y entregado al coronel Jesús Zamudio vivo. El oficial fue fotografiado el día del rescate a la salida del túnel señalado. Der.: Jueza Cecilia Pollack y polémica decisión.

    DIAS DE ENTRENAMIENTO

    "El tiro será a una cadencia rápida apuntando a la cabeza si fuese necesario". El manual de Tiro Instintivo Selectivo con Armas Ligeras, aprobado en 1994 por el entonces comandante general del Ejército, Nicolás Hermoza, fue una de las herramientas utilizadas por los comandos participantes en Chavín de Huántar. Pero la concentración de esa lectura no se comparó con el sudor del riguroso entrenamiento al que se sometieron de acuerdo a sistemas israelitas. En esas circunstancias la adrenalina sube a tales niveles que es posible recibir un disparo y no sentirlo. Se acostumbraron a comunicarse de modo vociferante y con golpes que debían aplicarse con cierta fuerza para que el compañero reparase en él.

    Durante la incursión, los comandos dispararon cuatro veces a cada enemigo, tres al cuerpo y una a la cabeza. Esto para asegurarse que el terrorista estaba fuera de combate, y ya se había observado a personajes como Néstor Cerpa con chaleco antibalas. En las jornadas de preparación, los comandos debían repetir una y otra vez la palabra "reviso", al acercarse a liquidar al caído a quemarropa.

    El procedimiento de rematar a los caídos en un combate de esta naturaleza se empezó a practicar luego de atentados terroristas como los de Munich en 1972 (ver recuadro). En el caso en cuestión, los emerretistas prometieron reiteradamente llevarse de encuentro a los rehenes si se tomaba la opción militar. La presencia de armas como granadas y otras de mayor estofa, como el RPG, acrecentaban todavía más la prevención.

    Fueron dos grupos de comandos los que llevaron a cabo la operación. Alpha estaba compuesto de 32 hombres divididos en cuatro contingentes y atacó el lado derecho de la residencia. Beta se formó con 38 hombres, también separados en cuatro partes encargadas del ala izquierda.

    Despliegue bélico de los emerretistas con RPG incluído. "Tito" observa desde la escalinata. Al lado, uno de los 29 comandos gravemente heridos.

    Adicionalmente, se formó el Grupo de Francotiradores y Explosivos, dirigido por el capitán de Fragata Carlos Tello, el Grupo de Seguridad con el difunto teniente coronel Juan Valer a la cabeza y el Grupo de Evacuación, manejado por el teniente coronel Juan Chávez. Los tres cuerpos especializados sumaban 36 hombres, lo que daba un total de 106 comandos y jefes. El general de brigada José Williams Zapata es reconocido como el jefe del operativo. Estuvo secundado por el general (r) Augusto Jaime Patiño, y el general (r) Luis Alatrista.

    Todos los comandos usaban cascos con banda blanca para identificarse más claramente entre la penumbra y el humo. Cargaron fusiles HK M25 con silenciador y láser. De ese modo, los disparos sin silenciador ayudaban a distinguir a los emerretistas.

    Los efectivos del SIN ocuparon cuatro casas en el jirón Marconi (ver plano) y apostaron dos policías asimilados en cada una. A ellos se sumaron siete elementos, encabezados por un mayor y bajo las órdenes de los coroneles Huamán, Jesús Zamudio y otro de apellido Meza Pardo.

    Todos los cadáveres de los emerretistas tenían múltiples heridas de bala, incluso los señalados por el informe del Equipo de Antropología Forense (EPAF) como víctimas de probables ejecuciones extrajudiciales (CARETAS 1695). Cerpa, por ejemplo, tenía once impactos en la cabeza, debido a que cada comando que pasaba al lado se aseguraba disparándole. Todos estaban en el ámbito de la residencia. Todos menos uno.

    Capitán Raúl Cruz Jarama perdió una pierna. Der.: Entrenamientos en sistemas israelitas los foguearon con el enemigo: tres disparos al cuerpo, uno a la cabeza.

    EL CUERPO DEL DELITO

    El único cadáver con un disparo es el de Eduardo Cruz Sánchez (a) "Tito". Exceptuando al emerretista que fue abatido en la terraza, virtualmente al alcance de las cámaras, "Tito" fue el único que se encontró fuera del edificio. Es el único caso seguro y generalmente reconocido de ejecución extrajudicial.

    Parte sustancial del expediente judicial está formada por los testimonios coincidentes de dos policías de la División Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes), realizados en fechas distintas. En ellos relatan cómo "Tito" iba confundido entre un grupo de rehenes -donde se encontraba el diplomático japonés Hidetaka Ogura y algunos magistrados supremos- que llegaron hacia una de las casas aledañas, ubicada al postigo de la residencia japonesa que da al jirón Marconi. "Cuidado que él no es rehén", se escuchó. Fue allí cuando los dos policías apostados en la zona lo reducen. Uno de ellos se comunica por radio con Jesús Zamudio, jefe de seguridad de las casas que se encontraban en los alrededores de la residencia. Zamudio, que en ese momento se hallaba al interior de ésta, les contestó: "Ténganlo allí, ya mando por él". Un comando acudió hasta el lugar. "Prácticamente lo alzó en peso a Tito", declaró uno de los dos policías. El controversial Ogura habló con CARETAS desde Tokio. "La gratitud que Japón tenía con Fujimori radicaba principalmente en el rescate de la Embajada, ésa era la imagen que se había vendido. Por ello di mi testimonio, para que Japón conozca la verdad".

    Los comandos regulares utilizaban tres frecuencias de radio. Los miembros del SIN trabajaban con la cuarta. Es decir, cuando los policías de la casa uno (ver plano) donde desembocaba el túnel corto descubren a "Tito" y avisan a Zamudio, sólo pudieron usar la frecuencia de los encapuchados del SIN. El cadáver de "Tito" apareció en un pasadizo cercano a la salida interior de ese túnel (ver punto dos en el plano).

    Un ex rehén y ex jefe de la DIRCOTE, el general PNP (r) Máximo Rivera Díaz, afirma que el actual presidente de la Sala Penal de la Corte Suprema, Hugo Sivina, le contó que vio vivo a "Tito". "Ahora sí puedo decirlo. El y los otros magistrados sí podrían contar qué es lo que sucedió realmente. Después, casi al año siguiente, me encontré con el vocal Sivina en Hiraoka -él estaba con su esposa y yo con la mía- y nuevamente me confirmó la versión".

    Consultado el doctor Sivina, señaló que él sí vio algunos emerretistas en pleno enfrentamiento, en medio del humo y las balas, pero nunca vio a "Tito" u otro terrorista, vivo después de la operación. "Nosotros los vocales supremos fuimos los primeros en llegar a la casa contigua. Los vocales Mario Urrelo y Luis Serpa estaban heridos, yo también tenía una herida en el hueso ilíaco. Después llegó Ogura con los otros funcionarios japoneses, seguramente en el trayecto llegó a ver algo, un emerretista vivo o una ejecución, como dice. Ahora el ex jefe de la Dincote quiere limpiarse con nosotros, para cubrir su ineficiencia, porque si hubiera tomado las precauciones del caso, no hubiera ocurrido la toma".

    Fiscal Richard Saavedra, pidió arrestar a doce comandos. der.: General José Williams dirigió el operativo y hoy organiza la ofensiva contra Sendero en el Ene.

    El futuro de Zamudio no es promisorio. Además de las pruebas forenses hechas al cadáver de "Tito", están sobre la mesa los testimonios de Ogura, que dijo haberlo visto con vida cuando terminó el combate y los de los dos policías. Por último, Zamudio falta a la verdad cuando en su comunicado (ver nota aparte) afirma que "la misión que cumplí por orden del general (José) Williams es evitar el cruce de fuegos en la parte frontal de la residencia...". Como lo comprueban las fotos de CARETAS, Zamudio también estuvo en la zona posterior.

    EL FUTURO DE CHAVIN

    La libertad que el juez Jorge Barreto ordenó para el general Patiño es sólo un párrafo más de la historia. Entre el viernes 24 y el lunes 27, el fiscal anticorrupción Richard Saavedra Luján, formulará ante el Poder Judicial la denuncia por presunto homicidio calificado en el caso del rescate de los rehenes. El número de denunciados se extenderá por lo menos contra 30 ó 40 comandos.

    Le tocará decidir a Barreto, titular del Tercer Juzgado, si abre proceso contra ellos y si dicta orden de detención o comparecencia. La variación en el caso de Patiño, da algunas luces sobre su próxima decisión. Barreto se enteró por los diarios de la medida tomada por Pollack, que lo reemplazaba temporalmente.

    En cambio, el fiscal Saavedra se mantiene en sus trece. El martes 21 expidió una resolución señalando que no procede la exhortación que le alcanzó el día anterior el ministro de Justicia, Fernando Olivera, sobre el cambio de la orden de detención provisional contra 11 comandos del Ejército. A la Fiscal de la Nación, Nelly Calderón, le corresponderá aprobar o desaprobar la resolución.

    Túnel construido desde casa adyacente.

    Saavedra dijo a CARETAS que pidió la detención preventiva contra los doce comandos, siendo "lo más prudente posible para no involucrar a todos. Nos hemos limitado a la posible ejecución de tres terroristas, Eduardo Cruz Sánchez (a) "Tito", Luz Meléndez Cueva y Víctor Peceros Pedraza. Además de los resultados de las pericias forenses del Epaf y de Medicina Legal, son ellos tres quienes -según testimonios- fueron vistos con vida después de la operación de rescate. Sin embargo, los resultados del Epaf arrojan que ocho terroristas presentan tiros en la cabeza de atrás hacia adelante, lo que podría indicar que fueron también ejecutados". El ministro Loret de Mola no piensa igual y se ha mostrado indignado con algunos miembros del Poder Judicial, a quienes en reiteradas ocasiones les explicó las características de estas operaciones y aparentemente les ha mostrado grabaciones del entrenamiento de los comandos.

    La tesis de que entrataron a la residencia dos grupos, uno de rescate y otro de repase -denominado este último por Loret de Mola "los gallinazos"-, ha ido ganando fuerza. De otro lado, la posibilidad de la amnistía sigue viva y parlamentarios apristas y de Unidad Nacional piensan sacarla adelante en el Congreso. Se adelanta que los juzgados anticorrupción no darán su brazo a torcer en ese tema.

    La posibilidad que un grupo del SIN ingresara después de terminada la operación para asegurarse de que no quedara un solo superviviente, y que esta consigna viniera no sólo de Montesinos sino del propio Fujimori es alimentada por el espectáculo macabro que brindó el entonces Presidente al día siguiente del operativo, cuando se hizo grabar examinando los cadáveres de los emerretistas, que fueron dejados donde cayeron para poder hacer ese despliegue. Las muy severas críticas internacionales no se hicieron esperar, y empañaron lo que fue una auténtica proeza.


    Leyenda Negra
    Las macabras historias de guerra del coronel Zamudio.

    -Anda compadre, sírvete una cerveza.

    Los "bautizos" militares cargan con la reputación de ser bastante duros. Crueles en algunos casos. Pero el modo en el que el coronel (r) Jesús Zamudio recibía a los bisoños que llegaban al batallón Lince, en Ayacucho, recuerda al bárbaro Kurtz, el personaje interpretado por Marlon Brando en la película Apocalipsis Ahora. El enloquecido militar norteamericano desertor que montó un campamento basado en el culto a la muerte, en el que sus fieles deambulaban entre los pedazos de quienes le caían mal al jefe.

    Contento por ser depositario de la cortesía de Zamudio, el soldado se acercaba al refrigerador blanco. Al abrirlo no encontraba la deseable cerveza helada, sino cabezas humanas, dispuestas como si de vegetales se tratara.

    Aunque parezca broma, fuentes militares consultadas por CARETAS sacan a colación la turbia fama que se tejió alrededor de Zamudio, destacado a Ayacucho entre los años 1983 y 1985, y posteriormente entre 1988 y 1990. El otro lado de su leyenda está marcado por su vocación artística. Es amante de las danzas folclóricas y de las peleas de gallos.

    Quienes compartieron aulas con el coronel retirado, recuerdan que se le conocía con la palabra que designa a aquellos que les cuesta aprender: "corcho".

    Si bien este nativo de Junín logró concluir los estudios en la Escuela Militar de Chorrillos (1972), sólo pudo completar el curso básico en la Escuela Superior de Guerra. Durante el avanzado, fue retirado por calificaciones.

    Ya desde sus oscuros días ayacuchanos, Zamudio estableció otro paralelo con el Kurtz de Brando. Comenzó a recibir tratamiento psiquiátrico pues, aducía, le era imposible dormir.

    Su contacto con Roberto Huamán, miembro de su promoción, lo acercó a Vladimiro Montesinos, que en 1990 gestionó su traslado a la II Región Militar y dos años más tarde lo recibió en el Servicio de Inteligencia Nacional. Fue jefe del Batallón de Comandos 19 y apoyó al grupo Júpiter en la seguridad de Montesinos. Como Kurtz, Zamudio llegó a coronel.


    Gamarra Saca la Garra
    Procurador Ronald Gamarra tiene impecable currícula en defensa de los derechos humanos.

     

    Procurador Gamarra recibe fuego cruzado. Amenaza con irse si le cambian reglas de juego.

    TANTA ha sido la polvareda levantada en torno al tema de los comandos, que hasta se habló de la renuncia de los procuradores del caso Montesinos. Como desde un inicio el procurador ad hoc para casos de derechos humanos, Ronald Gamarra respaldó la decisión del fiscal Saavedra y la jueza Pollack, desentonó con la opinión del Ejecutivo. Luego vendría la exhortación del ministro de Justicia, Fernando Olivera, para que el fiscal cambie la orden de detención por la de comparecencia.

    Pero Popy fue más lejos. Según fuentes del Ministerio de Justicia, ese despacho baraja el nombre del abogado Jorge Villegas Ratti como procurador ad hoc para el caso de los rehenes. "Si se nombra un nuevo procurador para ese caso, yo renuncio, porque no voy a permitir que se modifique la carga de procesos que tengo. Yo llegué aquí convocado por José Ugaz para ver los casos relacionados a DD.HH.", dijo Gamarra a CARETAS.

    Desde que respaldó la decisión de Saavedra y Pollack, a Gamarra lo han llegado a vincular con el MRTA. El aclara: "No tengo ningún vínculo con el MRTA. El único periódico que ha publicado eso es La Razón, editado en Sport S.A., que es propiedad de los Wolfenson. Como abogado del Estado en el caso de la "prensa chicha", he pedido que Sport S.A. sea considerado tercero civilmente responsable y que a los Wolfenson se les cambie la orden de comparecencia por la de detención".

    Gamarra fue abogado de Ernesto Castillo Páez, estudiante de la Católica que en 1990 fue detenido durante una redada policial en Villa El Salvador, introducido en la maletera, y desaparecido sin dejar rastro. Entonces, el juez titular del décimocuarto Juzgado era el actual procurador Luis Vargas Valdivia quien archivó el proceso, señalando que pese a acreditarse el delito no existían indicios sobre los posibles responsables al no haber sido identificados. Hoy, Vargas Valdivia muestra una actitud más conciliadora que la de Gamarra.

    Gamarra también ha sido abogado de los familiares de las víctimas de Barrios Altos, y de los campesinos del Bosque de San Ignacio de Cajamarca, acusados falsamente de terrorismo. Ha dado conferencias en la Escuela de Guerra de la FAP, en la Escuela de Guerra de la Marina, en la Escuela de Altos Estudios de la Policía y es el único civil que tiene maestría en Derecho Penal Militar en el Consejo Supremo de Justicia Militar. Además tiene estudios en la Universidad de Defensa Nacional en Washington. (Sonia Sullón).

     
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