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Edición Nº 1722 |
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Sí, Zamudio Pidió
a 'Tito'
Centrando la Investigación
"No es sólo medir la situación con la vara inadecuada. Es que se trata de una diferencia cultural". Las palabras de un militar en actividad, pronunciadas en la entrada del Pentagonito, explican el malestar que reina en las instalaciones castrenses. En provincias, dice, los jóvenes soldados se encuentran ávidos de noticias sobre los comandos de la Operación Chavín de Huántar. "Las madres no quieren mandar a sus hijos a los cuarteles si luego los van a llamar asesinos". La tensión vivida esta semana es la consecuencia del choque -la colisión- de dos visiones opuestas. La decisión que la jueza anticorrupción Cecilia Pollack, una magistrada suplente, tomó el lunes 13 sigue trayendo cola diez días después. Ordenar la detención de doce comandos y hacer efectiva la prisión del general (r) Jorge Patiño en los calabozos de la Dirección Contra el Terrorismo fue, por decir lo menos, dolorosamente simbólico. Trascendió que se ofrecieron las instalaciones de la Policía Judicial, pero Pollack, como se lee en la cédula de notificación judicial, insistió con la DIRCOTE. Cuando los miembros de la Policía Judicial llegaron allí con Patiño, el jefe de la Dirección, Marco Miyashiro, remitió un oficio a la jueza. En él le solicitó que modificara el lugar de la detención en consideración a la labor realizada por Patiño -precisamente la lucha contra el terrorismo-, pero Pollack se ratificó. Se trataba de una detención preventiva, respondió la magistrada, y en la carceleta judicial sólo recalan los que continúan su periplo hacia algún penal. Con Patiño detenido y el resto de militares en
actividad clandestinos, se escucharon, por parte de parlamentarios apristas
y de Unidad Nacional, propuestas para amnistiarlos. Los mismos beneficiarios
se negaron a la medida, al mismo tiempo de insistir en que no habían
cometido ejecuciones extrajudiciales. La premisa es sencilla y contundente:
los comandos entraron a matar.
DIAS DE ENTRENAMIENTO "El tiro será a una cadencia rápida apuntando a la cabeza si fuese necesario". El manual de Tiro Instintivo Selectivo con Armas Ligeras, aprobado en 1994 por el entonces comandante general del Ejército, Nicolás Hermoza, fue una de las herramientas utilizadas por los comandos participantes en Chavín de Huántar. Pero la concentración de esa lectura no se comparó con el sudor del riguroso entrenamiento al que se sometieron de acuerdo a sistemas israelitas. En esas circunstancias la adrenalina sube a tales niveles que es posible recibir un disparo y no sentirlo. Se acostumbraron a comunicarse de modo vociferante y con golpes que debían aplicarse con cierta fuerza para que el compañero reparase en él. Durante la incursión, los comandos dispararon cuatro veces a cada enemigo, tres al cuerpo y una a la cabeza. Esto para asegurarse que el terrorista estaba fuera de combate, y ya se había observado a personajes como Néstor Cerpa con chaleco antibalas. En las jornadas de preparación, los comandos debían repetir una y otra vez la palabra "reviso", al acercarse a liquidar al caído a quemarropa. El procedimiento de rematar a los caídos en un combate de esta naturaleza se empezó a practicar luego de atentados terroristas como los de Munich en 1972 (ver recuadro). En el caso en cuestión, los emerretistas prometieron reiteradamente llevarse de encuentro a los rehenes si se tomaba la opción militar. La presencia de armas como granadas y otras de mayor estofa, como el RPG, acrecentaban todavía más la prevención. Fueron dos grupos de comandos los que llevaron a cabo
la operación. Alpha estaba compuesto de 32 hombres divididos
en cuatro contingentes y atacó el lado derecho de la residencia.
Beta se formó con 38 hombres, también separados en cuatro
partes encargadas del ala izquierda.
Adicionalmente, se formó el Grupo de Francotiradores y Explosivos, dirigido por el capitán de Fragata Carlos Tello, el Grupo de Seguridad con el difunto teniente coronel Juan Valer a la cabeza y el Grupo de Evacuación, manejado por el teniente coronel Juan Chávez. Los tres cuerpos especializados sumaban 36 hombres, lo que daba un total de 106 comandos y jefes. El general de brigada José Williams Zapata es reconocido como el jefe del operativo. Estuvo secundado por el general (r) Augusto Jaime Patiño, y el general (r) Luis Alatrista. Todos los comandos usaban cascos con banda blanca para identificarse más claramente entre la penumbra y el humo. Cargaron fusiles HK M25 con silenciador y láser. De ese modo, los disparos sin silenciador ayudaban a distinguir a los emerretistas. Los efectivos del SIN ocuparon cuatro casas en el jirón Marconi (ver plano) y apostaron dos policías asimilados en cada una. A ellos se sumaron siete elementos, encabezados por un mayor y bajo las órdenes de los coroneles Huamán, Jesús Zamudio y otro de apellido Meza Pardo. Todos los cadáveres de los emerretistas tenían
múltiples heridas de bala, incluso los señalados por el
informe del Equipo de Antropología Forense (EPAF) como víctimas
de probables ejecuciones extrajudiciales (CARETAS 1695). Cerpa, por
ejemplo, tenía once impactos en la cabeza, debido a que cada
comando que pasaba al lado se aseguraba disparándole. Todos estaban
en el ámbito de la residencia. Todos menos uno.
EL CUERPO DEL DELITO El único cadáver con un disparo es el de Eduardo Cruz Sánchez (a) "Tito". Exceptuando al emerretista que fue abatido en la terraza, virtualmente al alcance de las cámaras, "Tito" fue el único que se encontró fuera del edificio. Es el único caso seguro y generalmente reconocido de ejecución extrajudicial. Parte sustancial del expediente judicial está formada por los testimonios coincidentes de dos policías de la División Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes), realizados en fechas distintas. En ellos relatan cómo "Tito" iba confundido entre un grupo de rehenes -donde se encontraba el diplomático japonés Hidetaka Ogura y algunos magistrados supremos- que llegaron hacia una de las casas aledañas, ubicada al postigo de la residencia japonesa que da al jirón Marconi. "Cuidado que él no es rehén", se escuchó. Fue allí cuando los dos policías apostados en la zona lo reducen. Uno de ellos se comunica por radio con Jesús Zamudio, jefe de seguridad de las casas que se encontraban en los alrededores de la residencia. Zamudio, que en ese momento se hallaba al interior de ésta, les contestó: "Ténganlo allí, ya mando por él". Un comando acudió hasta el lugar. "Prácticamente lo alzó en peso a Tito", declaró uno de los dos policías. El controversial Ogura habló con CARETAS desde Tokio. "La gratitud que Japón tenía con Fujimori radicaba principalmente en el rescate de la Embajada, ésa era la imagen que se había vendido. Por ello di mi testimonio, para que Japón conozca la verdad". Los comandos regulares utilizaban tres frecuencias de radio. Los miembros del SIN trabajaban con la cuarta. Es decir, cuando los policías de la casa uno (ver plano) donde desembocaba el túnel corto descubren a "Tito" y avisan a Zamudio, sólo pudieron usar la frecuencia de los encapuchados del SIN. El cadáver de "Tito" apareció en un pasadizo cercano a la salida interior de ese túnel (ver punto dos en el plano). Un ex rehén y ex jefe de la DIRCOTE, el general PNP (r) Máximo Rivera Díaz, afirma que el actual presidente de la Sala Penal de la Corte Suprema, Hugo Sivina, le contó que vio vivo a "Tito". "Ahora sí puedo decirlo. El y los otros magistrados sí podrían contar qué es lo que sucedió realmente. Después, casi al año siguiente, me encontré con el vocal Sivina en Hiraoka -él estaba con su esposa y yo con la mía- y nuevamente me confirmó la versión". Consultado el doctor Sivina, señaló que
él sí vio algunos emerretistas en pleno enfrentamiento,
en medio del humo y las balas, pero nunca vio a "Tito" u otro terrorista,
vivo después de la operación. "Nosotros los vocales supremos
fuimos los primeros en llegar a la casa contigua. Los vocales Mario
Urrelo y Luis Serpa estaban heridos, yo también tenía
una herida en el hueso ilíaco. Después llegó Ogura
con los otros funcionarios japoneses, seguramente en el trayecto llegó
a ver algo, un emerretista vivo o una ejecución, como dice. Ahora
el ex jefe de la Dincote quiere limpiarse con nosotros, para cubrir
su ineficiencia, porque si hubiera tomado las precauciones del caso,
no hubiera ocurrido la toma".
El futuro de Zamudio no es promisorio. Además de las pruebas forenses hechas al cadáver de "Tito", están sobre la mesa los testimonios de Ogura, que dijo haberlo visto con vida cuando terminó el combate y los de los dos policías. Por último, Zamudio falta a la verdad cuando en su comunicado (ver nota aparte) afirma que "la misión que cumplí por orden del general (José) Williams es evitar el cruce de fuegos en la parte frontal de la residencia...". Como lo comprueban las fotos de CARETAS, Zamudio también estuvo en la zona posterior. EL FUTURO DE CHAVIN La libertad que el juez Jorge Barreto ordenó para el general Patiño es sólo un párrafo más de la historia. Entre el viernes 24 y el lunes 27, el fiscal anticorrupción Richard Saavedra Luján, formulará ante el Poder Judicial la denuncia por presunto homicidio calificado en el caso del rescate de los rehenes. El número de denunciados se extenderá por lo menos contra 30 ó 40 comandos. Le tocará decidir a Barreto, titular del Tercer Juzgado, si abre proceso contra ellos y si dicta orden de detención o comparecencia. La variación en el caso de Patiño, da algunas luces sobre su próxima decisión. Barreto se enteró por los diarios de la medida tomada por Pollack, que lo reemplazaba temporalmente. En cambio, el fiscal Saavedra se mantiene en sus trece.
El martes 21 expidió una resolución señalando que
no procede la exhortación que le alcanzó el día
anterior el ministro de Justicia, Fernando Olivera, sobre el cambio
de la orden de detención provisional contra 11 comandos del Ejército.
A la Fiscal de la Nación, Nelly Calderón, le corresponderá
aprobar o desaprobar la resolución.
Saavedra dijo a CARETAS que pidió la detención preventiva contra los doce comandos, siendo "lo más prudente posible para no involucrar a todos. Nos hemos limitado a la posible ejecución de tres terroristas, Eduardo Cruz Sánchez (a) "Tito", Luz Meléndez Cueva y Víctor Peceros Pedraza. Además de los resultados de las pericias forenses del Epaf y de Medicina Legal, son ellos tres quienes -según testimonios- fueron vistos con vida después de la operación de rescate. Sin embargo, los resultados del Epaf arrojan que ocho terroristas presentan tiros en la cabeza de atrás hacia adelante, lo que podría indicar que fueron también ejecutados". El ministro Loret de Mola no piensa igual y se ha mostrado indignado con algunos miembros del Poder Judicial, a quienes en reiteradas ocasiones les explicó las características de estas operaciones y aparentemente les ha mostrado grabaciones del entrenamiento de los comandos. La tesis de que entrataron a la residencia dos grupos, uno de rescate y otro de repase -denominado este último por Loret de Mola "los gallinazos"-, ha ido ganando fuerza. De otro lado, la posibilidad de la amnistía sigue viva y parlamentarios apristas y de Unidad Nacional piensan sacarla adelante en el Congreso. Se adelanta que los juzgados anticorrupción no darán su brazo a torcer en ese tema. La posibilidad que un grupo del SIN ingresara después
de terminada la operación para asegurarse de que no quedara un
solo superviviente, y que esta consigna viniera no sólo de Montesinos
sino del propio Fujimori es alimentada por el espectáculo macabro
que brindó el entonces Presidente al día siguiente del
operativo, cuando se hizo grabar examinando los cadáveres de
los emerretistas, que fueron dejados donde cayeron para poder hacer
ese despliegue. Las muy severas críticas internacionales no se
hicieron esperar, y empañaron lo que fue una auténtica
proeza.
Gamarra Saca la Garra
TANTA ha sido la polvareda levantada en torno al tema de los comandos, que hasta se habló de la renuncia de los procuradores del caso Montesinos. Como desde un inicio el procurador ad hoc para casos de derechos humanos, Ronald Gamarra respaldó la decisión del fiscal Saavedra y la jueza Pollack, desentonó con la opinión del Ejecutivo. Luego vendría la exhortación del ministro de Justicia, Fernando Olivera, para que el fiscal cambie la orden de detención por la de comparecencia. Pero Popy fue más lejos. Según fuentes del Ministerio de Justicia, ese despacho baraja el nombre del abogado Jorge Villegas Ratti como procurador ad hoc para el caso de los rehenes. "Si se nombra un nuevo procurador para ese caso, yo renuncio, porque no voy a permitir que se modifique la carga de procesos que tengo. Yo llegué aquí convocado por José Ugaz para ver los casos relacionados a DD.HH.", dijo Gamarra a CARETAS. Desde que respaldó la decisión de Saavedra y Pollack, a Gamarra lo han llegado a vincular con el MRTA. El aclara: "No tengo ningún vínculo con el MRTA. El único periódico que ha publicado eso es La Razón, editado en Sport S.A., que es propiedad de los Wolfenson. Como abogado del Estado en el caso de la "prensa chicha", he pedido que Sport S.A. sea considerado tercero civilmente responsable y que a los Wolfenson se les cambie la orden de comparecencia por la de detención". Gamarra fue abogado de Ernesto Castillo Páez, estudiante de la Católica que en 1990 fue detenido durante una redada policial en Villa El Salvador, introducido en la maletera, y desaparecido sin dejar rastro. Entonces, el juez titular del décimocuarto Juzgado era el actual procurador Luis Vargas Valdivia quien archivó el proceso, señalando que pese a acreditarse el delito no existían indicios sobre los posibles responsables al no haber sido identificados. Hoy, Vargas Valdivia muestra una actitud más conciliadora que la de Gamarra. Gamarra también ha sido abogado de los familiares de las víctimas de Barrios Altos, y de los campesinos del Bosque de San Ignacio de Cajamarca, acusados falsamente de terrorismo. Ha dado conferencias en la Escuela de Guerra de la FAP, en la Escuela de Guerra de la Marina, en la Escuela de Altos Estudios de la Policía y es el único civil que tiene maestría en Derecho Penal Militar en el Consejo Supremo de Justicia Militar. Además tiene estudios en la Universidad de Defensa Nacional en Washington. (Sonia Sullón).
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