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Edición Nº 1722 |
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Los Ojos Que Sí
Ven
Entrevista TERESINA MUÑOZ-NAJAR LA esposa de un antropólogo forense que está excavando fosas de desaparecidos; un periodista de televisión; un militar atormentado; dos viejos; un abogado; Rodolfo: el extraño joven que les sirve café a los magistrados del Poder Judicial; "Chauca", sujeto que fabrica carteles publicitarios para políticos y un pobre diablo: de alguna manera vinculado al grupo Colina, son los personajes creados por la escritora Giovanna Pollarolo para "Ojos que no ven", la película que Francisco Lombardi comenzará a rodar próximamente. La trama se inicia con la revelación del vladivideo "Kouri", hito que pone sobre el tapete la corrupción más grande que se ha vivido en el Perú. Manteniendo el suspenso, Giovanna -también guionista de "Tinta roja", "No se lo digas a nadie" "Ciudad de M" (de Felipe Degregori)- adelanta algunos aspectos de esta historia cuyo argumento se puede resumir con una pregunta: ¿qué pasa cuando por fin se ve? -Hace tiempo dijiste que sería muy difícil hacer una película sobre Montesinos porque la historia no había terminado... -Sigo pensando lo mismo. Además, la historia de Montesinos, imagino, tendría que ser algo así como "La fiesta del Chivo". Es decir, realizada por un narrador muy experimentado a quien el tiempo le haya permitido investigar, asimilar y organizar los hechos para después hacer una ficción. -¿Cuál es entonces el tema de "Ojos que no ven"? -Cuando cae Montesinos se produce una revelación. Había una serie de indicios de corrupción, se presentaban ante nuestros ojos cosas horribles -Leonor La Rosa torturada, por ejemplo-, que nadie quería ver, mientras los incrédulos elaboraban argumentos inverosímiles que de alguna manera contentaban o satisfacían esa necesidad de no ver. Pero, con el primer video, el de Kouri, se marca una nueva etapa. No creo que ningún peruano lo haya ignorado. Y lo que yo hago es construir la historia de varios personajes que comienza, justamente, con la emisión de ese video y se desencadena en medio de una serie de acontecimientos precisos. -¿Cuáles? -Luego del video, la fuga de Montesinos, su exilio, la famosa
persecución que encabezó Fujimori, su regreso, el descubrimiento
de la cuenta de los 48 millones, la conferencia de prensa en la que los
ministros de Fujimori leen la carta que éste envió desde
Japón renunciando, la formación del gobierno de transición
de Paniagua, el anuncio de que se van a realizar las investigaciones,
lo cual por cierto aterra a muchos de mis personajes, y la convocatoria
a nuevas elecciones.
-¿Se aterran porque están involucrados en algo turbio? -En realidad son historias muy simples, menores, pero que creo que tienen alguna significación. No son personas cuyos nombres se puedan identificar con la realidad. Lo que pasa es que, de una manera indirecta, lo que están viendo afecta sus vidas, no desde el punto de vista político, macro, sino, sus pequeñas vidas. Todos los personajes están, de una manera u otra, en una situación de sobrevivencia, buscando cómo salvarse si es que, claro, tuvieron una intervención mayor en el asunto. -Pero, ¿hay un personaje realmente comprometido? -Hay un abogado que tiene vínculos con algunos jueces. Pero su historia no indaga en una intriga. El abogado tiene clientes y va donde un juez y le da plata. Eso no es una cosa novelesca, lo sabemos. De pronto, en cosa de dos o tres días, por la cuestión política, sus juicios no salen con la celeridad de antes. El se demora en darse cuenta de que algo está pasando. Hay una soberbia inicial y después termina intentando irse a otro país, asustado. -¿Se verán a los personajes reales? -Todos los personajes de la realidad sólo aparecen tal cual fueron mostrados en los videos o en la televisión. No hay actores que vayan a representar a Montesinos o a Fujimori. Eso no se ha ficcionalizado, no se ha novelado. Son, simplemente las historias de los personajes que ven. -Se aborda, de alguna manera, el marco político en el que se desarrollaron los sucesos? -El marco político está tratado a partir de las
ideologías sencillas de dos personajes comunes y corrientes que
desconocen las intrigas del poder. Uno es fujimorista y el otro aprista.
Ellos sirven para expresar ideologías que no tienen una solidez
doctrinaria o argumentativa sino más bien afectiva. Son militantes
o simpatizantes que no tienen un conocimiento directo de lo que hacen
sus líderes.
-¿Aparecen Alejandro Toledo o Alan García? -Se verá a Alan García dando su discurso el día que llega pues la película cierra cuando empieza la campaña para las elecciones. Y hay un texto de Toledo cuando llama por teléfono el día que Fujimori anuncia su renuncia. El final, es un recorrido por los carteles publicitarios. Uno de los personajes trabaja, precisamente, haciendo carteles. -De hecho tienes que haber investigado respecto a los momentos que se desarrollan en la película. -Bueno, he tratado de hacerlo. He tenido, de otro lado, que cambiar
y acelerar algunos acontecimientos. Quizás un periodista dirá:
no, primero pasó esto y después esto otro, pero me parece
que no será muy relevante para el desarrollo de la historia.
-¿Cómo nace la idea de hacer "Ojos que no ven"? -Conversando con Pancho Lombardi pensamos que podíamos hacer una película pero ya no de una sola historia sino mezclando varios temas que a su vez se vayan cruzando. A todos nos impactaron mucho películas como "Magnolia" y, años atrás, a mí me había gustado "Shortcuts" de Robert Altman y después "Amores Perros". Hay en ellas una propuesta narrativa interesante que no te limita a un único universo. Las historias están un poco agotadas. Hay una crisis de la narrativa, eso no se puede negar y la posibilidad de hacer varias historias te da un respiro si es que quieres seguir contando historias. -Que pueden ser muy interesantes si se trata de Montesinos... -Como todos, creo, seguí día a día lo sucedido casi como si fuera una telenovela. La verdad es que me fascinaba ver los videos y descubrir que algo que era privado se volvía público. Me interesaba observar las conductas de las personas cuando se quedaban solas. Todos cambiamos de alguna manera según quien sea nuestro interlocutor. Le dije a Lombardi que el tema tendría que desarrollarse a través de un gran documental. Representar la realidad es imposible. Hay que encontrar otras formas para acceder a ella y eso es lo que se ha hecho. Esta historia ha sido escrita casi sobre la marcha, tiene algo de inmediatez. Y yo, como escritora, estuve sentada frente al televisor en ese momento. Como el resto de peruanos.
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