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Edición Nº 1722 |
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Conjurando La Amenaza
Autoritaria
Entrevista PEDRO TENORIO "Espero que eso no suceda". Rial responde con solemnidad cuando se le pregunta sobre el riesgo de un "argentinazo" en el Perú. En las siguientes líneas, traza los porqué de una necesaria institucionalización de los partidos políticos. -En el Perú siempre se ha hablado de una ley de partidos. ¿Qué lo lleva a creer que luego de 20 años y 8 propuestas, los peruanos quieran una ley de este tipo? -Pues se trata de un asunto de sobrevivencia. Tenemos un gobierno con más dificultades de las debidas y lo mínimo que se requiere, ante la crisis económica y social, es que la sociedad política tenga cierto grado de estabilidad. Una ley de partidos intentaría crear ese mínimo necesario. -¿Pero están nuestros políticos realmente interesados en una norma de este tipo, o hay que darles un empujoncito? -Hay dos sectores, y uno de ellos necesita el empujoncito. No quisiera dar nombres, pero la gente que tiene una tradición más fuerte y mucho más partidaria defiende una formalización más alta que aquellos que están acostumbrados a moverse en un ámbito independiente y antipolítico. -¿Exactamente qué estipularía una ley de este tipo? -Definiría qué es un partido político y cómo se conforma. Cómo se extingue, cuáles tienen que ser las pautas globales para su funcionamiento interno y cómo se nominan candidatos. Pero lo más importante es que primero haya consenso acerca de su existencia. No se puede forzar una ley de este tipo. -Aquí todos parecen dispuestos a tratar el tema después de las elecciones de noviembre. -Es que quieren ver cartas primero, quieren ver cómo les va en el juego municipal y regional. No se trata de llorar sobre la leche derramada, pero este tipo de cosas debió hacerse en un período de transición. -¿Qué opina del voto preferencial, no es acaso canibalesco? -Todos los votos preferenciales llevan a eso. Si se optara por comicios internos, primarios, no habría necesidad del voto preferencial. Pero para eso es necesario un sistema de elección primaria realmente transparente, con un padrón que pueda ser auditado por el organismo electoral que pudiera ser ONPE o quién sea. -Por un lado está el asunto de la representatividad y por otro el de financiamiento de la actividad política. En el Perú hay leyes pero no sanciones para quien no informe sobre cómo llega el dinero. -El financiamiento puede ser directo -vía entrega de dinero- o indirecto -con el uso de los medios de comunicación, por ejemplo- y ahí, si no hay un régimen de sanciones, el control es inútil. A mí me decían en ONPE que hasta ahora hay 130 solicitudes de movimientos políticos que buscan su inscripción. ¡Es imposible que un país tenga 130 organizaciones! y obviamente será imposible controlar la financiación y el funcionamiento de éstas. -En Latinoamérica financian los particulares, el Estado o se da una fórmula mixta como en México y Colombia ¿Pero no sería más conveniente que lo hiciera el Estado y así se evita la compra de influencias? -No hay una receta perfecta. El problema es el siguiente: si el Estado es el exclusivo financiador siempre hay una crítica seria de parte de la opinión pública, y es el llamado costo de la política. Ese aspecto ha llegado a niveles críticos en Argentina. Lo que siempre debe haber es transparencia. En México, por ejemplo, hay todo un problema alrededor de Fox porque se reabre una investigación acerca de cuáles fueron sus fuentes de financiamiento. Y eso es algo que pudo evitarse. -Para algunos, la razón por la que es útil una norma de este tipo es porque evitaría que otra vez un outsider pueda llegar al poder. ¿Es así? -Hay una cosa obvia. Tú ves que si recorres media América Latina en estos tiempos, rara vez los últimos presidentes electos tienen una carrera previa. Incluso la mayoría de presidentes rara vez ha sido legislador. Fujimori fue rector universitario, y Toledo tampoco lo fue. Y si tú pasas a otros países de la región es lo mismo. El señor Chávez llega a la presidencia y cuál es su antecedente: un intento de golpe de Estado. Si la política es una profesión debe empezar de abajo. Los romanos lo llamaban el cursus honorus, se comenzaba de abajo y uno culminaba llegando a cónsul. -Muchos políticos buscan la indefinición y dicen "no somos un partido político, somos un movimiento". -Eso que parece ser una gran ventaja para ganar una elección termina siendo, y así se ve hoy, una terrible desventaja a la hora de gobernar. ¿Dónde están las mayorías mínimas que respaldan al poder? ¿Dónde están los acuerdos con base en la negociación entre partidos? ¿Dónde están las bases? Es un problema serio. Por eso lo que se propone con una ley de partidos es alcanzar un mínimo de institucionalidad. -¿Qué le parece el actual escenario político peruano, es como para preocuparse como creen algunos? -Digamos que todavía no es tan preocupante, pero hay ciertos signos de alerta que habría que mirar. Normalmente un gobierno no tiene un escenario de paros nacionales o bloqueo de carreteras a tan pocos meses de iniciado su mandato. Si eso se vuelve muy reiterativo el gobierno empieza a perder peso y eso es lo que podría pasar en algunos meses. -¿Cómo ve a Perú Posible como partido de gobierno? -Justamente, lo que le falta al partido es un grado mínimo de disciplina y formalidad. No es un secreto decir que el partido no está funcionando como debe ni tiene todos los cuadros necesarios para manejarse en el nivel Ejecutivo. Además, tiene que "tomar prestados" técnicos, intelectuales y gente cuyo grado de adhesión y disciplina partidaria puede ser dudoso.
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