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Edición Nº 1722 |
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DURANTE años los peruanos sufrimos inermes el embate del terrorismo. Indignados y perplejos vimos cómo jueces timoratos, cobardes o vendidos se hacían cómplices de la subversión ordenando la libertad de los terroristas que eran detenidos. Aparentemente nada podía hacerse, porque se trataba de la majestad del poder judicial. Hoy acabamos de ser testigos, también indignados, de lo mismo. La única diferencia es que hoy ya no se ha obtenido la libertad de terroristas sino más bien se ha ordenado la detención de quienes los enfrentaron. El esquema judicial parece seguir el mismo criterio: favorecer a los enemigos del Estado y desalentar a quienes lo defienden. El torpe fiscal que no supo encontrar indicio alguno de conspiración oficial en los funestos sucesos a raíz de la marcha de los cuatro suyos, ahora se ha convertido en el avispado adalid de los derechos humanos de los terroristas que tuvieron en zozobra a todo el país durante más de tres meses. El y la jueza que lo ha secundado en esa arbitrariedad han encontrado suficientes excusas para humillar y maltratar a quienes, mientras ellos probablemente echaban la siesta o despachaban expedientes atrasados, se jugaban la vida para liberar a 72 rehenes. Cualquiera que sea el resultado final, el hecho ya ha sido consumado. El juicio ya se ha celebrado. Los subversivos que armados hasta los dientes asaltaron la embajada del Japón y retuvieron allí encerrados, bajo amenaza de muerte, a sus rehenes inermes, han sido vengados. Los victimarios se han convertido en víctimas. Lamento decirlo, pero tenía que ser un nipón el que tejiera la trama. Hidetaka Ogura, el que escribió el guión para lo que ahora sucede, ha confesado tener coincidencias ideológicas con los subversivos que tomaron la embajada. Él estuvo opuesto a los preparativos de fuga, quizá porque en el encierro se encontraba en buena compañía. Su versión de los hechos coincide al milímetro con la campaña que los simpatizantes del MRTA desarrollaron en todo el mundo inmediatamente después de efectuada la liberación. Aún antes de que Ogura dijera lo suyo, los marxistas acusaban a los comandos de asesinato. Con ello, más que justicia, ese nipón ha conseguido su verdadero objetivo. Escribo esta página a una semana de que el gobierno se viese en la necesidad de postergar la satanizada privatización de las eléctricas del Sur, y hasta ahora no leo ni una sola línea oficial explicando qué es, qué significa y qué beneficios puede traer a la región la privatización. Ya han desistido al menos dos postores (¿usted, señor, arriesgaría un dólar y lo invertiría en Arequipa en estas circunstancias?), y ahora hasta da la impresión de que quien va a desistir es el gobierno. De allí que, por de pronto respecto a Chile, siempre estemos no un paso atrás sino un gran salto atrás. Ese país, por ejemplo, acaba de suscribir un acuerdo comercial con la Unión Europea, el mismo que las autoridades europeas se niegan a firmar con el Perú. Y no me cabe la menor duda los bolivianos exportarán su gas por puertos chilenos, porque ese país les ofrece mayores seguridades, porque allí no hay bloqueo de carreteras ni paros regionales o nacionales. Todo eso mientras la cancillería peruana no dice esta boca es mía cuando el candidato Paz Zamora se atreve a ofender a los peruanos. Mal estamos, sin duda. La semana pasada apareció en una buena cantidad de puentes que cruzan la Vía Expresa una pinta que decía: ¡Mendiola Alcalde! No sé de qué clase de enajenado se trate, pero basta haber visto sus pintas ensuciando y manchando los puentes que son de la ciudad, para saber de antemano que el tal Mendiola no sólo no merece ser alcalde de ningún distrito (suponiendo que eso sea lo que pretende el infeliz), sino que se ha ganado el desprecio de quienes pese a todo respetamos la ciudad. Desde Piura un aprista escribe una carta molesto por mis críticas, reconozco que semanales, a Alan García y al partido aprista. Ese buen señor dice que debo abstenerme de hacerlo por mi visceral y/o congénito odio al Apra. Ni visceral, porque no lo hago con odio sino en todo caso con pasión porque he sido, como la mayoría de peruanos, testigo sufrido del gobierno de García. Y menos aún congénito, porque eso significaría que lo soy de nacimiento, siendo así que soy hijo de un ciudadano que fue fundador del partido aprista, preso y deportado varias veces por serlo. Rebate mi aseveración de que el Apra, con su oposición destructiva al gobierno de Belaunde, hizo posible el golpe militar del 68, atribuyéndome el decir que el Apra participó en dicho golpe. No pues, compañero. Claro que el Apra no estuvo detrás de ese golpe. El Apra minó desde las cámaras, con una oposición sectaria, al gobierno del arquitecto Belaunde, dando así excusas a la ascensión de Velasco, en cuyo gobierno participó el connotado aprista Carlos Delgado, tan cercano a Haya. El otro gobierno democrático que torpedeó fue el de Bustamante y Rivero, en el que simulaba participar pero minándolo, produciendo con ello el golpe de Odría (que dicho sea de paso deportó al padre de quien escribe, por aprista, justamente). ¡Y por supuesto que hizo posible que Fujimori le ganase las elecciones a Vargas Llosa, contra quien llevó a cabo una campaña verdaderamente indecente! Por otra parte yo no me sumo recién ahora al "coro de atacantes del prófugo"; hace mucho rato que estoy en eso. Pero, al igual que la mayoría de los peruanos, estuve entre los que reconocí los éxitos iniciales del gobierno de Fujimori, tales como la reconstrucción de la red vial, destrozada y abandonada por el de Alan García, la recuperación de la economía y el prestigio internacional del Perú, que estaban por los suelos cuando los dejó el Apra (¿se acuerda que el Perú era un país inelegible?), etc. Pero desde que Fujimori empezó a intentar perpetuarse, manipulando o destruyendo las instituciones, por cierto que estuve en contra. Al menos yo no le debo a Fujimori el que su poder judicial me levante la condición de reo contumaz. Para terminar, señor Luis Gulman Checa, aprista visceral si los hay, uno puede equivocarse, al punto que quien escribe votó por Alan García. Nadie es perfecto. Me parece una impertinencia que la Fiscalía de la Nación haya inaugurado recientemente un laboratorio para ADN. ¡Qué pretende la señora Fiscal de la Nación! ¿Desatar una guerra interna?..
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