|
Edición Nº 1723 |
|
|||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||
|
|
Medir O no Medir
ES cierto que las encuestas son muchas, se hacen a cada rato y para colmo arrojan cifras amargas. ¨Para poner un ejemplo vecino: en Chile hay a lo sumo una media docena de empresas que realizan encuestas trimestrales, según comenta Manuel Saavedra de CPI. Aquí son una docena y nos sondean mensualmente. Son la regla del gobierno, agravada por el efecto de sumarse al apanado, opuesto al de sumarse al ganador que sucede en más boyantes coyunturas. Por supuesto, esta saturación estadística sucede en democracia, en economía de mercado y en rigurosa competencia. Así que lo más práctico para los gobernantes sería leer las cifras e interpretarlas fríamente. Pero la paciencia se ha roto por el lado más intolerante (Karp) y nervioso (Bruce). Ambos la han emprendido contra las mismas encuestadoras que en marzo mostraban el repunte toledista tras la visita de Bush y que en las campañas del 2000 y del 2001 los alentaban al triunfo. Entonces no se quejaron. Alan García, divertido, ha sugerido una tregua. Luis Benavente de la U. de Lima, defiende su barómetro mensual, y dice que "la tregua es un concepto bélico y no estamos en guerra". Sí le parece impertinente preguntar sobre la duración del mandato toledista. Piensa, como CARETAS, que eso induce a opinar contra la estabilidad del país. Y ha sido precisamente Idice, ligada afectivamente al APRA desde que empezó a difundir las cifras más amables que tuvo el partido en la campaña del 2001, que ha establecido que un 67% de limeños creen que Toledo no llega al 2006. Para remate calcula la aprobación presidencial en un 20%, su récord más bajo, luego del 22% que le da el sondeo de Apoyo en mayo. Giovana Peñaflor de Imasen sí piensa que toda pregunta es pertinente si se formula bien y se difunde responsablemente por los medios, que son los que subrayando con inquina tal o cual cifra pueden provocar las lecturas destempladas. Salvo Bruce y Karp, el gobierno confía en los encuestadores y
recurre frecuentemente a ellos. Uno de los clientes de Imasen es el mismísimo
Ministerio del Interior, así como Datum y CPI tienen a la Secretaría
de Comunicaciones del Ejecutivo y a asesores presidenciales entre sus
caseros. Se sabe, irónicamente, que Datum ha incluido una pregunta
sobre Karp en su último sondeo. ¿Conoceremos el resultado?
Torres dice que no la mide porque no es un funcionario público
en todo el sentido de la palabra. Benavente ha incluido una pregunta sobre
ella pero sólo para análisis interno.
Peñaflor, como presidenta de la Apeim (Asociación Peruana de Empresas de Investigación de Mercado) ha promovido un comunicado que reza: "El pleno y libre derecho de realizar estudios de opinión y publicarlos es, definitivamente, una medida de la existencia de libertad de prensa, libertad social y solidez de una democracia". La Apeim además se ha armado de sendos código y comité de ética y evalúa el rigor de sus integrantes. Idice, por ejemplo, no es miembro del gremio. De las 17 empresas asociadas sólo 4 realizan y publican sondeos de opinión: Datum, Apoyo, CPI y Analistas y Consultores. Demasiada agitación para un pequeño mercado que a duras penas encuentra medios que paguen por sondeos nacionales (lo que en Lima cuesta alrededor de 2,500 dólares, en el interior urbano puede costar 6,000 y si se llega a sectores rurales, 12,000). Pero este centralismo difícilmente puede ser subrayado por Karp y Bruce. Siendo el resto del país, dos tercios de la población y con mayor tendencia a la desaprobación que en Lima, se pueden temer dos o tres puntos más abajo que el resultado limeño. En julio CPI y Apoyo van a realizar sondeos nacionales. Que gobierno y oposición guarden correa para entonces. Benavente subraya una verdad: vivimos desde hace un lustro un clima de inestabilidad que exacerba los malos resultados. Torres le llama la pura y simple desconfianza y el 2001 hizo una medición que colocó al Perú en el extremo latinoamericano de la desconfianza, en el polo opuesto que los uruguayos. O sea, si algo vale, por decir 28 (Toledo tuvo 36.5 % propio en la primera vuelta, que es a partir de donde se debe contar su caída y no del 53 % con añadido ajeno de la segunda vuelta), y le ponemos alrededor de 23, que es lo que se registra últimamente, estamos en una crisis con atenuantes. Pero, salvado ese impreciso índice de desconfianza, la desaprobación es mérito indiscutible del gobierno toledista. (FV).
|
|||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||