Edición Nº 1723


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    MAL MENOR
    30 de mayo de 2002

    Por JAIME BEDOYA
    ¿Dónde Está Di Dudas?

    CADA cuatro años el mundo recibe un anestésico televisado: la Copa Mundial de Fútbol. Sea cual fuere el grado de interés deportivo, el mundial plantea una fantasía evasiva donde el patear un balón establece prioridades por encima de los acontecimientos apremiantes -y en casos dignos merecedores del epíteto de mierda- con los que a diario se tropiezan nuestras existencias.

    La Copa trae una tregua, falsa, pero tregua al fin. Y hasta hace algún tiempo, el Mundial traía tambien a Gino di Dudas. ¿Quién diablos es Gino di Dudas?, se preguntarán con todo derecho los más jóvenes. Di Dudas -hay una primera discrepancia en torno a su apellido1- surgió en el periodismo local a propósito del mundial de Italia 90, cuando a través de una columna tautológicamente intitulada "Aquí Roma" auscultaba lo parafutbolístico desde una óptica marcada por un escepticismo añejo y militante, así como un inusual talento para privilegiar lo que de anécdotico encierra toda noticia. El tono antipático de las líneas iniciales de sus primeras colaboraciones eran la carta de presentación del misantropismo cultivado de un escriba que confesaba 80 años y 5 intervenciones quirúrgicas:

    Odio las multitudes. Hay semanas enteras que ni me muevo de mi casa. Pero agradezco al mundial la oportunidad de sentirme aún estremecido por el escalofriante relámpago de la vida. Esto sucede cuando subo al bus junto con un grupo de holandesas o brasileras. Qué lindo viejito, dicen estas blandas e ingenuas criaturas de tan agradables aromas e irrepetibles vértebras cada vez que frena el vehículo y yo me arrimo a ellas buscando apoyo con todo el alma, y todo respeto, por qué no decirlo. (Aquí Roma, CARETAS 1113 y 1114, junio 1990).

    ¿Qué tiene que ver eso con el fútbol, por Dios? Ese era el estilo Di Dudas, intimista hasta la reducción y personalista como fórmula, entremezclando señas autobiográficas ora gloriosas ora vergonzantes entre referencias mundialistas a pie forzado. El resultado era un bizarro collage egocentrista en el que la FIFA organizaba un certamen mundial sólo para reflejar caleidoscópicamente las pequeñas miserias de un anciano gruñón. Estas, previsiblemente, adquirían una procacidad ascendente:

    A mí, sólo por medirla y pesarla (se refiere a la Copa FIFA), me detuvieron 48 horas en una comisaría romana. Debería quejarme en nombre de la libertad de prensa, pero sinceramente comí mejor que en mi casa. Además a esta edad uno ya puede dormir boca abajo en una celda común sin ningún tipo de preocupaciones ni sobresaltos.(CARETAS 1113).

    Oman Biyic, jugador camerunense que humillò a Argentina de un cabezazo, regresaría a su país, si no con el rango de ministro de Estado, al menos sí con el de semidiós. Matemáticos han calculado la altura del salto a la hora del gol: 2.70 mts. Biyic dio como toda explicación que su papá era muy alto y saltaba mucho. Las cosas que debe haber conocido la señora Biyic. El salto del ídem, por ejemplo. (CARETAS 1113).

    En medio de estas confesiones de libido extemporáneo y de continua ventilación de lo privado, se estableció una biografía mínima. Di Dudas, siciliano de nacimiento, llega a Lima en el año 52, en donde cae en una redada en el jirón Huatica, por entonces locus amenus del talante prostibulario limeño2. Viejos contertulios recuerdan a un tal Gino, mecánico italiano de la casa Nizzola, que se movilizaba entre Chucuito y los burdeles de otrora a bordo de una pulcra Lambretta rojiblanca jactándose de "corresponsal". (Alguna vez dijo que por un Día del Periodista le habían regalado un panetón que hasta la fecha, circa 1994, "usaba como bola medicinal".) Luego volvió a Sicilia, radicando en la comuna di Vallelunga, Pratamento, en la calle Via Cottone (calle del algodón) desde donde, según recuerda Domingo Tamariz, empezaron sus colaboraciones mundialistas vía fax. Aún no existía el email.

    Cuando no hay noticia se inventa, es un viejo axioma del periodismo nacional. Irónicamente las dudas en torno a Di Dudas3 se originaron en la misma fuente que confirmaba su existencia real. En la Revista Sí # 381 (dirigida entonces por Ricardo Uceda) se publicó una carta de un hermano suyo haciéndole una serie de reclamos personales, pero consignando dos datos falseados: Di Dudas de niño jugó como arquero por el Bambini Presti. La carta hablaba del inexistente Bambini al Pesto. Los Di Dudas vivián en la Via Cottone. La carta hablaba de Via Cattone. Ambos casos eran toscos recursos en busca de la risotada fácil. Di Dudas, ajeno al involuntario(?) error tipográfico peruano, utilizó su columna para responder con rabia fraternal:

    Hace cuatro mundiales que no sabía nada de mi hermano: la tranquilidad no podía durar tanto (...) fui testigo lejano de como su sobreestimada carrera deportiva tornábase en matrimonio con escopeta en la nuca que, a la postre, le hiciera perder hasta el último pelo, confirmando el ánimo premonitorio de mi Santa Madre cuando lo bautizara en honor de lo más destacable de su anatomía: Mitra. Yo tendré cuatro pelos, pero bien peinados (...) hermano mío, pequeño e ingrato Mitra que de mí aprendiste a distinguir entre parte externa e interna del botín, ¡sabe Dios qué catálogo de dentaduras postizas o de prótesis de caderas habrán caído en tus manos para que vuelvas a buscarme ¡No importa! Un hermano es un hermano. Te envío el cheque. (Aquí USA, CARETAS 1318).

    Luego de cubrir el mundial de EE.UU.4 Di Dudas desapareció del mapa. Se le atribuye como único legado un breve fax manuscrito en italiano, sin destinatario determinado.5

    Di Dudas, de estar vivo, tiene el derecho a su privacidad y vayan para él mis respetos. De estar muerto, paz en su tumba. Una persona consecuente con sus ideas, así no tenga ninguna, se hace honorable. Qué mejor final para estos apuntes en torno a su paradero actual que las mismas palabras que en Italia 90 le dijera el jugador checo Vlk cuando Di Dudas, siempre impertinente, le preguntara por qué tenía un nombre tan ridículo como impronunciable. Vlk respondió: todos necesitamos de un misterio.

    __________
    1 Su verdadero apellido sería "Di Duda". Alguien le agregó una ese en Lima.

    2 El confesó este dato al acreditarse para el mundial de EE.UU. (CARETAS 1318), pues el FBI registraba al dedillo todo antecedente policial.

    3 Se pensó que se trataba de un seudónimo (?).

    4 Su columna, junio del 94, predeciblemente se llamaba ahora "Aquí USA"

    5 Ogni uomo a il diritto a chiedere qualsiasi cosa nella vita. Passati i noventa anni credo che sia arrivato il mio turno. Chiedo de mi lasciare in pasce. Non mi dare fastidio una altra volta col la ficcion heroica di quello seudo sport il quale non penso citare. E al miserabile qui a alterato il mio nome e escriti in favore de una considerazione che soltanto puo essere chiamata tercemondista, soltanto gli dico di attenersi alle conseguenze. Gli Di Duda perdonano ma no dimentichano.


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