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Edición Nº 1725 |
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HACE mucho que el Perú no gozaba de un remanso de paz parecido al que con su muerte nos trajo el presidente Belaunde. Fue como un bálsamo sobre las heridas, porque en esos días pasados todos fuimos un poco más buenos que de costumbre (los que tienen costumbre de ser buenos, a ellos me refiero). Vivimos esos momentos como bajo la estela dejada por Fernando Belaunde Terry, hombre bueno si los hay o los hubo, ese presidente por el que voté pero al que critiqué como muchos otros peruanos lo hicieron, no voy a negarlo ahora. Es que aunque la muerte mejora a todos, no a los que se quedan les hace perder la memoria. Agradezcamos a Belaunde la tregua que con su muerte obtuvo para el Perú y los peruanos. Y agradezcámosle la palabra honradez que él rescató del diccionario. Esa palabra que junto a tecnología y trabajo nunca jamás podrá mentar Fujimori, por ejemplo. Honradez, de la que FBT fue paradigma. Porque todo el mundo sabe que él se fue de este mundo sin haberse comprado ni un solo departamento en París, y que se fue más pobre de lo que dejó el poder y no más acomodado y rico, como otros, que cuando entró. Belaunde rescató esa palabra olvidada en el diccionario nacional: honradez. Esa palabra que podría ser el comienzo de la redención del pueblo peruano. Por eso, sin duda, Fernando Belaunde Terry descansa en paz. También podríamos decir que él, como el Cid, seguirá ganando batallas después de muerto. Ha dejado tras sus huellas a un hombre que, no por ser más bajo, es menor en estatura. Valentín Paniagua le ha caído como anillo al dedo a Belaunde y al partido que fundó, porque tiene su talla de conductor y, estoy seguro, su intrínseca honestidad. Desde ya voto por él, con el mismo entusiasmo con el que apoyé la primera candidatura de Belaunde. No comparto la difusa ideología belaundista, pero sí la moral que la cimenta. No quiero parecer paranoico, pero sospecho que la mano, o los dedos de Sendero se mueven desde la ONG Oxfam que ha venido a cuestionar -de Inglaterra al Perú- la inversión extranjera en nuestro país. Porque ¿qué hacen estos gringos desorientados en Piura organizando y sufragando la oposición a la operación minera, absolutamente compatible con la agricultura, en Tambogrande? ¿Por qué no están en Europa manifestando contra las centrales atómicas instaladas en medio de campos de cultivo en todo el viejo continente? ¿Por qué no se oponen al establecimiento de hoteles cinco estrellas en Marbella, España, es decir Europa, por ejemplo, y hacen, entretanto, todo un viaje hasta el Perú, a negarle el porvenir y la posibilidad de crear turismo a los peruanos en Playa Hermosa, Tumbes, región pobre y abandonada si la hubo? Sendero, que ha sabido instalarse en Europa, debe haber sabido también cómo infiltrarse en esas ONG de tontos que allí abundan. Viendo la ceremonia del entierro de Belaunde me di cuenta del desastre que fue la operación de doblado de la bandera que cubría su ataúd, y que, debidamente doblada, como se estila en las fuerzas armadas de todo el mundo, se entrega luego a los deudos. He visto mil veces en el cine, ya que no he tenido la oportunidad (gracias a Dios) de asistir a una ceremonia fúnebre de esa naturaleza en el exterior, cómo, por ejemplo, los policías o los militares norteamericanos, doblan la bandera, con qué prolija minuciosidad y rigor efectúan cada doblez, hasta que queda convertida en un triángulo compacto que es puesto en las manos correspondientes. Aquí la bandera, hecha de un material nada adecuado (nylon o acrílico), estaba totalmente despanzurrada, chorreada, desmondongada, cuando le fue entregada en las manos al hijo del presidente Belaunde. Podrá parecer una tontería, pero ese paquete revelaba nuestra idiosincrasia. Cosas de la diplomacia: al sepelio del ex presidente Banzer, de Bolivia, acudió el presidente Lagos de Chile, y al del presidente Belaunde acudió el ex presidente Frei, también de Chile. De Argentina, que tanto le debió a Belaunde en la guerra de las Malvinas, ni siquiera estuvo aquí el ex presidente Alfonsín, sin duda atarantado por los problemas que él ayudó a crear en su país. De gestos se hacen también las buenas relaciones. Me he declarado varias veces a favor de la globalización, pero a veces a mí también me cuesta defenderla, como a muchos. Por ejemplo, Estados Unidos y Europa, campeones aparentes y aprovechadores primeros de la globalización, se autoalimentan con lo más antiglobalizador que existe: las barreras arancelarias con las que protegen su acero los primeros y su agricultura los segundos, ayudando de paso a la pobreza de nuestras naciones. ¿La hipocresía será una rama de la economía? Programa de la televisión peruana: Perú off road. Seguramente lo pusieron en inglés, porque su significado viene a ser: Perú: Fuera del camino, o Perú: Fuera de ruta, lo que lo haría parecer un programa político, mientras que se trata simplemente de uno de turismo de aventura; en 4 x 4, claro. Las malas tácticas de Fujimori sigan proliferando. Precandidatos a las elecciones municipales, de un partido en particular y en Lince principalmente, aprendiendo de la campaña reeleccionista del nipón, han pintarrajeado las paredes de forma verdaderamente escandalosa, demostrando de antemano lo mal alcaldes que serían de ser elegidos. Como dicen algunas pintas que acaban de aparecer por todo Lima: El fujimorismo vive. Habría que añadir: Lamentablemente.
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