Edición Nº 1727


Este espacio se subasta
 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Lugar Comun
  • Piedra de Toque
  • Artes y Ensartes
  • Mal Menor
  •  

     

     

     

    ARTICULO

    27 de junio de 2002

    La Partida Inconclusa
    Renuncia de Dañino, Acuerdo Nacional: dos movidas en suspenso.

    Roberto Dañino, presidente del Consejo de Ministros, tiene los días contados: hasta el 28 de julio o hasta que termine el cómputo de las elecciones municipales de noviembre. Se quiso ir días atrás, debido a que se oponía a la salida pactada respecto a las hidroeléctricas de Arequipa. Pero otra procesión va por dentro, y lo retuvo. Es la del proceso de Acuerdo Nacional, que algunos, dentro y fuera del gobierno, quieren culminar teniendo fuera a Fernando Olivera, el gran desconcertador. El Presidente Toledo apoya, sin embargo a Popy. No es el amor al chancho, sino a los chicharrones: los votos del FIM en el Congreso y los posibles votos en la justa electoral ahora ya próxima.

    Aunque la situación aprieta, parece deseoso de rematar la faena de la concertación nacional.

    TODO indica que Roberto Dañino está próximo a renunciar al Consejo de Ministros y producir con ello el desmoronamiento del gabinete. Las fechas previsibles son el 28 de julio y los días siguientes de las elecciones municipales y regionales convocadas para el 27 de noviembre. Pero ha habido antes un adelanto.

    Algunos informes indican, en efecto, que Dañino había renunciado a su cargo al retornar del exterior, el 17 de junio, después de visitar Miami, (no Cancún), a donde había viajado para asistir a la graduación de uno de sus hijos. La causa de su renuncia no era precisamente la erisipela que le había producido el sol caribeño, sino su malestar por la salida aplicada por el Presidente Toledo a los violentos sucesos de Arequipa y de todo el sur. La declinación había sido presentada a solas ante Toledo, no en el Consejo de Ministros.

    Dañino se había opuesto a cualquier retroceso en la privatización de las hidroeléctricas mistianas y el lunes 17, cuando retornó, se dio con los hechos tempestuosos al pie del Misti y un Toledo atormentado por la incertidumbre, que precisamente por eso lo había hecho regresar de prisa.

    El mismo lunes, Alan García había propuesto que se enviara a Arequipa una misión de alto nivel -acogiendo una propuesta arequipeña- y que se anulara el estado de emergencia decretado por el Poder Ejecutivo.

    Dícese que luego de la discrepancia de Dañino a la medida pactada en Arequipa, el ex Presidente Valentín Paniagua lo llamó para pedirle que depusiera su decisión de renunciar. Estaba en juego el proceso de concertación, en el cual Dañino había sido y seguía siendo adecuado coordinador.

    Dañino se ha quedado, pero se ha quedado con las ganas de partir. Hay quienes dicen que él prefiere que el 28 de julio se realicen sólo algunas rotaciones ministeriales, en función de los cambios que se preparan en el Ejecutivo, incluidas las fusiones y hasta desapariciones de ministerios (CARETAS 1723). El gran cambio debería realizarse, según Dañino, afirman nuestras fuentes, después de las elecciones del 17 de noviembre.

    Dañino y otros ministros parecen partir de la creencia de que el régimen saldrá muy mal parado en esa votación.

    Aquí aparece el factor O. Léase Fernando Olivera. El martes último, cuando cerrábamos esta edición, Rafael Roncagliolo, vocero de la Secretaría Técnica del Acuerdo Nacional, nos indicó que acababa de recibir una comunicación en la que el Apra, en documento suscrito por Jorge del Castillo y Mercedes Cabanillas, pedía postergar la firma del texto del Acuerdo. El fundamento eran "las circunstancias políticas y la complejidad del documento propuesto".

    Al parecer, el Apra espera una pronta reorganización del gabinete que excluya a Olivera, personaje ducho en sabotear la concertación y que, además, tiene notables aunque sigilosos anticuerpos en el Consejo de Ministros. No faltan allí quienes creen que la salida de Olivera oxigenaría al gabinete. No hay que olvidar que éste resulta uno de los más aborrecidos en las encuestas.

    A muchos puede sorprender la preferencia que Toledo manifiesta por Popy Olivera. Pero algunos encuentran una explicación: no es el amor al chancho, sino a los votos en el Congreso. La verdad es, sin embargo, que el Gobierno no tiene mayoría ni con los votos del Frente Independiente Moralizador de Olivera, aparte de que tiene sus propios conflictos intestinos.

    La propensión oliverista de Toledo puede tener otro fin: ir con algún aliado a las elecciones municipales y regionales próximas. Pero ¿qué pasa si, aun con ese refuerzo, recibe un anforazo en la cabeza?

    En el gabinete hay varios conflictos internos. No faltan, se dice, quienes consideran que el tema Arequipa fue mal manejado. Se envió un equipo de cinco ministros que no estaban relacionados con el tema y que no llevaban alternativas. "Al final", dicen esos zoilos, "tuvieron que claudicar".

    El otro peso interior es la conciencia de que el Poder Judicial va a resolver en favor de los arequipeños. Por lo menos, eso se puede esperar de la Tercera Sala Civil de la Corte Superior de Arequipa, que va a pronunciarse en segunda instancia sobre el recurso de amparo planteado por el alcalde Juan Manuel Guillén. El caso pasará luego a la Corte Suprema.

    Para afrontar el caso, el gabinete necesita la unidad que ahora no tiene. Entretanto, ya se barajan nombres de candidatos a reemplazar a Dañino. Raúl Diez Canseco no oculta sus pretensiones. Luis Solari no se queda atrás, ni tampoco Carlos Bruce. Y hasta se habla de Antero Flores-Aráoz y de ...¡Luis Bedoya Reyes! Y entre tanto, el proceso de concertación sigue siendo una sinfonía inconclusa ejecutada por un director desorejado: Alejandro Toledo. (César Lévano).



    Lo Que Pasó en La Joya
    Oficiales de alta graduación exigieron una salida política antes que militar a los sucesos de Arequipa.

     

    General Óscar Gómez de la Torre, manejó el estado de emergencia en Arequipa con tino.

    SABADO 15 de junio. Base Aérea de La Joya. Un avión aterriza en la pista militar. Los ministros del Interior, Fernando Rospigliosi, de Educación Lynch y de Energía y Minas, Jaime Quijandría descienden acompañados del viceministro de Infraestructura Jorge Villacorta, un representante del Ministerio Público, asesores, miembros del Ministerio de Justicia y otros funcionarios gubernamentales. Allí se encuentran con las autoridades civiles y militares de Arequipa. Inmediatamente se reúnen y se ponen a analizar la crítica situación en la que se encuentra la Ciudad Blanca. Esa noche se acuesta erizada de barricadas e indignación. La protesta continúa por segundo día consecutivo y los desmanes amenazan con continuar.

    Tras el balance preliminar, se establece una áspera discusión entre los ministros y los oficiales de máxima graduación acantonados en la Tercera Región Militar.

    Los militares recriminan a los políticos sus declaraciones y su soberbia. "Están echando más leña al fuego. Si no cambian de actitud esto se va a poner peor" -manifiesta un oficial. Los ministros, sin embargo, no dan su brazo a torcer y mantienen su posición. Entonces otro oficial, se atreve a ser más fuerte: "Actúen políticamente o esto no lo para nadie".

    Un testigo presencial de la reunión, manifestó a Caretas, que ni tamaña reconvención sacó de sus posiciones a los miembros del gabinete, quienes regresaron a Lima a las pocas horas.

    Al día siguiente, los militares se enteraban que ellos deberían hacerse cargo del embrollo, pues el Consejo de Ministros había declarado el estado de emergencia. El malestar era evidente. "Nosotros no estamos para esto. Nosotros no velamos el orden interno. Ese es problema policial", se pronunciaron los oficiales.

    Durante la reunión que sostuvieron con el ministro de Defensa, Aurelio Loret de Mola, en la sede de la Tercera Región Militar el domingo 16 volvieron a exponer sus reparos y temores. "No estamos entrenados para estas misiones, no tenemos suficiente personal ni el equipo para estas tareas". Pero no había nada que hacer, la orden estaba dada y había que acatarla.

    Sin embargo, cuando todo acabó el general Óscar Gómez de la Torre, jefe de la Tercera Región Militar, habló fuerte y en público. En declaraciones a Arequipa al día siguiente dejó constancia del fastidio militar: "Este era un problema político, y por lo tanto tenía que haber una respuesta política. Nosotros consideramos que la opción militar, el dejarle a las Fuerzas Armadas esta responsabilidad no era una solución adecuada".(P.O'B).

     

     


    ../secciones/Subir

    Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Heduardo | Culturales | Caretas TV | Ellos & Ellas | Lugar Comun | China te Cuenta Que... | Piedra de Toque |Mal Menor

    Siguiente artículo...

     

       

       
    Pagina Principal