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Edición Nº 1727 |
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La Ultima Tentación
de Tractebel
Cuando en 1896 don Francisco la Rosa y su tocayo, don Francisco Velazco, dos ilustres vecinos de Arequipa, instalaron el primer par de turbinas monofásicas sobre el río Chili (200 modestos KW), Tractebel ya era una transnacional belga con operaciones en Europa del Este, Italia, Francia, España, el Medio Oriente, Argentina e incluso Tailandia en el campo del gas y los tranvías. La semana pasada, la tradición energética de Arequipa colisionó con aquella igualmente centenaria de los belgas. Escribe MARCO ZILERI ILO será para muchos un puerto escondido en el sur, Bélgica un pequeño país en alguna parte de Europa y la empresa Tractebel, por cierto, una ilustre desconocida. Pero se tratan de tres hitos fundamentales para entender en su verdadera dimensión la sonada privatización de las generadoras de electricidad de Egasa y Egesur que gatillaron el ya famoso "characatazo" la semana pasada. Tractebel es la corporación belga-francesa que ofertó US$ 167 millones por ambas generadoras el pasado viernes 14. La única postora de un accidentado proceso, y cuya secuela sigue produciendo cortocircuitos políticos a lo largo de toda la línea. El destino de la subasta está ahora en manos de la Corte Superior de Arequipa (ver nota aparte). La sentencia ha de dictarse en las próximas tres semanas. En el ínterin vale la pena analizar lo que está en juego. Tractebel es uno de los diez consorcios de electricidad más grandes del mundo. El año pasado sus ventas fueron de US$ 25,7 mil millones, un incremento de 38 % con respecto al año anterior, y el equivalente a la deuda externa peruana. En Bélgica son responsables del 85 % de la oferta eléctrica
y administran una veintena de usinas nucleares, amén de una multitud
de otras generadoras diseñadas por su propio departamento de ingeniería.
Por cierto, sus actividades abarcan en la actualidad más de 100
países en los cinco continentes y cuentan con 190,000 empleados.
Sus orígenes se remontan al año 1862 en la remota Bélgica. Entonces el negocio se basaba en la generación de energía a punta de gas y la instalación de tranvías (Tractebel viene de la palabra tracción). En esa época, claro, los tranvías eran halados por caballos, pero negocios son negocios. Y ya a fines del siglo XIX, aquel primer antecedente de la hoy gigantesca corporación europea, administraba redes de transporte en Bruselas, Barcelona, Madrid, París, Roma, las capitales de Europa del Este y hasta la mística Odessa. Su incursión en actividades estrictamente eléctricas caerían por su propio peso. El desarrollo de la electricidad revolucionó el mundo del transporte público, y los belgas no dejaron escapar esa oportunidad, un fenómeno parecido al que vivió Arequipa en la década de 1930. En los años entre las dos guerras mundiales, los múltiples holdings belgas que hoy son parte de Tractebel operaban en Francia, España, Lituania, Polonia, Rumania, Bulgaria, Grecia, Siria, Turquía, Egipto y Argentina. A partir de 1950, en los años de la posguerra, el surgimiento del socialismo y el nacionalismo estatizó muchos de sus activos y los belgas se vieron forzados a circunscribir sus actividades a la pequeña Bélgica y Francia donde preservaron su estatus de empresa privada por las rejustas. La bandera de la globalización les abrió trocha a partir de 1990 en América, Norte y Sur. En América del Norte (EE.UU., Canadá y México) ya tienen 47 plantas y tres empresas de distribución de gas en México. A Sudamérica regresaron primero por Argentina, haciéndose de una de las ocho distribuidoras de gas privatizadas en 1992. A partir de 1996 se expandieron por el resto del continente. Primero
en Chile y luego en Brasil, en 1998, cuando adquirieron Litoral Gas, que
abastece al sur del gigante sudamericano, Sao Paulo incluida, con una
potencia de 3,800 MW.
El Perú sería su próxima escala. Fueron postores para Electro Lima y en Electroandes, sin fortuna. En 1998 adquirieron la vetusta planta térmica de Southern Perú. En el año 2000 culminaron la construcción de la primera planta de generación eléctrica a carbón del país en Ilo con una inversión aproximada de US$ 300 millones. El año pasado ganaron la subasta para la distribución de gas de Camisea en Lima, que implica la instalación de 60 km de redes con una inversión de US$ 170 millones que entrarán en funcionamiento en el 2004. En los últimos días acaban de adquirir un 8 % del consorcio a cargo de la construcción del gasoducto que transportará el gas de Camisea hasta la costa peruana. Ya en 1999, Tractebel desarrolló el gasoducto Norandino, 1,000 km. de tubos que unen Argentina y Chile. CARETAS entrevistó la semana pasada a Eric De Muynick, presidente y CEO de Tractebel EGI Sudamérica y Jan Flatchet, quienes viajaron a Lima desde Brasil para evaluar el convulsionado escenario local. Ambos altos ejecutivos belgas ofrecieron en perfecto castellano algunas importantes precisiones sobre el valor estratégico que para ellos significa la compra de Egasa y Egesur y los compromisos de inversión contractualmente asumidos en caso de que concrete la subasta. -¿Por qué es importante para Uds. comprar Egasa y Egesur? -Porque complementa muy bien con nuestra planta de carbón EnerSur de Ilo. Tendríamos acceso a generación hidráulica que es muy importante, y el respaldo de máquinas térmicas que nos permitirían aprovechar mejor las unidades hidráulicas. -¿Cuáles son los planes? -Comercializar al máximo la energía que sale de las usinas. Egasa y Egesur dentro del grupo Tractebel tendrían más posibilidades no sólo de desarrollo energético, sino de hacer más contratos en el resto del país sin necesariamente instalar más potencia. También creemos que una empresa como Tractebel tiene más poder de inversión para mantener y modernizar las usinas lo que también es importante. -¿Las espaldas de Tractebel permitirían un mayor desarrollo comercial de esas generadoras del sur? -Creemos que Egasa y Egesur como empresas aisladas en el sur
tienen más dificultades para comercializar su energía en
el norte del país. Conocemos la región, el sistema de transmisión,
a los clientes. Por eso creemos que es una buena oportunidad.
-¿Cuán marginal es el marcado del sur? -En el sur hay varios proyectos mineros por desarrollar: la expansión de Southern Perú, de Cerro Verde, Quellaveco y varios otros. -Se afirma que Egasa y Egesur no están obligadas a crecer para mantener su filo competitivo en el marco de un mercado interconectado. -Eso va a depender del desarrollo del mercado. -¿Pero Uds. tienen un compromiso de inversión? -El contrato nos obliga a afianzar las cuencas hidráulicas. -¿Cuánto tienen previsto invertir en esas obras? -US$ 20 millones. -Los protagonistas políticos han hablado de diferentes cifras que Uds. han de asumir. -US$ 20 millones. Está determinado de otra forma, pero el costo estimado es ése. -Se afirma que la mina Cerro Verde se ha comprometido en invertir US$ 6 millones en afianzar las cuencas. -No lo sabemos. -Uds. trabajan en el norte de Chile asociados con Codelco, una empresa pública (Tractebel tiene el 33 % de ElectroNorte) ¿No tienen entonces reparos en participar en concesiones mixtas en la que una parte de los activos queden en manos públicas? -Nosostros no tenemos nada contra ese modelo. Claro que Codelco es una empresa pública, pero no es del Estado. Opera con una lógica industrial, lo que un gobierno no necesariamente tiene. Pero nosostros creemos que podemos sobrevivir en ambos modelos. -¿Piensan interconectarse con los países vecinos? -Hoy no estamos pensando en términos de interconexión con Chile. Es un proyecto difícil desde varios puntos de vista: político y técnico, porque las frecuencias difieren. En Chile la frecuencia es de 50 hertz y en el Perú de 60 hertz. La interconexión es necesariamente cara. -¿Están Uds. también interesados en la concesión de las generadoras del norte del país? -Estamos mirando. No está determinado si nos interesa. -¿Es cierto que de concretarse la venta de Egasa y Egesur Uds. trasladarían sus oficinas a Arequipa? -Nuestro plan es que nosotros vamos a ir a Arequipa, Arequipa no va a tener que venir a nosotros.
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