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Edición Nº 1728 |
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¿Se Va La Lancha?
EL horizonte político se ha ensombrecido. Incluso en las últimas semanas se ha conversado a puerta cerrada y en voz baja la posibilidad de declarar la vacancia de la Presidencia de la República. Se dice que un grupo de congresistas consideró esta posibilidad tras la difusión de la conversación Lerner-Wolfenson, pero que esta opción fue desechada de inmediato. En los pasillos parlamentarios se comenta también que la elección de la nueva mesa directiva sería clave, pues de refilón podría determinar al próximo Presidente de la República. Y es que algunos congresistas consideran que Alejandro Toledo no llegará al 28 de julio del 2003, por lo que el presidente del Congreso podría convertirse automáticamente en el primer mandatario. Aunque parezca mentira, en el propio Perú Posible tal eventualidad es materia de análisis. El lunes, durante la reunión del Jefe de Estado con su grupo parlamentario se evaluó si una sentencia desfavorable en el caso Zaraí podría ser usada para declarar "la vacancia del Presidente por incapacidad moral". Los constitucionalistas del oficialismo no creen que una iniciativa de esta naturaleza prospere, pero temen que el revuelo en torno a este tema sea tan grande que lleve contra las cuerdas al régimen e incluso los haga oír la cuenta de diez. Los dos partidos de oposición más importantes, el Apra y Unidad Nacional, esbozan, por tanto, posibles salidas en caso se desate una tormenta que amenace con llevarse de encuentro nuestra endeble democracia. Se sabe que han existido algunas conversaciones informales en las que se habría acordado que el Presidente y los dos vicepresidentes deberían renunciar. En ese momento, el Parlamento, al igual que en el 2000, elegiría a un presidente provisional y convocaría a nuevas elecciones en un plazo no mayor a los 9 meses. Con la secreta esperanza de que este escenario no se presente, tanto el Apra como Unidad Nacional se aprestan a apoyar al régimen. La táctica que piensan emplear para conseguir este objetivo es sencilla. Acercarse al gobierno y ayudarlo, pero siguiendo la máxima de: "ni tan cerca como para quemarse, ni tan lejos como para enfriarse". Ni el Apra, ni Unidad Nacional desean en el fondo que se anticipen las
elecciones generales. "Sería nefasto para la institucionalidad
del país. La gente tiene que entender que el Presidente ha sido
elegido por un período de cinco años y que no se le puede
desechar así no más," sostiene el congresista Jorge del
Castillo.
A pesar de esta posición, los recientes acontecimientos los han obligado a ponerse en ese indeseable escenario. El descontento ciudadano que se manifiesta en la abrupta caída de la popularidad presidencial, la frecuencia y violencia con que se realizan paros y marchas, la oposición de grupos bien organizados como Patria Roja, generan un clima de desgobierno que se acentúa por la inacción del Ejecutivo y del propio Presidente Alejandro Toledo, que dilata innecesariamente la toma de decisiones claves como la de cambiar a su gabinete ministerial. Justamente sobre este tema ambos partidos proponen que de inmediato se cambie al Consejo de Ministros. La propuesta de estas organizaciones es que el nuevo gabinete sea conversado previamente. No desean prestar a sus militantes para que se ciñan el fajín, pero están dispuestos a darle una tregua a cambio de que los integrantes sean personas de su confianza. Personalidades notables y respetadas por todos, que aseguren la gobernabilidad del país. El propio Alan García, el martes 2, manifestó que la mejor salida a la crisis sería formar un gabinete con personas que sean aceptadas por toda la clase política nacional. Jorge del Castillo sostiene que sería conveniente que esta solución se adopte en estos días y que no se espere hasta noviembre, cuando el régimen podría tener los santos óleos en la frente. "Para ese entonces podría ser muy tarde, y sólo cabría enterrar al gobierno. Sería un error esperar tanto". En el Apra existe la certeza de que si se cae el gobierno las cosas se le pueden complicar. "Nos arrastraría a todos. Deseamos darle una mano, pero Toledo parece desconfiar de nuestra ayuda. Sin embargo, no hemos recogido nuestros puentes y por ellos están transitando diversas personalidades para apuntalar nuestra recién recuperada democracia", sostuvo Hernán Garrido Lecca. CARETAS supo que miembros del Apra estarían tratando de establecer vínculos más directos con PP. Los interlocutores escogidos serían el ministro de la Presidencia, Carlos Bruce, el congresista Jesús Alvarado y el Consejero Presidencial, Juan Sheput, con quien Hernán Garrido Lecca habría almorzado el miércoles 3. En cambio, en Unidad Nacional los puentes se quemaron el día que Lourdes Flores pidió que el gabinete en pleno renunciara. La única persona que mantiene un vínculo directo con Palacio es Antero Flores-Aráoz, pero su relación es personal e intrasferible con Alejandro Toledo, con quien le une una sólida amistad. Así las cosas, habrá que esperar que en los próximos días se anuncie el nuevo gabinete para determinar hasta qué punto estas agrupaciones siguen pensando en apoyar al gobierno o buscan otras salidas para resolver la crisis de gobernabilidad por la que atravesamos. (P. O'B).
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