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Edición Nº 1729 |
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Un Diálogo
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Entrevista CESAR LEVANO EN su despacho del bunker de Monterrico, 24 horas antes de partir a Washington, el embajador de Estados Unidos, John Hamilton, nos recibió para una entrevista previsiblemente peleona, sabiendo ambas partes que lo cortés no quita lo cortante. Múltiples aspectos de las relaciones bilaterales y aun continentales fueron abordados, mientras el diplomático y sus ayudantes alistaban, literalmente, las maletas. He aquí la resultante: ¿Cuál considera su aporte a la transición democrática peruana? Para mí es difícil evaluar mi propio aporte. Creo que corresponde a ustedes buscarlo. Para no evadir la pregunta respondo: yo vine con instrucciones de mi gobierno de hacer todo lo posible para fortalecer el proceso democrático peruano y creo que, bajo circunstancias que variaron radicalmente durante los tres años, aplicamos esa política de democratización. En un vladivideo exhibido el 23 de febrero de 2001, Vladimiro Montesinos, reunido con algunos militares, dijo que se alegraba de que ya no estuviera el embajador Dennis Jett. Dijo que Ud. era menos incómodo. ¿Tuvo conversaciones con Montesinos? En cuatro oportunidades y creo que en el audio, no video, él hablaba de una reunión que sostuve con él más o menos en noviembre de 1999, donde le expliqué nuestra política frente a las elecciones del 2000. Fue la misma explicación que di pública y privadamente a una serie de personalidades: que no considerábamos que fuera nuestra especialidad opinar o no sobre la constitucionalidad de la reelección. Segundo, que íbamos a ser estrictamente neutrales en cuanto a los resultados de los comicios, pero íbamos a luchar con mucho vigor para que el proceso mismo fuera justo, libre y con un campo de juego para todos. Usted cita la grabación de cuando Montesinos hablaba bien de mí. Pero hay otra que fue difundida por CPN y que salió del Congreso. Eso fue más tarde, en el año 2000. En ese momento, Montesinos y el gobierno estaban molestos porque los presionamos mucho sobre cuestiones de las elecciones. Es decir, un dato de un solo momento de 1999 no puede servir para un balance total de mi gestión. Pero no hubo juego limpio en las elecciones del 2000. Pero no por falta de fuerza de nuestra parte. Nosotros hicimos un esfuerzo enorme, todo lo posible, y no estuvimos satisfechos con los resultados de la elección del 2000. Por eso acudimos a la OEA buscando una condena, cosa que no logramos, debido a que los demás Estados miembros no querían ir tan lejos. Pero sí logramos la resolución que creó la mesa de diálogo, que fue muy importante. Eso jamás habría sido posible sin una fuerte acción nuestra.
¿Cuál consideraría Ud. su principal error frente a la política peruana? (Ríe). Creo que son ustedes los que están buscando cuáles han sido mis errores. No les voy a ayudar en ese trabajo. Normalmente, los periodistas no necesitan ayuda para encontrar los errores. Yo le proporciono una ayuda. Durante la visita del presidente Bush hubo una promesa para un ATPA rápido. Esto no sale aún. ¿No cree que hubo allí un error? No. Yo creo que vamos a tener un ATPA dentro de varias semanas. Desde que vino Bush, el dio un discurso en la sede de la OEA insistiendo en una acción del Senado. Cosa que ya hemos logrado. El Senado ya aprobó el ATPA. La Cámara de Representantes lo había aprobado en noviembre pasado. Las dos cámaras han aprobado el ATPA en versiones distintas. Ahora buscan una conciliación de ambos acuerdos. Eso fue organizado la semana pasada, están empezando su trabajo. O sea, yo creo que estamos cumpliendo. El problema es que la resolución del Senado pide que los textiles andinos puedan ingresar al mercado estadounidense siempre que tengan insumos de Estados Unidos, por ejemplo algodón... Esa es la versión del Senado. La versión de la Cámara de Representantes sí incluye algodón peruano. Esas son las dos cuestiones que tienen que ser conciliadas. Reconozco que es importante pero no puedo dar garantías, ni el Presidente puede darlas, de que saldrá la versión más generosa. Espero que sí incluya el algodón peruano, porque es lo más beneficioso en ese caso. Pero eso está un poco fuera de nuestras manos. Nosotros hemos abogado en todo momento por la inclusión del algodón peruano. Un problema peruano es el de la deuda externa. Por ejemplo el año pasado el Perú pagó 2,100 millones de dólares y la deuda sigue siendo igual que hace seis años. Da la impresión que es una cifra que no se mueve a pesar de que pagamos mucho. En su libro El Gran Tablero Mundial, Zbigniew Brzezinski dice que en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial manda Washington. Digamos que en el Fondo las decisiones dependen del gobierno de Estados Unidos. ¿No habría forma de que se aminore la carga de la deuda? La idea de que nosotros mandamos en el FMI y en el BM es una caricatura. La realidad es más compleja. Durante los últimos 15 años hemos venido ablandando cada vez más nuestra política en cuanto a la deuda de los países en vías de desarrollo. Actualmente tenemos una política para dar créditos muy blandos a los países que llevan las mayores cargas de endeudamiento. En el caso del Perú, los economistas no consideran que la carga de la deuda suya sea en términos comparativos con otros países, tan alta, y nosotros perdonamos y reestructuramos la gran mayoría de la deuda. De los 20 mil millones de deuda que el Perú tiene con el exterior, sólo el cinco por ciento es con Estados Unidos. O sea que su problema es con otros países. Pero seguimos haciendo lo que podemos en esta área. Solamente hace dos semanas firmamos, como seguimiento de la visita del presidente Bush, un acuerdo de canje de deuda por naturaleza. Los ahorros de pagos de dólares serán destinados a proyectos para preservar la selva tropical. Son catorce millones de dólares. Brzezinski es un político muy importante para Estados Unidos, no es precisamente de izquierda. Pero él dice literalmente en este libro: "El FMI y el BM se consideran representantes de los intereses globales y de circunscripción global, en realidad son instituciones fuertemente dominadas por Estados Unidos". Hay un peso oficial de los EE.UU., no sólo sobre su propia acreencia respecto al Perú, sino sobre el manejo del Fondo y del Banco Mundial. El FMI es una cooperativa, en el sentido de que los estados miembros pagan sus cuotas al Fondo y éste maneja ese dinero para prestar a los países con dificultades financieras. Hay una diferencia con una cooperativa. Porque en las cooperativas es un socio, un voto, así uno haya puesto 1,000 soles y el otro 300. - En muchas cooperativas hay una relación entre la cantidad de cuota y la cantidad de votos.
En todo caso, el FMI se parece a esas cooperativas que dan votos según el aporte de dinero. - Para mí es perfectamente lógico que un país que más aporta tenga el peso correspondiente. El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz considera que las políticas del FMI han llevado al fracaso a muchos países. ¿Usted qué opina? Creo que el Fondo ha sido un gran aporte a los países que se encontraron en circunstancias de crisis como devaluación de la moneda nacional o que agotan sus reservas. El FMI está ahí para rescatar a esos países, siempre y cuando ellos adopten políticas que den la seguridad de que con el préstamo se van a superar las dificultades. Reconozcamos que el FMI es una institución que inspira diversas opiniones. La mía es que el FMI todavía realiza un aporte enormemente positivo. Aparte de su opinión o la mía hay algunos hechos duros como que Michel Camdessus, director del FMI, se entrevista con el presidente de Indonesia, firman una Carta de Intención: todo es felicidad. A los pocos meses el presidente cae por el fracaso de la política económica. El señor Menem siguió al pie de la letra las recomendaciones del FMI, y Argentina, uno de los países más ricos de América Latina, está ahora en la ruina. Mi responsabilidad ha sido la política hacia el Perú ¿Por qué no nos volvemos al Perú? ¿No diría Ud. que la ayuda de Estados Unidos al Perú, salvo en la lucha contra las drogas, es demasiado pequeña? La ayuda es aproximadamente de 100 millones de dólares cada año. Ese programa es el tercero en magnitud en América Latina. Creo que la ayuda está en los niveles adecuados. Como peruano agradezco la ayuda de EE.UU., como la de muchos otros países. Mi pregunta es sobre la dimensión de la ayuda. Creo que con un nivel aproximado en los últimos años ha sido de 110 millones al año, y este año, por el lado de la Iniciativa Regional Andina, que es un programa que tiene la mitad de los fondos destinados al desarrollo alternativo, vamos a dar un aumento sustancial. Hay un problema común, el narcotráfico, el negocio más sucio y criminal que afecta a todo el mundo. En esto, la política macroeconómica dictada por el FMI resulta contraproducente. Por ejemplo, los agricultores de una zona de la selva sembraban y vendían palma aceitera. Pero luego bajaron los aranceles para el aceite importado y al día siguiente de esta medida dictada por el gobierno peruano, conforme a la política del FMI, la palma bajó de 70 a 40 dólares la tonelada. Entonces resulta inútil producir palma aceitera. ¿A qué se dedicarían los agricultores? A sembrar coca de repente. Nuestros programas de desarrollo alternativo están diseñados para crear una infraestructura y ambientes dentro de los cuales la actividad lícita sea posible y factible. Por eso tenemos una política de desarrollo integral en las zonas cocaleras: construcción de carreteras secundarias para permitir que los productos lleguen a todos lados, construcción de puentes pero también programas para aumentar el desarrollo en salud, de entrenamiento para las gobiernos locales para que participen mejor en la toma de decisiones. Creo que una apreciación más integral de los programas de desarrollo alternativo tendría un desenlace más positivo que el que Ud. piensa. Sobre la participación militar o paramilitar en la lucha contra la droga hay algunas interrogantes. ¿Qué participación paramilitar? Por ejemplo, la organización Dyn Corp. Dyn Corp. es una compañía que contratamos para operar algunas aeronaves y helicópteros. ¿Pero actúan en el Perú también? Sí, ellos hacen todo el mantenimiento de los aviones, pero es una compañía de los civiles. No entiendo por qué le llama paramilitar. De ninguna manera es paramilitar. La llamo de esta forma porque, según información que ha salido en prensa de Estados Unidos, está formada por ex militares estadounidenses que actúan en Colombia. Nuestra fuerza armada es la institución que más instrucción de pilotos da en Estados Unidos y es lógico que mucha gente como la que trabaja en Dyn Corp provenga de nuestra Fuerza Aérea. Esto no quiere decir que su actividad bajo contrato sea paramilitar. Sólo reparan los aviones para llevar a nuestra gente de un lugar a otro, para llevar repuestos y provisiones. En Colombia donde actúa en mayor magnitud, hay muchas críticas a su actuación. Eso es natural en una democracia. Pero si quiere tener una entrevista sobre nuestra política en Colombia le invito a acudir a Bogotá. No es sobre Colombia, sino sobre la institución Dyn Corp., que también actúa en el Perú. La actividad de Dyn Corp. en el Perú es totalmente benigna, opera algunos aviones bajo contrato. No participa en ninguna actividad de aplicación de la ley o de índole paramilitar. Cualquier periodista peruano enterado sabía que Vladimiro Montesinos tenía vínculos muy estrechos con el narcotráfico. Hasta el zar antidrogas Barry McCaffrey señaló que había sospechas muy fuertes al respecto. Sin embargo, Estados Unidos tuvo una actitud muy complaciente respecto a Montesinos Montesinos fue funcionario de su gobierno como la persona encargada de programas antidrogas. Si nosotros teníamos programas antidrogas con este país, no teníamos más remedio que trabajar y tener contacto con Montesinos. Fue su gobierno quien designó a Montesinos. Nunca hubo de parte de Washington una llamada de atención diplomática sobre Montesinos hasta que este hombre ya estaba desenmascarado. La secretaria de Estado Madeleine Albrigth habló de ese tema con el presidente Fujimori una semana antes de la revelación del video Kouri. Pero, básicamente, Montesinos fue una responsabilidad de los peruanos. Se dijo que fue agente o prestaba servicios a la CIA. Pero no lo fue. Yo he dicho en múltiples ocasiones que trabajó con nosotros, pero no por nosotros. Fue un funcionario de su gobierno con el cual, debido a su área de responsabilidad, tuvimos que tener contacto. Quizá la relación con la CIA haya sido anterior a su gestión diplomática, hace muchos años, pero parece que existió. Parece. Pero yo creo que ése es un tema para los historiadores. Que yo sepa, he examinando la cuestión, Montesinos jamás fue empleado nuestro. Trabajamos con él como funcionario de su gobierno, pero no por nosotros. Embajador, no sé si Ud quiera añadir algo sobre el Perú. Yo admiro al Perú y a los peruanos enormemente. Es un país y un pueblo con grandes capacidades, con enorme talento. Lo único que no admiro del Perú es su tendencia a ser demasiado pesimista. Creo que los logros en los tres años que tengo acá ameritan una confianza mayor en su país, en sus instituciones y en su futuro. Deseo al Perú todo el éxito posible en su metas nacionales. ¿Eso incluye su apoyo al gobierno de Toledo? Yo no puedo mejorar lo que dije el 4 de julio: "Apoyaremos al Presidente y al gobierno que los ciudadanos del Perú eligieron libremente, por los cinco años del mandato que les confiere la Constitución peruana."
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