|
Edición Nº 1729 |
|
||||||||
|
|
|||||||||
|
|
Por JAIME BEDOYA
HAY 30 millones de enanos de yeso haciendo guardia en los jardines de hogares europeos. Las breves y coloridas cerámicas de dudoso deleite estético representan caros valores de bienestar burgués. Hay dueños que los bañan y acuestan dentro de casa por las noches. Por la capacidad que tienen de inducir la regresión infantil sobre sus propietarios sin la necesidad de una terapia siquiátrica, se les conoce como los freuds de los pobres. El enano de jardín europeo es análogo a la rueda de carreta de jardín samborjino, o -más cercanamente aún- al ceramio cuchimilco que ornamenta gerencias de bancos, restaurantes y departamentos particulares. Son elementos decorativos cargados de simbolismo acerca de cómo ven el mundo sus propietarios. La rueda remite a un origen provinciano, que de esa manera rinde tributo a su matriz a pesar de haber alcanzado el referente del éxito que supone una casa con techo de tejas a dos aguas en una ciudad donde no llueve. El caso del cuchimilco chancay es más intrincado: su discreta antropomorfia indígena concilia el desarraigo nacional con la manifiesta alienación hacia un estilo de vida cosmopolita, ajena a lo cholo pero sensible a lo exótico. Así, un símbolo milenario de fertilidad y usos funerarios acaba colgado de una pared san isidrina viendo televisión por cable el resto de sus días. Una pregunta común hermana a los enanos de jardín y a los cuchimilcos chancaínos: ¿se merece alguno de los dos tan triste destino? Según un flamante Comando de Justicia Poética aparecido en esta ciudad y liderado por un tal Jérpete, la respuesta es un tajante no. Lo sucedido con los enanos de jardín es un precedente. Estos empezaron a desaparecer de casas en Normandía en el verano del '96, repitiéndose el suceso hasta Suiza e Inglaterra. En el espacio vacío donde antes reposaban quedaba una escueta nota de despedida. Un notable documento de esta primera etapa decía Lo siento, pero tenía que vivir mi propia vida. El caso se complicó aún más para la Policía cuando centenares de enanitos dados por desaparecidos aparecieron diseminados en los bosques. En una ocasión decenas de ellos formaban con sus cuerpos la expresión: ¡Ne nous ayez pas!1 Habían sido devueltos al bosque, liberados. La sorpresa se hizo espanto la vez que once figuras colgaban del cuello en un puente al este de Francia: la nota suicida era grupal2. Entonces dio la cara la organización que revindicaba los hechos, el Front de Liberation des Nains des Jardins, frente que operaba en comandos de siete efectivos en homenaje a Blancanieves. La Policía francesa, humillada y ante una población desconsolada, desató una contraofensiva capturando tres jóvenes y sentenciándolos a prisión suspendida. El grupo se escindió en dos, el frente de liberación original y un más concesivo Mouvement d´Emancipation Des Nains de Jardin. Este último ha optado por un blandengue combate virtual a través de internet que, francamente, no es sino un camuflage tecno a la falta de agallas. Jérpete, tal es el nombre que dio este sujeto que se identificó como líder del Comando de Justicia Poética la noche del miércoles en el Juanito, recalcó que lo que no quería hacer su grupo era practicar la exclusión: Nuestra agrupación busca recoger toda causa justa digna de ser considerada al mismo tiempo perdida. Los grandes temas de injusticia nacional son competencia de quienes viven de ellos- los políticos. Nosotros, simples amateurs, nos abocaremos a lo que pasa desapercibido. El chino de la esquina, por ejemplo, está desapareciendo. ¿Nos vamos a quedar cruzados de brazos mientras Metro se convierte en el Big Brother del autoabastecimiento? No me parece. Jérpete, treintañero desaliñado con una herida mal curada en la mano derecha (una gasa inmunda colgaba de ella), negó cualquier participación de su agrupación en el extraño robo al escultor Baca Rossi. A él jamás le haríamos algo así: su monumento de Los Cabitos, que por sus características de diminutismo en un espacio inmenso suele pasar desapercibido, es un homenaje a la invisibilidad. Un genio incomprendido. Luego de sumergir el hocico en su cerveza, salió de ella con una sentencia decisiva: los que nos interesan liberar son los cuchimilcos3. ¿Qué mierda tienen que hacer colgando en la pared de un banco?, espetó Jérpete, excitado con su procacidad confesó que su grupo ya había tenido una incursión de entrenamiento un tanto fallida en un restaurante criollo miraflorino4. (Lo que debió haber sido una acción liberadora degeneró en una lamentable cleptomanía que barrió con cualquier cosa que hubiera en la pared.) Con los cuchimilcos los comandos serán más cuidadosos y los dos primeros blancos elegidos -secretos- son óptimos. La idea es llevarlos a Chancay y volverlos a enterrar en alguna zona a salvo de huaqueros y del apetito estético de los decoradores de interiores. Curiosamente Jérpete no estaba al tanto de las liberaciones de enanos de jardín en Francia. ¿Habrán de esos en Lima?, preguntó con un brillo en los ojos. Encogí los hombros. Pensando en voz alta dijo habría que peinar La Molina, o el jardín de Gisela Valcárcel. Luego murmuró algo acerca de que ya estaban averiguando cómo ubicar el algodoncito utilizado para secar la perforación del brazo presidencial el día que donó sangre5. Mientras decía que la fibra impregnada de ADN había sido repartida en varios trozos tal como si fueran las astillas de la Santa Cruz, ceremoniosamente sacaba una bolsita sellada conteniendo unas fibras de tenue coloracion granate. No me dejó tocarla, pero el contenido parecía pertenecer a su propia herida. Todos los miércoles está en el mismo sitio, haciendo planes. Parece que viviera ahí. ___________ 2 "Cuando lean estas líneas ya no seremos parte de su mundo egoísta, donde sólo servimos como elementos decorativos". 3 Sin lugar a dudas este sujeto está influenciado por una viñeta de la obra "Museo Hawai" del artista plástico Fernando Bryce. En ella se retrata a un cuchimilco que lleva inscrito sobre su plana cabeza "Frente de Liberación Cuchimilco". 4 No fue preciso: se trataría de Las Brujas de Cachiche o del Señorío de Sulco 5 04/01/02, Instituto de Salud del Niño. Toledo donó sangre a raíz del incendio de Mesa Redonda, subió 5 puntos en las encuestas. Personal de seguridad recogió todo el instrumental utilizado en la transfusión.
|
||||||||
|
|
|||||||||