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Edición Nº 1730 |
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De Profesión:
Ajustador El equipo de Silva Ruete en el MEF prepara un plan para reducir el déficit fiscal que bordea el 2%, y que podría ser del 3% a fin de año. Paralelamente busca reactivar la economía. Mientras tanto el dólar se estabiliza en S/. 3.52, el riesgo país se mantiene sobre los 700 puntos, sin embargo le ha caído US$ 90 millones por la operación Backus-Bavaria.
Escriben RAFAEL HIDALGO CUAl general victorioso, Javier Silva Ruete, regresa al comando del Ministerio de Economía y Finanzas, para enfrentar a un inveterado enemigo: el déficit fiscal. El flamante ministro es un viejo guerrero, curtido por las situaciones difíciles. Durante su primera estadía en el MEF, en mayo de 1978, encontró un déficit fiscal que bordeaba el 6%. Silva Ruete contrajo el gasto, lo estabilizó al cierre del año siguiente en 0.6% (1979). Para ello tuvo que realizar un espectacular ajuste al gasto que representaba entonces el 17.4% del PBI (1978) bajándolo al 14.2% (1979). Ni las huelgas ni las marchas lograron hacer temblar su pulso a la hora de manejar la tijera. El historiador Gianfranco Bardella (en su libro "Un siglo en la vida económica del Perú") señala que, sin desmerecer sus méritos, hubo tres factores que influyeron en la buena imagen que dejó Silva Ruete durante su paso por el MEF a fines del gobierno militar; a pesar del fuerte ajustón realizado. La recuperación de los precios de las materias primas, el aumento de exportaciones petroleras tanto por alza de precios del petróleo, como por el inicio de operaciones del oleoducto norperuano, y el recorte de las importaciones a la mitad mediante medidas paraarancelarias (es por ello que en 1980 a su salida se vivió una fiebre importadora por las demandas insatisfechas). En diciembre del año 2000, tuvo su segunda experiencia. Esa vez halló un déficit que al cuarto trimestre bordeaba el 3.7% y todo indicaba que el remolino de la transición iba a hacerlo inmanejable en el primer trimestre del año 2001, sin embargo, Silva Ruete metió otro ajustón al gasto de capital (Este bajó de 3.6% en el IV trimestre del año 2000 a 2.5% en el primer trimestre en el año 2001) y revirtió la situación. El nivel de gasto que encontró en el gobierno de transición era de 16%, pero a los pocos meses Javier Silva Ruete, reformulando la ley de Presupuesto del 2001 lo rebajaría a un nivel de 13%, para posteriormente ubicarlo alrededor del 14%, que es el promedio de gasto que manejó Pedro Pablo Kuczynski (PPK). En su rush de entrevistas el fin de semana, el flamante ministro ha recordado que siempre tomó el timón del MEF en situaciones difíciles y con campañas electorales en ciernes. La primera vez cuando el gobierno militar tomaba las de Villadiego, (ya estaba convocada la Asamblea Constituyente) y se hacían preparativos para una transferencia de gobierno. Del militar al civil. PRUEBAS AL CANTO La segunda vez, la vivió en el 2000, durante el gobierno de transición. En esta oportunidad su gestión coincide con un nuevo periodo electoral, pero la gran diferencia radica en que ahora el titular del MEF soportará mayores presiones de gasto por parte del Presidente de la República, los ministros de Perú Posible, los congresistas oficialistas y, sobre todo, el partido de gobierno que participará en las elecciones. Un ajuste al estilo de 1978 o del 2000 para cerrar el déficit a fin de año en un 3%, se reflejaría en las urnas el próximo 17 de noviembre. Este es el mayor reto de Silva Ruete: ajustar sin dolor. Algo así como sacar una muela sin anestesia y sin que el paciente sienta la menor molestia. Su fama de "cirujano fino", como lo tilda Alan García, está en juego, y ése será un acicate para que intente el milagro. Una fórmula a la que recurrirá, seguramente, será la emisión de bonos (endeudamiento interno). Silva Ruete ha recurrido a ella en otras oportunidades para cerrar la brecha fiscal. En el año 2000 las AFPs sólo habían comprado 270 millones de soles de estos títulos y ahora tienen en cartera 1,049 millones de soles (mayo del 2002).
INVERTIR O MORIR El otro gran reto del ministro Silva Ruete es aumentar o crear las condiciones para la recuperación de la inversión privada, que ha declinado sostenidamente en los últimos 3 años. Es cierto que durante el gobierno militar los índices de ahorro e inversión eran bajos (ver tabla), pero en el año 2000 él encontró un nivel de inversión del 20% que ahora se ha desplomado a 16.9%. La reciente compra de Bavaria del paquete de Backus en manos del grupo Brescia son un buen indicio de que las cosas podrân mejorar. Por lo pronto, el MEF recibirá por esta operación la nada despreciable suma de US$ 90 millones. La postergación de las privatizaciones hasta después de las elecciones regionales influirá en el clima de inversión; aunque el titular del MEF ha recordado a la ortodoxia que la venta de empresas estatales no es la única forma de impulsar la inversión privada. En su segunda gestión la privatización no fue uno de sus platos fuertes. En esa época sólo percibió US$ 50 millones por este concepto. De todos modos, ahora en la quemante coyuntura fiscal, gran falta le harán a la caja fiscal los US$ 165 millones de Egasa-Egesur o los US$ 300 millones que se esperaban recibir por las distribuidoras eléctricas regionales (ex Jorbsa). LA "AYUDA" EXTERNA En este su tercer debut en el MEF (al igual que en el 2000), Silva Ruete no se enfrentará a una espiral inflacionaria ni a uno devaluatorio, a pesar del movimiento alcista del dólar registrado en las últimas semanas. Pero, no debe perder de vista el índice del Riesgo País que ha sobrepasado los 700 puntos. Para Hugo Santa María de Apoyo lo primero que debería hacer Silva Ruete es fijar una política de crecimiento cero de los gastos públicos. "El buen manejo fiscal influirá en un mejor clima para la inversión; a pesar que no hay claridad en la política arancelaria y tributaria" agrega. Se da por descontado que el nuevo titular del MEF aplicará a rajatabla el arancel escalonado de la Comunidad Andina. En el 2000 desoyó a los ortodoxos y empezó a escalonar el arancel, que de 13.5% bajó a 11.8% en promedio. También se viene un recorte al Impuesto a la Renta, rebajándolo de 30 a 20% para los que reinvierten, tal cómo hizo en el 2000 y que fuera enmendado por PPK. Silva Ruete y sobre todo su superintendente Luis Arias Minaya sostienen que en el 2001 con este 20% se recaudó más que en el año 2000 cuando la tasa era mayor. La buena estrella de las gestiones de Silva Ruete en el MEF, para algunos, se debió a que el fuerte ajuste interno fue compensado por una variable exógena: de gran bonanza en el frente externo. Esto se vio con mayor nitidez en el periodo 1978-80 y no tanto en el 2000-2001 Pero esta vez, el nuevo titular del MEF, se econtrará con un entorno internacional adverso. Toda la región se halla convulsionada. Argentina no se recompondrá en el corto plazo y la elección de Lula en Brasil espantará a los inversionistas. La prueba, pues es más que difícil.
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