|
Edición Nº 1730 |
|
|||||||
|
|
||||||||
|
|
Por LORENA TUDELA LOVEDAY Feos Nada Virtuales
Chola, el grupete no éramos cualquier cosa, estábamos yo, Bill, una condesa rusa lesbiana que se chupa un vaso de vino y se pone a cantar como Jorge Negrete, un ex presidente centroamericano que no respira aire sino dólares y Carolina de Mónaco. Te imaginarás que ponernos de acuerdo entre todos fue una faena de las que ya no hay, pero al final terminé influyendo yo para que viéramos a la tribu peruana porque, hija, en el fondo, pucha, yo soy la promotora número uno de mi país. Bueno, Bill nos sentaba a todos en una superterraza virtual, nos poníamos a esperar y ya, pues, aparecía la realidad que habíamos escogido y regio. Pero qué crees, de pronto entra una comparsa que ya la querría el circo Royal Dumbar para su mejor temporada de 28. De entrada... ¡Pachi!, con corbata verde esperanza en veremos, detrás la colorada (con un modelón de cagué), Cochebombín (que por lo que sé, pucha, ahora va a tener que ponerse a trabajar de verdad) y una sarta de musulungos impresentables, hija, todos llenos de títulos de escalafón tipo Segundo Asesor de Informática e Imagen P4 de la Oficina de Beneficencia de la Primera Dama y Recursos Humanos, que te daban arcadas, tendrías que haber visto a la condesa rusa. Hija, la trouppe se nos sienta adelante y Pachi se para y comienza, "Homos vonodo porquo nouostro mojor oliodo on lo modornozoción dol Poró os mo gron omogo do lo onfoncoa Boll. Omogo, dómonos on obrozo o brondomos... ¿no tionos on otoquototo ozol?" Puta madre, te juro que la silla virtual se me empezó a mover sola, sobre todo cuando Bill me comentó, "Yo creo que conozco a ese señor, alguna vez en Standford me vino a vender una grasa de serpiente para lubricar enchufes de computadora... ¿pero qué hace aquí?" Carolina, que de tanta viudez se me ha reblandecido un poco, pucha, acotó, "ay, qué nice, me encantaría tener a ese animalito colgando del espejo de mi Jaguar". La condesa rusa, que ya andaba por la tercera copa virtual, pucha, cantaba la Cama de Piedra y el ex presidente centroamericano se los quería comprar a todos porque decía que por docena son más baratos, qué quieres que te diga. Pero eso fue sólo el comienzo, porque de ahí cada uno se mandó un discurso que te podía venir apoplejía y no precisamente muy virtual que digamos. La zanahoria cruda, por ejemplo, pucha, empezó con el rollo de que los mashcopiros fabricaban chips de chonta desde hace cuatrocientos años y ahí hasta la condesa rusa recuperó el sentido del estupor y dijo en su lengua materna algo que todos los seres humanos entendemos perfectamente gracias a la entonación: ¡MIERDA! Después siguió el Secretario Adjunto de Asuntos Bilaterales del Plan Huascarán y Anexos, que comenzó así: "En este sencillo pero sentido homenaje, llevado a cabo sin escatimar esfuerzos..." Cómo te explico, en ese momento la cistitis vino en mi ayuda y me levanté hecha una loca a buscar el baño virtual (que es regio porque no huele), pero cuando regresé era el turno de la Asesora de Imagen y Secretaría Regional de Perú Posible, que bien a la permanente en el cerquillo y una manicure francesa de meretriz de Ocoña, pucha, comenzó a decir que "...esta vinculación entre tú, Billcito, y la nación peruana es el aporte más imperecedero desde que Cristóbal Colón descubrió América". Terminada la lista de los 31 oradores, pucha, vinieron los regalos y ahí sí que pensé que Armagedón había adelantado su cronograma, no te puedes imaginar. Pachi llevó ni más ni menos que un cuy chactado, la pelirroja un prendedor de corbata de plata chancada con llamitas que no te lo pondrías ni para el quinceañero de Marthita; la secretaria de no sé qué coño, una lata con tejas de Ica y la de más allá, qué crees, queso mantecoso de Cajamarca ("nuestra suiza peruana, Billcito"). A ese punto, pucha, le susurré al oído a Bill: "Cholo, ¿no puedes poner control+alt+delete y cambiarnos a la playa griega?" ¿Y sabes lo que me contestó Bill? Muérete: "China... no puedo, ¡son de verdad!" En fin, hija, no te cuento más porque me regresa el trauma, sólo quiero decirte que me quedó desde esa día una inmensa duda: ¿son de verdad? Chau, chau. (Rafo León).
|
|||||||
|
|
||||||||