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Edición Nº 1732 |
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Otra Vuelta de Tuerca Según Foster el optimismo regresa debido al agotamiento posmoderno y a la posibilidad de buscar nuevos medios, de hurgar distintas inquietudes y seguir caminos altamente individualizados. Pero no hay que engañarse. Así como el arte conceptual declinó en los '70, el conceptualismo sigue cada vez más vigente, y la posmodernidad -que ahora luce como otra forma más de ser moderno- nos enseñó, junto al fin las ideologías, que no hay que temer al pasado. La PM además legalizó el hurto. Ahora se le llama apropiación y tenemos la posibilidad de saquear lo que sea de donde sea sin que nadie lo pueda cuestionar. En realidad la apropiación siempre existió, sólo que ahora la abundante información disponible delata al autor, por eso ahora se prefiere "citar" antes que copiar sin impunidad. 2.-Hace un año el Reina Sofía destinó cuantiosos fondos para hacer sus "versiones" del sur intentando dar una visión de América Latina a través de una serie de curadores de altísimo nivel. Gerardo Mosquera se saltó la garrocha e invitó a Wim Delvoye, quien ha logrado notoriedad con ese equipo industrial que hace las funciones de aparato digestivo en el Museo de Zurich. Delvoye crea su propia máquina intestinal como un Dr. Frankestein del siglo XXI. En esta pieza él inserta comida, como en un gran procesador de alimentos, haciendo que la masa haga un recorrido a través de cada uno de los grandes frascos, en cuyo interior se hace una réplica de la función orgánica, hasta terminar en excremento, idéntico al humano, sólo que éste es producto de un proceso mecánico. Pero además de la clonación fecal, Delvoye ha hecho trabajos que oscilan entre intervenciones con textos cavados en las montañas; cerdos sádicamente tatuados y, finalmente, los pisos hechos de embutidos fotografiados, en los que recicla toda la ornamentación islámica. De esta manera Delvoye cierra el circulo visual que se inicia con los pisos de excrementos hasta llegar a la decoración gastronómica, y, en el medio, para hacernos recordar nuestra condición humana, están sus fotografías de personas en pleno ejercicio sexual. Curiosamente lo explícito no se convierte en pornográfico por el carácter quirúrgico que el artista otorga al performance erótico, al recurrir a los rayos X para retratar su obra considerada más extrema, como si el sexo fuera más revulsivo que la mierda. Curiosamente Delvoye asume una actitud que no rechaza al pasado, porque su negación de nuestra condición divina -aquello de que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios- remite a las experiencias Duchamp, Manzoni, Kundera, y al mismo Pasolini, muerto muy poco después de haber hecho una de las películas más radicales que me haya tocado ver. 3.-Hace un par de semanas esbozamos unas líneas sobre Vanessa Beecroft y volvimos a analizar sus vídeos. Mirando detenidamente a esas mujeres de pubis y axilas afeitadas, rubias de la misma altura, inmóviles como si fueran de cera, maquilladas hasta el más recóndito intersticio de piel, comprobamos cómo Beecroft termina por eliminar todo rasgo de humanidad. Y en esa simetría perfecta no hay mayor referente que la estética nazi. La inmortal Leni Riefenstahl, quien pasó por buena parte de las sábanas de las SS, además de bonita y mala actriz, fue inteligentísima cineasta que demostró para la posteridad cómo el orden clásico puede conciliarse muy bien con la más abyecta degeneración. A pesar de que ella lo ha negado hasta el cansancio, los testimonios demuestran que nadie ayudó a Hitler más que Leni para que él pudiera seducir, encandilar a las masas y conducir al pueblo alemán a su mayor tragedia. Cínica historia: Hoy Leni es objeto de culto y los libros dedicados a ella y sus obras abarrotan las librerías del centro del poder. Quizás ella haya dado, no sé si de manera involuntaria, la lección de que la estética nada tiene que ver con la ética y mucho menos con la moral. Pero a eso también se le llama perversión.
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