Edición Nº 1732


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    2 de agosto de 2002

    Por FERNANDO VIVAS

    Familia al Tubo
    Claros y obscuros, los mensajes mediáticos de la familia presidencial.

    EL Presidente dice que ha hecho una autocrítica: No hemos sabido comunicar, repito, no hemos sabido comunicar el estado calamitoso en el que encontramos al país. Al margen de que quejarse de la mugre del corral no sea la mejor actitud del chancho -¡qué diremos nosotros, pobres alimañas!- tomemos su palabra y saquemos conclusiones con nombre y apellido.

    Si la falla garrafal ha sido comunicativa entonces ¿qué espera Rocío Vesga de la Secretaría de Comunicaciones para renunciar a un cometido al que, dicho sea de paso, el Presidente nunca hizo caso? Y no lo hizo en parte porque su valet de prensa, Guillermo Gonzales Arica, bregó por apartarlo de ese equipo que le aconsejaba no sobreexponerse, ni engolarse ni prometer en vano y lo apoyó entusiastamente en su año de la incomunicación.

    O sea, sorry, tun tun en el pecho, no supe comunicarme con ustedes pero mantengo a mi lado a mi gran incomunicador. Una flagrante y deliberada contradicción como ésta demuestra que el Presidente no ha hecho una autocrítica. Al contrario, nos ha lanzado un guante: Aguántenme que no voy a cambiar. Humanizaré en algo la política económica, redistribuiré la presión fiscal para que los ricos paguen más que los pobres, concertaré, me encomendaré al azar de la globalización, pero no les voy a estirar el brazo para que me saquen sangre y hagan el adn de mis defectos.

    •••

    La Primera Dama Eliane Karp no espera nada de los medios. (El sentimiento es mutuo). Pero la comunicación es indispensable para cumplir sus sueños de masas. ¿Qué hacer entonces? se preguntaron sus ayayeros, después de cancelar el corso de su nacionalización en Sacsayhuamán. Pos ni modo se habrán dicho, si no liga el baño de popularidad nos contentaremos entonces con los espejismos del poder (o sea, convertir a EK en una Evita de salón).

    A falta de entrevistas y declaraciones a los medios se la colocó en mesas, seminarios y eventos en los que al menos podía ser ponchada por Canal N. A falta de artículos independientes se publicaron boletines, odas de Hugo Garavito y hasta el libro "Kay Pachamanta" para que oenegés y agencias de desarrollo sepan que no deben llegar a Toledo sin pagarle peaje. Departiendo con Mrs. Bush o Mme. Chirac, comiendo un canapé en alguna embajada europea o posando con andinos, amazónicos y afroperuanos bajo el lema "Todas las sangres unidas por un nuevo Perú" la Primera Dama parece decir a un minúsculo cogollo de funcionarios que nuestro principal problema no es de pobreza y desigualdad extrema (imponderables que su marido no va a resolver) sino de convivencia étnica y ella tiene las claves para domeñar el tema y hacerlo políticamente rentable a quien quiera oírla. A juzgar por su cara de pocos amigos en los eventos oficiales es probable que ella misma deplore esta pintoresca reducción de su discurso.

    •••

    Zaraí comenta el mensaje presidencial en RPP, cuadra a Jaime De Althaus en Canal N porque indaga sobre los móviles políticos de quienes la apoyan y quiere ser antropóloga. ¿No se estará convirtiendo nuestra orgullosa y extraordinaria quinceañera en una digna hijastra de Eliane Karp?

    Apoyo sin reservas el reclamo de paternidad de Zaraí pero creo que, al igual que lo cuestiono en EK, el lazo de parentesco no debería convertir a nadie en referente nacional forzado. Me gustaría oírla cuando circunstancias ajenas al affaire del ADN la coloquen en la palestra.

    •••

    Una palabra final sobre el cuento de la autoestima. Es cierto que anda bajísima en el Perú pero afirmar que su índice corre paralelo al de la aprobación presidencial es digno de maquiavélicos asesores que han leído a alguna GQP argumentando sobre estima e identidad y jalan agua para su molino: o sea, apoya a tu Presidente porque él es como tú. Pamplinas. Se puede tener la estima muy en alto y buscarle los 3 pies a Toledo sin que importe su raza y su credo; al revés, se puede tener la estima por los suelos y resignarse a ser cliente incondicional de éste o de cualquier otro mandatario. En la gran borrachera nacional, todos nos estimamos.

     



     

    Escribe ISABEL ALVAREZ

    Isabel Alvarez ha publicado un libro sobre la obra literario-culinaria del Corregidor Mejía.

    Vale la pena que los peruanos nos preguntemos por qué Argentina a pesar de la tremenda crisis económica que atraviesa, es capaz, sin embargo, de mantener y sostener para América Latina, no un programa de TV, sino un canal que busca y enseña desde la simple búsqueda del placer en el comer y beber, hasta mostrar a la cocina, los cocineros y a los comensales involucrados como protagonistas en todas las vivencias históricas, artísticas y culturales, en las que desde siempre han estado y están involucrados los pueblos y sus cocinas. Este canal que eleva y educa cada uno de nuestros sentidos es: elgourmet.com. Me pregunto ¿qué hace falta, de qué, o de quiénes depende, y hasta cuándo debemos esperar para que la televisión peruana decida y permita como medio masivo, el conocimiento, la valorización, la exploración y difusión de la riqueza gastronómica y cultural de nuestras cocinas regionales? Por mi experiencia como cocinera e investigadora de cocina peruana, creo haber pasado por todas las secuencias de cocina de programas televisivos de nuestro país. También he sido invitada por gourmet.com. para reflexionar sobre cocinas regionales en Latinoamérica, la secuencia fue pensada para 12 minutos, pero dada la importancia del tema la secuencia se fue al doble. En el Perú la cocina es vista como sólo dar recetas; con el tiempo y la información comprimida, las recetas no necesariamente las decide quien va a cocinar, sino los productores del programa; no hay quien con verdadero conocimiento asesore el contenido y desarrollo de la secuencia. En el Perú los que dirigen la televisión deben convencerse que la cocina es mucho más que una receta.



    Noches de Huracán

    Ana Paula Arósio, de "Hilda Huracán" pasó a la "Terra nostra".

    El softcore no tiene remedio. O asume explícitamente su morbo y se convierte en hardcore o se limita al erotismo permitido por los géneros tradicionales. En ambas opciones merece desaparecer. "Latin lover" es un ejemplo de la inexcusable mediocridad del soft; "Hilda Huracán" ("Hilda Furacao", Rede Globo, 1998) , mejor aún que "La presencia de Anita", es una buena muestra -Ana Paula Arósio se llama el gancho principal- de que el sexo puede se un invitado casual, natural y necesario en un drama bien llevado. Pero como nos chupamos el dedo por gusto, sabemos que Globo obliga a sus libretistas a acomodar las exactas dosis eróticas que levanten el ráting sin provocar demasiado a quienes no les faltan ganas de regular la industria. Hilda es Globo en su esplendor: una ciudad escenográfica que gira en torno a nidos liberales (si en las telenovelas largas son academias de danza o agencias de modelaje, en las miniseries suelen ser burdeles de lujo o trincheras de revolucionarios) y a un argumento provocador. La chica espléndida deja novio y condición pituca para tirarse al mundo entero que, en plenos '60, anda convulsionado por ideas rebeldes. Vale el contexto y vale la miniserie para matizar con las producciones locales.


     

     

    Picotazos

    "¡Qué pregunta tan estúpida! Debiera levantarme e irme".

    Zaraí Toledo a Jaime De Althaus, luego de que éste le preguntó por el hotel donde se hospedaba en Lima con su madre.


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