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Edición Nº 1733 |
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La Guerra
de las Cervezas
Escribe PABLO O BRIEN EL toque amargo lo puso el lúpulo. El ingrediente que aromatiza y le da a toda cerveza su amargor característico, tornó la agria disputa por el control de la cervecería Backus & Johnston (B&J) en una guerra sin cuartel. Los botellazos que se lanzaron de uno y otro lado, reventaron durante toda la semana y las recriminaciones empezaron a subir como la espuma a tal punto que el viernes 2 de agosto las cosas tomaron un cariz insospechado. El abogado de la empresa Lince Netherlands B.V. -empresas Polar de Venezuela-, Fernando Molina Rey de Castro ingresó a la decimasegunda Fiscalía que despacha el doctor Enrique Miranda Guardia, con una auténtica bomba bajo el brazo. Sin mediar mayor trámite, accionó una demanda que ha conmocionado al gremio empresarial. De acuerdo a la información que pudo recabar CARETAS, Backus habría sobrevaluado sus compras de lúpulo en un 20 %. Este excedente habría sido guardado en cuatro cuentas en el extranjero, que entre 1995 y el 2000 sumaron medio millón de dólares, monto que no fue declarado al fisco ni al directorio de la corporación. Esta denuncia es la última ofensiva que realiza Polar en la guerra
de las cervezas que se declaró el 10 de julio pasado, cuando la
empresa colombiana Bavaria compró el paquete accionariado que el
grupo Brescia poseía en B&J. Inmediatamente Empresas Polar, de
capitales venezolanos, que maneja el 22 % de las acciones de nuestra cervecera,
saltó hasta el techo denunciando que se estaba realizando una compra
concertada para adquirir el control de Backus. Presentó un reclamo
ante la CONASEV, pero este organismo desestimó rápidamente
la queja y dio luz verde a la operación (CARETAS 1730). La historia
no acabó aquí. En medio de la batalla de comunicados y notas
de prensa que protagonizaban Bavaria y Polar, el 22 de julio, el grupo
venezolano Cisneros anunció que compraría el 16 % de las
acciones de los Bentín (ver listado) y el 7 % de las de los minoritarios.
Polar zapateó de nuevo y juró que esta vez la sangre llegaría
al río. En cuestión de 12 días nuestra industria
de bandera se convirtió en el campo de batalla legal y financiero
de tres los más poderosos grupos cerveceros de la región
andina. Las hostilidades se acrecentaron y unos y otros pasaron al ataque.
DENUNCIA AMARGA Polar ha presentado una denuncia penal contra Carlos Bentín Remy (gerente general de B&J), Ricardo Roca Rey (gerente administrativo), Luis Indacochea Figueroa (gerente de operaciones), Alex Laurie (agente de B&J en Miami), por los delitos "de estafa, administración fraudulenta (en las modalidades de ocultamiento de la verdadera situación de la persona jurídica y uso en provecho propio o de terceros del patrimonio de la persona jurídica) y defraudación tributaria en agravio del Estado, de B&J y de sus accionistas, entre los que se encuentra Lince". Pero la denuncia no se detiene aquí. Pide que se investigue a Elías Bentín Peral, el actual presidente del directorio de Backus y a todos los que resulten responsables. El asunto no es broma. Según el Código Penal, las penas van de uno a cuatro años por los delitos de estafa y administración fraudulenta, y de cinco a ocho años de cárcel, es decir encierro efectivo, por el de defraudación tributaria. Esta es, pues, una declaración de guerra que va a poner de vuelta y media a los tribunales peruanos y que será la comidilla de nuestra clase empresarial en los próximos meses. Por lo pronto, los peruanos, boquiabiertos tras conocer los astronómicos
montos pagados por la adquisición de estos dos paquetes accionariados
(se han desembolsado 730 millones de dólares en quince días),
y aún no repuestos del shock que representa asimilar que nuestra
chela ha dejado de ser tan peruana como el cebiche para hacerse venezolana
o colombiana, según acabe este culebrón, vivimos nuestro
propio escándalo financiero.
LA CUENTA DEL 20% La empresa Polar sostiene sus acusaciones en un Afidavit (declaraciones que se realizan ante un notario público) que realizó el 12 de julio pasado, en el distrito de Columbia, Henry Von Eichel, Chief Executive Officer (Gerente General) de la empresa norteamericana Jhon I. HAAS Inc (HAAS) que provee de lúpulo a Backus. De acuerdo a la denuncia "desde hacía años, existió un acuerdo entre HAAS y Backus que establecía que cada vez que se hacía una orden o requerimiento de provisión de lúpulo se facturaraba igual al 120 % del precio regular. Así, HAAS remitía facturas por un valor equivalente al 120 % del precio real y Backus pagaba el total de las mismas. Al recibir los pagos, HAAS, a requerimiento de los denunciados, separaba el 20 % de sobreprecio y lo depositaba en una cuenta especial, a la que se le denominaba "The 20 % account" (la cuenta 20 %). Los depósitos realizados en esta cuenta eran mantenidos a la espera de las instrucciones Así, cada cierto tiempo el ejecutivo de HAAS a cargo de la cuenta B&J recibía instrucciones telefónicas para transferir el dinero a cuentas bancarias norteamericanas o extranjeras. Von Eichel señala que existía un código especial
para calificar la entrega del lúpulo. El código era "high
quality" o simplemente "HQ" -ALTA CALIDAD. Estos hechos no dejan de sorprender. Backus ha sido una corporación modelo. Es la segunda empresa cervecera en términos tecnológicos de la región, es un importante contribuyente que se ha caracterizado por patrocinar diversos programas de interés público. Su vocación por apoyar el deporte nacional es ampliamente conocida, en los últimos años ha financiado decididamente una serie de proyectos ecológicos como preservación de áreas de delicado equilibrio ecológico, así como la conservación de una serie de especies en vía de extinción. Como si fuera poco, ha aportado decididamente en una campaña para difundir los valores ciudadanos y éticos. Hoy, en cambio, son los escándalos y acusaciones los que enturbian su imagen. Las irregularidades se habrían producido desde 1978, pero a partir de 1980, según las declaraciones de Von Eichel, quedó establecido que el sobreprecio a pagarse como comisión sería del 20 %. De acuerdo a la denuncia, estas operaciones recién se abandonaron en mayo del 2002 porque los dueños de la Polar se enteraron del asunto. Von Eichel, así como otros funcionarios de HAAS manifiestan que son Carlos Bentín Remy, Ricardo Roca Rey, Luis Indacochea Figueroa y Alex Laurie quienes manejaron estos asuntos. Allí también se establecería que Elías Bentín Peral "solicitó a HAAS la expedición de una carta en la que se estableciera que él no había requerido jamás el pago de comisiones. Dicha comunicación fue efectivamente emitida el 12 de junio del 2002". Lo cual, según los abogados de Polar, demostraría que Bentín Peral estaba al tanto de todo lo ocurrido, porque de lo contrario no solicitaría tal salvaguarda. Todos los acusados, de acuerdo a la denuncia penal, habrían abierto varias cuentas en bancos extranjeros para depositar los montos de las comisiones. Estas cuentas serían: 1. Sunbank/South Florida, N.A. Fort Lauderdale, Florida. No. 0401004380134, "to the credit of" GLOSA S.A. (1995-1998). 2. Coutts & Co. En Miami Florida. No. 0066110400, "to the credit of" IBERIA INVESTMENT. (1998-2001) 3. UBS AG en Stamford, Connecticut, a favor de UPS (PANAMA) S.A. No. 101-WA-356156-000, para otros depósitos a la cuenta No. 105405 PS (una transferencia en el año 2000). 4. UBS AG en Lugano, Suiza. No. 247-689.685 a la atención del
señor Kurt Rickli. (2001-2002).
CARETAS intentó comunicarse con Carlos Bentín para que dé su versión sobre estos hechos, pero en su oficina dijeron que había salido de viaje. Sin embargo, un vocero de Backus sostuvo que los montos eran ínfimos. Las importaciones anuales de esta corporación bordean anualmente los 30 millones de dólares, de los cuales la compra de lúpulo, al ser un ingrediente menor, sólo representa el 0,75 % del total de sus compras. A su vez, indicaron que tienen varios proveedores para este elemento y que HAAS factura menos del 0,2 % de sus adquisiciones. Es decir, que los montos son demasiado insignificantes como para representar un problema. La cifra es modesta, es verdad. Sólo medio millón de dólares en cinco años. Pero, Polar sostiene que si se molestan en abrir 4 cuentas para un monto tan pequeño, las sobrevaluaciones podrían ser significativamente mayores en las compras de insumos más importantes como la cebada, y ni qué decir de las adquisiciones de maquinarias. Ojalá no sea cierto. En ese sentido, algunas fuentes confirman estas especulaciones y aseguran que los montos no declarados podrían ser mucho más grandes y que en realidad esto es sólo la punta del iceberg. De hecho el 17 de julio, por presión de Polar, el directorio de Backus acordó contratar a una auditora externa de primer nivel para que examine la contabilidad de la empresa y determine si hubo otros manejos no declarados. Mientras estas investigaciones avanzan, la CONASEV deberá definir si deja sin efecto las adquisiciones o por el contrario las deja pasar. Este es un caso sin precedentes en la historia de nuestra bolsa, y probablemente de las de América Latina, así que el fallo de nuestro organismo regulador de las transacciones en bolsa sentarán un precedente. No perderse el próximo destape.
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