Edición Nº 1733


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    ARTICULO

    8 de agosto de 2002

    Luces de Altura
    Por primera vez se difunde en el Perú el tesoro fotográfico de Julio Cordero, maestro boliviano.

    Las comparsas carnavalescas aludían a las primeras planas, como la célebre revuelta en el casino de La Paz hacia 1915. Der.: Autorretrato del artista con miniaturas (1915).

    AL sur del Cuzco de Martín Chambi, en una región igual de transparente, el boliviano Julio Cordero (1879-1961), capturó en negativos y en placas de vidrio lo más diáfano, pintoresco y elocuente de su país: las comparsas carnavalescas que ya eran de por sí una lectura juguetona de la realidad andina, las atildadas cholas paceñas, las minas y las montañas, las ceremonias de la política y los ritos de la civilidad.

    Moderno a su antojo, como los hermanos Vargas de Arequipa, Cordero abandonaba por ratos a sus retratados de alcurnia, para inmortalizar al freak del circo, a la anticipada boxeadora de los '20s o a las prostitutas empadronadas. Fotógrafo oficial de importantes políticos, jamás perdió el ojo juguetón que estaba de plácemes en cada carnaval donde se mezclaban las clases y las normas bolivianas. La historia reciente del país, la influencia de Hollywood y Europa, eran interpretadas por los fiesteros y reinterpretadas por Cordero.

     

    Digno minusválido en 1915 con el que Cordero se anticipa al film "Freaks" de 1932. Derecha, Flota chilena en Arica durante la firna del tratado de paz en 1904.

    Aunque en las primeras décadas del s XX no se reporten encuentros entre este maestro nacido en el pueblo de Pucarani y los grandes fotógrafos cuzqueños, sí se sabe que sus pinitos los hizo en el estudio paceño de los peruanos hermanos Valdez a la vuelta del 900. En 1904 abrió su primer establecimiento y se convirtió en el imaginero oficial de una ciudad muy consciente de su pasado y su mestizaje.

    Si la obra de Cordero se conoce por primera vez fuera de Bolivia es gracias a la peruana Adelma Benavente y a los norteamericanos Peter Yenne y Michele Penhall que llevan años desempolvando, rehaciendo desde los añicos, copiando y reconstruyendo la claridad original gracias al scanner, miles de imágenes de importancia artística e histórica en Arequipa, Cuzco y La Paz. Próximas muestras y libros difundirán estos tesoros fotográficos de los Andes. (Fernando Vivas)

    Nota: Las fotos de estas páginas se reproducen gracias a los familiares de Julio Cordero y a Yenne, Penhall y Benavente.

     

    En el sentido del reloj: Anticipada boxeadora paceña de los felices '20s; comparsa de apaches en el carnaval de 1930; una encopetada prostituta en la serie oficial que Cordero realizó para la Policía en la década del 30; surcando el Titicaca hacia 1913 y comparsa La Mano Negra en el carnaval de 1913.

     

    El esplendor carnavalesco de La Paz. Los Terroristas de 1913 fue una comparsa inspirada en asonadas anarquistas de la Europa prebélica. Centro : Momento estelar para Cordero, el carnaval paceño antes de la instauración de la fiesta del Gran Poder en los '40s, permitía asociar fondos importados con paisajes tiroleses con la tradición folclórica de la Chola y el Chuta. Der.: El mago Zennone inmortalizado en 1925.


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