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Edición Nº 1733 |
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Por
FERNANDO VIVAS
EL Cardenal muere por la pantalla. Para Juan Luis Cipriani la televisión no es una cojudez como los derechos humanos. Es un poder de la puta madre -se dirá el pastor- en el que el Opus Dei debe meter una cuña a como dé lugar, aunque sea un sermón dominical a las 4 p.m. con cero punto y tanto de rating como le ha ofrecido Canal 4 luego de que lo reemplazaron por mejores atracciones. Pero así el Cardenal se asegura un eco mínimamente audible, un rito masivo que pueda poner en agenda algunos lances non muy sanctos pero políticamente necesarios para la Obra. Por ejemplo, que la judía Karp no vuelva y si lo hace que se limite a su papel protocolar; que los zurdos de siempre se dejen de alborotar al pueblo; que las autoridades de salud sigan haciéndose los locos con el tema de la planificación familiar; que los evangélicos sigan haciendo sus shows pentecostales si les provoca pero que no se metan en política; que Popi y quienes lo ayudaron en el episodio de las cartitas al Vaticano las tienen que pagar. ¡No se sulfure, Cardenal! Ojalá que el renovado "Contrapunto" que se anuncia para un indefinido próximo domingo sea tan chispeante como el que ha vivido su equipo fuera de cámaras estas semanas. Renuncia de la conductora Josefina Townsend, del productor televisivo Hugo Coya, nombramiento de Gilberto Hume como editor general de prensa del canal y a partir de allí un frenético bolo de propuestos al sillón dominical: Guillermo Descalzi que quiere volver al Perú luego de su controversial pero muy colorida carrera en los EE.UU. Mauricio Fernandini que extraña la TV pero también tiene un proyecto con Canal N; los conductores de "90 segundos" Jaime Chincha y Drusila Zileri; y, finalmente, Santiago Pardo, exreportero de Canal N en el que Hume confía entusiastamente pero no pudo convencer a la plana mayor del canal y menos a la directora Mónica Vecco, que, tras varias tensiones acumuladas, decidió renunciar. Al cierre de edición, se discutía su permanencia dentro de la muralla latina. En Panamericana continúa la batalla palmo a palmo. La administración Schütz se defiende de Genaro Delgado Parker como no se defendió de Montesinos. GDP sigue este juicio hasta las últimas consecuencias y si pierde revivirá algunas de las 25 demandas que tiene planteadas. El proceso de Carabayllo que dio pie a la medida cautelar que dictaba el ingreso de GDP al 5 que a su vez dio pie a la rebeldía del gerente Federico Anchorena que no quiere entregar el libro donde GDP debe asentar sus acciones que a su vez dio pie a una orden de arresto a Anchorena, y no los agoto más; ha sido anulado. Pero GDP ha apelado y mientras no se resuelva su pedido -se calcula entre 15 días o dos meses- la bronca se congela. Ernesto Schütz fue suficientemente corrupto como para vender el alma a Montesinos y suficientemente previsor como para haber hecho transferencias a empresas donde no él pero sí sus familiares y abogados estaban representados. Así que GDP pelea con una extraña entelequia de dueños que no dan la cara como Schütz Jr. y empleados como Anchorena, Delta, Guzmán o el recién jalado Fernando Viaña aferrados con uñas y dientes a sus puestos y eso incluye mantener la rentable media tinta y cabeceo informativo de "Panorama". Pero que esta administración de "Mil oficios", latas brasileras y notas lloronas sabe defenderse en el top del ranking, ni qué dudarlo. El Festival de Cine de la Católica me ha enfrentado a melodramas, historias de venganzas anacrónicas, mugre anómica, comedias sentimentales snobs y efluvios poéticos pretenciosos; pero todo con tal versatilidad, esmero y buenas intenciones que me ha significado un inmenso placer fugar de la tele hacia la atestada paz de los cines.
Escribe CARLOS ESPA
Como muchos, soy un adicto al zapping. Cual
segundero de reloj voy dando vuelta y vuelta por los noventitantos canales.
En la televisión nacional no me pierdo el noticiero de América
con Claudia Doig y las entrevistas de Juan Carlos Tafur y Rosa María
Palacios. Durante acontecimientos tumultuosos cada vez más frecuentes,
prendo el televisor y voy directamente a Canal N o al 6 en busca de Radio
Programas. Los fines de semana disfruto el fútbol nacional junto
a los sabores y sinsabores del Alianza Lima así como el "Rincón
del Box" del que soy seguidor hace más de 20 años. No veo
fútbol internacional: en verdad prefiero los chiches y la alegría
del pueblo. Divido mi atención entre los canales internacionales
inclinándome por el History Channel y las biografías y añoranzas
de la Guerra Fría. Jamás me cansaré, por ejemplo
de recordar en imágenes al más grande de todos, Muhammad
Alí, o al Gran Comunicador, Ronald Reagan. Me gusta el periodismo
escuela de los viejitos de "60 Minutes", y hasta que nos privaron de la
señal me encantaba seguir a Dan Rather, Peter Jennings y Tom Brokaw
así como los respingos y acento afectado de Barbara Walters. En
cuanto a series, estoy pegado al canal Sony con "Crime Scene Investigation"
y su obsesión por el microscopio, "Law and Order", "Criminal Intent"
y la versión dulcificada de las actividades de la CIA a través
de "The Agency". En CNN veo a Lou Dobbs en "Moneyline", a Larry King y
al aséptico y políticamente correcto Jorge Gestoso. Sería
mentiroso obviar ocasionales evasiones con E Entertainment y justificadísimos
fisgoneos a la pérfida y bella Anita. Cuando llego a algún
canal argentino con sus estridencias y voces en cuello, acelero el zapping. A Ver, Juliana
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