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Edición Nº 1734 |
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Backus
LA guerra de la cerveza está salpicando a medio mundo. El problema ha rebalsado literalmente a la CONASEV y ha empapado a diversas instituciones. Hoy están involucrados en esta disputa el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Sunat, la prensa y la opinión pública en general. Botellas rotas y ríos del dorado elixir discurren desde que el 10 de julio pasado el grupo colombiano Bavaria anunciara inesperadamente la compra del 22% de las acciones de Backus que poseía la familia Brescia. Inmediatamente, el 11 de julio, el Grupo Polar, también poseedor del 22% de las acciones (aunque una denuncia de Bavaria señala que tendría más), pidió a la Conasev que suspendiera la operación aduciendo que el elevado precio pagado por acción (21 dólares), demostraba que había un intento escondido de toma de control de Backus y Jhonston (B&J). Conasev paralizó la compra en un primer momento, pero horas después -se ha dicho que por presiones gubernamentales- otorgó luz verde a la operación. El pandemonio estaba armado. Especialmente, luego de que se supiera que el Grupo Cisneros, el 22 de julio había comprado el 10% de las acciones que tenían los Bentín en Backus y se lanzó a adquirir el 7% de los títulos de los minoritarios. En medio de una guerra de comunicados y seguidillas de conferencias de prensa, las cosas terminaron saliéndose de su cause. El mismo 22 el grupo Bavaria consiguió que el juez titular del Primer Juzgado Especializado Civil de Lima dicte una acción cautelar en contra de Conasev para impedirle que se pronuncie sobre sus operaciones de compra y se abstenga de "realizar actos que perturben el ejercicio de los derechos de accionista". Un contrasentido, en opinión de muchos especialistas, pues se
le impide a esta institución que cumpla con las funciones para
las cuales fue creada. Conasev apeló la decisión y está
a la espera de la resolución.
Pero ésta no habría sido la única falta que se cometió. Según comprobó CARETAS, a Bavaria otro juzgado le negó dicha solicitud el 17 de julio, por lo que buscaron a otro juez para obtener lo que buscaban. De acuerdo a los especialistas consultados, de esta manera se habría violando la norma que prohíbe que "una misma persona presente varias demandas o medidas cautelares fuera del proceso, donde las partes y la materia son lo mismo". La batahola obviamente continuó, Polar contratacó pidiendo a la Conasev que se suspendan los derechos políticos de las acciones de Bavaria y Cisneros por haber concertado para tomar el control de B&J y no haber realizado una Oferta Pública de Adquisición (OPA) . Este tribunal administrativo se pronunció la semana pasada al respecto, manifestando por primera vez que existía la posibilidad de una concertación entre Bavaria y Cisneros. Por ello, congeló las acciones adquiridas por este grupo. Aunque no hizo lo mismo con las de Bavaria porque aún está impedido judicialmente de pronunciarse sobre esta empresa. Polar, no se contentó con esto y llevó las cosas mucho
más lejos. El 2 de agosto interpuso una demanda penal contra Carlos
Bentín Remy, Ricardo Roca Rey, Luis Indacochea Figueroa y Alex
Laurie, todos funcionarios de Backus por los delitos "de estafa, administración
fraudulenta (en las modalidades de ocultamiento de la verdadera situación
de la persona jurídica y uso en provecho propio o de terceros del
patrimonio de la persona jurídica) y defraudación tributaria
en agravio del Estado, de B&J y de sus accionistas, entre los que se encuentra
Lince (nombre jurídico de empresas Polar)", (Ver Caretas 1733).
La demanda actualmente es vista por el 12 Juzgado Penal de Lima. Caretas supo que la Sunat fue notificada el viernes 9 y ya se encontraría evaluando si existen méritos sufiencientes para realizar una acusación por evasión fiscal. Mientras tanto el fiscal ha notificado a los acusados quienes deberán acudir al Ministerio Público a rendir sus declaraciones a partir del lunes 19 de agosto. Pero nada se detiene, Polar sigue buscando nuevos indicios de sobreevaluación
y malos manejos. La guerra es sin cuartel y ningún aspecto es dejado de lado. Los estrategas del grupo Bavaria, son absolutamente conscientes de ello, por eso el jueves pasado llegó a nuestra capital una avanzada con lo mejor de sus funcionarios. La ex canciller colombiana Noemí Sanim, vino acompañada de Rudolph Hommes, ex ministro de Economía del presidente Ernesto Samper, y de Carlos Alejandro Pérez. Todos se alojaron en el Swiss Hotel con otros nombres para no ser abordados por la prensa y se dedicaron a cumplir una intensa agenda, en la que destacaban citas para almorzar con el ex Presidente Alan García Pérez en la Rosa Naútica y entrevista con el ministro de Economía Javier Silva Ruete. La historia continuará.
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