Edición Nº 1734


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    15 de agosto de 2002

    Por LORENA TUDELA LOVEDAY

    Ni Racista Ni Machista

    AY hija por primera vez (y espero que por última) en mi vida, pucha, estoy hecha una Doris Sánchez, porque sí creo que todo este laberinto que se ha armado porque Madame Carrot trabaja para el banco Wiese ganando 10,000 dólares mensuales, pucha, no es sino una muestra del asqueroso machismo que domina nuestra sociedad. ¿Acaso Mama Huaco no dejaba los mondongos cosechando ocas mientras el Inca se dedicaba a regodearse con sus collas en el Melody's Acllahuasi? No, o sea, te lo juro, pucha, si no cambiamos esa actitud negativa, artera, racista (qué penita) y cholificada, Pachi nunca va a completar su período presidencial (o sea, nunca).

    Mira, yo tenía un concepto así superprejuicioso sobre la colorada, ¿ya? Pucha, pensaba que era huachafa, arribista, trepona, autoritaria, sibilina, perversa, dogmática, sectaria, falsa, hipócrita, feona y mala como una culebra y no hija, feona no es, al contrario, tiene su facha. Te lo digo porque me la encontré face to face en la terraza del hotel Angaroa, en Isla de Pascua, donde me fui a pasar un week end y no te voy a decir ni muerta con quién porque desde que hablo públicamente de Diego, pucha, ya el caballero no me invita a su santo.

    Bueno, como te digo, o sea, salgo en la mañana a tomar un poco de sol (el cherry dormía la mona hecho un Sansón rapado a coco) cuando volteo y veo una especie de tallarín sin tuco, en bikini, con una chica regia a su costado, las dos con unas caras de poto que parecía que hubiera estado chupando toronja, no sabes. Haciéndome la idiota, pucha, me puse a escuchar lo que hablaban y me vino la sospecha de que se trataba de mi Primera Dama y su señorita hija. Para salir de dudas, o sea, lo llamo al mozo y le digo, "oye, anda donde las dos de al lado y pregúntales si son Eliane y Zaraí", y el chico fue. Claro, recién me di cuenta de mi gaffe cuando vi que el pobre muchacho recibía un cenicerazo en la cabeza, mientras la madre le gritaba: "¡Montesinistá, maldito montesinistá!".

    Hija, esa noche me meto al Internet y me entero del chongo de los contratos con el banco Wiese, y como soy una periodista a full time, pucha, decidí que no iba a perder la ocasión de entrevistar a la interfecta, pero como sé que la lady es re pendex, o sea, tenía que idear una forma de hacerla bien a la disimulada. Entonces me metí al mismo tour que ellas dos (yo que odio los tours más que al chanchoblanco del Alan García) y cuando estábamos frente a un rapa nui de los más grandotes e impresionantes, pucha, con acento chileno dije en voz bien alta y la mirada arrobada: "Ay, igualito pu al presidente Toledo del Perú, ¡cómo me gustaría que mi país tuviera un líder así de cholo, de sano y de sagrado!", y seguí con cara de cojuda mirando a la lontananza.

    No sabes, la cabeza de zanahoria no hizo sino escuchar la palabra Toledo y se arrancó a 78 rpm con un rollo que me va a ser difícil reproducir pero moriré en el intento: "así que le parecé sanó y sagradó, ¿no? Ya quisierá que por un diá ustéd tuvierá que soportarló sobre la mismá almohadá, durmiendo con bividí y mediás sinteticás…" Hija, ahí entré con todo, "pero señora, me imagino que usted para equilibrar su vida, o sea, debe haber mantenido al menos su independencia económica y profesional, ¿no?" Mira, la hija, que hasta el momento se había mantenido toda calladita, nos sacó del tema diciéndole a la progenitora: "Mami, ¿tú crees que si le pedimos a Eugenio que nos financie un yatecito para nosotras nomás, la próxima vez haremos un viaje más entre nous?".

    Ahí ya la cosa se me ponía más sabrosona, así que insistí: "madame, o sea, ¿sigue usted haciendo consultoría para empresas financieras?" Hija, en ese momento la cholita (que es vivísima) me mira de arriba abajo y le dice a la dragona de la madre (en francés, como si yo no entendiera): "Mami, esa mujer ha dicho `o sea' y así sólo hablan en Lima, estoy sospechando que es la China Tudela".

    Hija, todo esto era en el barco que te lleva a hacer la visita alrededor de la isla, ¿ya?, de modo que yo saqué mi cuarta y la posibilidad de que la bruja roja me aventara a un mar más frío que los pies de Henry Pease, pucha, me pareció de horror, así que como que me interesaba horrores por los corales polinesios me desaparecí del mapa y si te ví no me acuerdo. Pero hija, o sea, en descargo del mal momento, pucha, te repito que yo sí estoy de acuerdo, como mujer moderna que soy, en que Eliane trabaje y se gane su platita. Pero eso sí, o sea, ya hablé con Eugenio para que ni un solo céntimo de los intereses que yo gano por mis inversiones con su banco, pucha, vayan a formar parte de los 10,000 mensuales porque una cosa es ser moderna y otra muy distinta, o sea, financiarle las cuchipandas a Pachi, ¿sí? Bueno, no seas machista ni racista pero si lo eres, ay no sé, o sea, disimula. Chau, chau. (Rafo León).


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