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Edición Nº 1734 |
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Por
FERNANDO VIVAS
ELIANE Karp está siendo revisada por los mismos canales que en la campaña del 2001 la poncharon como el complemento pluscuamperfecto del Presidente, como la última zanahoria de Bugs Bunny, valga el símil cromático. Aquí no nos equivocamos. Desde que empezó a hablar más alto que su consorte comentamos su plan de inocular a áreas políticamente rentables del Estado -asistencia social, promoción de la mujer, crédito agrario, patrimonio cultural- con su ponzoñoso clientelismo multiculturalista. Eliane nos pareció el top de la intolerancia ilustrada; para nada la fémina superbuena onda que quieren ver las militantes de Flora Tristán. Karp no ha cometido (hasta ahora) ningún delito pero bien que cobraba un sueldazo al Banco Wiese, caja favorita del fujimontesinismo, mientras nos enrostraba su dedicación full time a combatir desde su sobredimensionado despacho de Primera Dama la pobreza extrema, el subdesarrollo, el machismo, el racismo y la baja estima de los peruanos. Karp estaba capitalizando poder clientelista y buen salario bajo la coartada del servicio público. El engaño y el conflicto de intereses chillan a la vista. O sea, se burló del país y a pesar de eso, importantes funcionarios del Estado la apañan en el engaño. El vocero Carlos Urrutia dio un falso alibí (Francia continental por Tahití de ultramar), Henry Pease hizo el papel de Doris Sánchez en "Panorama" y Jorge Avendaño la defiende legalmente a pesar de que ha dado a entender que la censura éticamente. Me pregunto si Mario Vargas Llosa, para hablar de un notable, también apañará al matrimonio Toledo-Karp. Total, estamos en la República del Apaño. Toledo nos la endilgó y a él le corresponde desfacer el entuerto. La salida que probablemente apuntarán las encuestas como la más reclamada es que la retire del Ejecutivo, que reconozca a Zaraí, y que nos ahorre más escándalos que nublan su gobernabilidad. Pues, en lugar de eso tuvimos que soportar un mensaje a la nación donde el Presidente, en un tono que rozó la agresividad hacia la opinión pública, acusó de metiches y malintencionados a quienes criticamos a su esposa. Respuesta alturada al Señor Presidente: Su armonía familiar no nos incumbe pero ya que fue por usted invocada en cadena nacional le diremos que nos cuesta creer que sea como la pinta. Lo que sí nos parece de interés público es que usted resuelva el caso de Zaraí como lo prometió en campaña pues el país está profundamente irritado con las consecuencias acumuladas de esta irresponsabilidad estructural y genética. Asimismo, es urgente que ponga coto a los excesos de una primera dama que toma decisiones invasivas, que discrimina, que separa y que mina su propia política de acuerdo nacional. Gánese el respeto que pide. Hugo Garavito, secretario de ideología de Perú Posible, me dedica una chueca columna en El Peruano. El cree responder así a la nota "El bolero de Eliane" en Mar de Fondo CARETAS 1732. Pero se quinceó: ésa es una sección colectiva y sólo me pertenecen algunas frases aisladas. No he escrito eso de "bolero" que tanto lo conmovió y menos he editado la nota. Pero le respondo a su reto a debatir sobre la noción de pluralismo y multiculturalismo en Karp y en Sartori: No me interesa. A estas alturas, los excesos de la Primera Dama y sus ayayeros no me saben a asunto de debate ideológico sino a tema de investigación judicial y administrativa. En las altas esferas de la República del Apaño se mantiene peligrosamente una consigna de los 90: que mantener una continuidad y un buen status laboral vale más que los principios. Si antes fue pecar de omisión y silencio ante la mafia; ahora es apañar irregularidades, reservarse extraordinarias condiciones de trabajo y perdonar los conflictos de intereses. El caso Salomón Lerner Ghitis y las firmas ilustres que lo respaldaron en comunicado público es un antecedente inmediato del escándalo Karp. El gobierno de Toledo está llegando en su primer aniversario a un punto de inflexión moral. Y detrás de sus apañadores con reservas de conciencia está la idea consuelo de que una democracia de conchudos es mejor que una dictadura de ladrones. Ni lo uno ni lo otro y apuesto porque esta vez, a pesar de sus impasses judiciales (que el Wiese influye en el 4, que el prófugo Schütz sigue manejando el 5, que el 2 está pendiente del arbitraje para determinar su indemnización y sabemos que Ivcher ha propuesto a Jorge Santistevan quien tomará su decisión final cuando sepa quién es el árbitro planteado por el Estado) la pantalla ponche bien el tema y deje oír a las voces decisivas.
Escribe GERARDO ZAMORA
En realidad, tengo muy poco tiempo para ver
TV y en verdad es muy pobre la oferta que hay en el medio local, a pesar
de que a comparación de años anteriores se ha mejorado en
algo el contenido de los programas, que se vieron afectados por la influencia
del gobierno en la mayoría de canales, cosa que ha cambiado pero
que sin embargo no nos asegura una variedad suficiente, por lo menos en
lo que a producción nacional se refiere. Esto se hace más
notorio cuando comparamos la variedad que nos ofrece el cable.
Un Buen Festival
Tras media docena de ediciones, el Festival
(la palabra "encuentro" ya no recoge el vuelo que ha alcanzado) de Cine
Latino de la PUC, ha lucido más profesional, ameno y popular. Y
esto a pesar de haber carecido de invitados estelares, lo que demuestra
que las películas y sus directores fueron ganchos suficientes.
El público también se ha especializado y en sus 10 días
se sentía la emoción competitiva, la búsqueda de
la novedad como en nuestra favorita "A la izquierda del padre" (desmesurada,
parabólica, poética pero fascinante obra de Luiz Fernando
Carvalho) y también la sana confirmación de clisés
y tradiciones como en la comedia romántica "El hijo de la novia"
que fue el 1er. premio de la audiencia que solventa Tim (pero más
sonrisas y ecos nos sacó la colombiana "Bolívar soy yo",
que obtuvo el 2do. premio). Por primera vez hubo un jurado internacional
que, aunque no nos gustó que premiaran al esperpento mexicano "Perfume
de violetas", redondeó al festival. Ahora, el de la PUC, con voto
popular, jurado internacional, jurados específicos por categorías
técnicas, medalla Fellini de la Unesco (también se la llevó
"A la izquierda"), diploma de La Gran Ilusión, premio de la Conamcos
y del convenio Andrés Bello, es un festival bastante "juicioso"
y si se le suman otros méritos de organización, se puede
esperar que escale posiciones en el mapa festivalero latino.
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