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Edición Nº 1735 |
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Tantas
Veces Eliane
Eliane Karp entró en Trompeteros, y no sólo porque el martes 20 retomó sus funciones como Primera Dama llevando ayuda a ese remoto caserío ubicado a 200 kilómetros de Iquitos, sino porque la encuesta nacional publicada por Apoyo el lunes 19 la sacó, a juicio de sus colaboradores, nuevamente de sus casillas. Ya un huracán similar había vivido Palacio el jueves 18, cuando, tras un agotador tira y afloja, finalmente aceptó renunciar a sus consultorías con el Banco Wiese. Ese día, según una fuente toledista, los consejeros Esteban Silva y Carlos Urrutia pergeñaron un comunicado en el que Eliane se desvinculaba del Wiese. Aunque correspondió a Urrutia la redacción final, ésta no gustó a Eliane, quien tuvo un fuerte intercambio telefónico -con ajo, cebolla y harta legumbre- con el vocero, quien, visiblemente mortificado, y también respondón, colgó dando por terminada la bronca. Finalmente la Primera Dama hizo el comunicado a su gusto -aquel que todos conocen y a la vez lamentan- mientras Urrutia se habría negado a leerlo argumentando que él era vocero del Presidente y no de Eliane. Cosas del poder que, al final, le costaron a Alejandro Toledo considerables puntos de apoyo a su gestión. ELIANE Karp maneja tres insistentes recursos cada vez que quiere hacerle frente a un problema -escándalo- generado por su entorno o ella misma. Si no es el fujimontesinismo el causante del entuerto, es el machismo o el racismo. Echó mano del primero cuando la supuesta hija de su esposo, Zaraí Toledo Orozco, hizo pública su situación a través de un justo reclamo: el derecho a la identidad. Y apeló al segundo, a propósito del destape de su relación contractual con el Banco Wiese. El tercero como que se le desbarató después de aquel triste episodio de escúchenme bien pituquitos. No ha sido necesario montar un gran debate interdisciplinario para entender que los conflictos antes mencionados hace rato habrían sido resueltos. Con la prueba de ADN uno, y un mínimo de sentido de ética el otro. Lo que no quiere decir, por cierto, que en este país no exista ni el fujimontesinismo ni el machismo ni el racismo. El estilo de la Primera Dama es sui generis y ya que la propia Eliane
Karp alude al tema de género tan pronto se para frente a un micrófono,
CARETAS pidió a diversas mujeres de nuestro medio emitir su opinión
respecto a ella.
GIOVANNA POLLAROLO (Escritora): Confusión de roles. ¿Por qué Eliane Karp renunció abruptamente en una suerte de inmolación profesional priorizando su función de Primera Dama? Si no tuvo reparos en aceptar la consultoría ¿por qué no salió al frente con la serenidad de quien no tiene nada que ocultar, dispuesta a exponer sus razones?, ¿por qué requirió la ayuda de su esposo, de asesores, de congresistas e incluso del aparato del partido? Había asumido un contrato de trabajo como profesional independiente, no como Primera Dama, esposa o madre de familia; debía entonces explicar que "una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa". En una suerte de esquizofrenia, Eliane debe haberse dividido en dos: para determinados momentos, personalidad de esposa, acompañante, adorno, un paso atrás; para otros, profesional independiente, competitiva, eficiente. El mundo laboral se queda fuera; la casa no se contamina de la calle. Entiendo que tratándose de una mujer honesta como creo que es Eliane Karp, es esta conducta la que fundamentó su decisión de aceptar representar dos papeles. Esta, y no el eslogan de que las mujeres tienen derecho a trabajar. Esta, y no la generalizadora etiqueta de machismo que, aplicada a su caso no hace sino perjudicar la verdadera lucha de las mujeres que lo padecen. Aquí no está en discusión el derecho al trabajo, de lo que estamos hablando es para quién y en qué se trabaja y discutir si hay o no conflictos de interés. Y si los hay determinar si es posible separar el mundo laboral no sólo del doméstico sino del público. Quizá lo que me ha sorprendido es la confusión de roles. La mujer profesional, sólida, segura de sí, organiza (o acepta) su defensa a los embates asumiendo su papel de esposa y madre, agradecida al marido que cual caballero medieval dirige un mensaje a la nación para apoyarla.
ZENAIDA SOLIS (Periodista): Fanatismo y poder. Cuando recién conocí a Eliane Karp me parecíó una típica extranjera del Primer Mundo fascinada por nuestra cultura. Una de esas gringas fanáticas que llegan al Perú con cierto aire de superioridad: ellas ven y aprecian lo que nosotros no podemos ver ni entender. Después, me comenzaron a preocupar sus evidentes ganas de ejercer poder. Su excesiva cercanía a temas de gobierno. Alrededor de la comisión que preside hay una danza de dinero -captación de donaciones, etc- y si a eso le sumamos lo que ganaba mientras decía que no ganaba nada, entonces de la gringa fanática no queda un ápice. Eliane Karp está utilizando su posicionamiento para sus objetivos. Me preocupa, también, que apele a su no condición de funcionaria pública para no tener que rendir cuentas. Será muy ad honorem pero tiene responsabilidades. Me preocupa asimismo, su intolerancia. MATILDE URETA DE KAPLANSKY (Psicoanalista): Lo cortés no quita lo valiente. El pueblo peruano es gentil por definición y aprecia las buenas
formas. A veces Eliane Karp me recuerda a Clorinda Málaga, ella
era un paradigma. Pero también recuerdo que mi abuela me dijo que
donde fuera hiciera lo que viera. Eso no te hace perder ni el estilo,
ni la personalidad, ni la ideología ni nada.
MARIA ROSTWOROWSKY (Historiadora): Malas Influencias. No la conozco, por lo tanto prefiero no opinar sobre ella. Creo, nada más, que no es una buena influencia para las mujeres sino, todo lo contrario. Quizá pueda tener cierta influencia en las mujeres de Perú Posible que son las que la siguen. ROXANA CUBA (Ceramista): Contradicciones. Eliane Karp tiene un estilo muy agresivo y contradictorio ya que en un discurso dice una cosa y en otro, otra. Por ejemplo, en una oportunidad dijo que el gobierno de Alejandro Toledo era de todas las sangres y al mismo tiempo amenazó a los "blanquitos". Por otro lado me parece que es sumamente directa, no va con rodeos. Defiende sus ideas y es muy trabajadora. Le agrada sobresalir. LORENA TUDELA (La China): No la quiero de... O sea, no la quisiera tener de vecina, de señora de la movilidad para el colegio de mis sobrinos, de administradora de mi playa, de paciente (ni muerta), de ventanillera de mi banco (aunque ligada a mi banco está, qué paradoja, hija, qué paradoja), de esposa de mi mejor amigo, de Primera Dama, de consultora fashion, de profesora de francés, ni de evaluadora de nuestro proyecto agroindustrial con Maripí en Chincha. En cambio, pucha, me encantaría tenerla de guardaespaldas, de recepcionista en Informaciones Telefónicas (para llamarla a cada rato y decirle "bruja", "bruja"), de bricha para algún antipático tupacamaru cusqueño, de ejecutora de venganzas por lo que Diego me hizo (y como a mí, a otras tantas), de cobradora de mis inquilinos, de enemiga de mis enemigos. ¿Está bien? (Teresina Muñoz-Nájar)
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