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Edición Nº 1735 |
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Nariz Posible
AMA llulla es una de las principales máximas de conducta que regían en el poderoso Imperio Inca y que hoy, el presidente Alejandro `Pachacútec' Toledo, debería tener presente si quiere ganarse la relación de confianza de ese 78% de la población que, según la última encuesta de Apoyo, "no cree en su palabra". Ama llulla: no seas mentiroso. "Ayer sábado estuve en la provincia de Espinar, Cusco"; "¡No voy a privatizar las empresas eléctricas de Arequipa!"; "Apenas sea Presidente, si me lo pide un juez, me haré la prueba del ADN". "Mi madre, yo la perdí, 1970, terremoto de Ancash". Para los defensores del cholo en la mayoría de los casos, sus ofrecimientos, como el millón de puestos de trabajo que llegarán con el ATPADEA, no son mentiras sino "promesas incumplidas". La opinión general, en cambio, dice que si Toledo fuera Pinocho, a estas alturas su nariz estaría por llegar a las costas de Malasia. MENTIRAS MAS MENTIRAS En el Perú la mitomanía, o la manía de decir mentiras o relatar cosas fabulosas y ciertamente falsas, parece haberse institucionalizado. Y es que muchos peruanos, valgan verdades, son más falsos que una caricia del Melody. Entre los grandes mitos nacionales, de ésos que rondan por allí para levantar nuestra alicaída autoestima, están aquellos que dicen que tenemos la comida más rica del orbe después de la francesa y la china, que el Perú es tierra de arqueros, que sólo aquí una bebida nacional, la Inca Kola, logró ganarle en ventas a la Coca Cola y que el himno nacional es el segundo más hermoso del mundo después de la Marsellesa. Y entre las sentencias más frecuentes, que pintan al peruano como un `palero' impenitente, destacan: "Una más y nos vamos", "mañana te pago", "lo juro, mi amor, me estoy divorciando". En todo caso, a quienes acostumbran faltar a la verdad el dantólogo
Leopoldo Chiappo les recuerda que en la Divina Comedia "los falsificadores
de la palabra y los mentirosos" purgan sus pecados en la décima
fosa del octavo círculo del Infierno. Allí están,
por ejemplo, la esposa de Putifar, que por despecho acusó falsamente
a José de haberla tratado de seducir; y el espía griego
Sinon, que engatusó a los troyanos para meter dentro de su fortaleza
el caballo preñado de guerreros diciéndoles que era un regalo
de Poseidón. TOLEDO EN EL DIVAN ¿Por qué miente Toledo? ¿Qué quiere demostrar u ocultar? ¿Algún complejo? ¿O es que Anatolio y doña Margarita fueron muy severos e intolerantes con el pequeño Alejandro? El siquiatra Mariano Querol explica que la mentira tiene dos raíces: una instintiva, por la cual el niño, al percatarse que ha hecho algo malo, miente como un mecanismo de defensa por temor a ser castigado; y otra aprendida, por la cual el niño y el adolescente, durante el proceso de educación, se ven influenciados por los comportamientos falsos e hipócritas de sus mayores. "Te he dicho que no digas malas palabras, ¡carajo!". -¿Cómo describiría la conducta de nuestro Presidente? -le preguntamos al siquiatra. -Toledo ha ofrecido más de lo que podía cumplir, pero lo mismo hicieron los demás candidatos. -¿Qué quiere decir? -Que la política partidaria peruana, anética, está basada en la mentira. Mire usted: para lograr eficiencia política hay que tener poder, para tener poder en una democracia hay que ganar las elecciones, para ganar las elecciones hay que conseguir votos y para conseguir votos hay que engatusar a la gente. -¿En algo se diferencia Toledo de Flores Nano o García Pérez? -La diferencia es que Toledo, siendo Presidente, ha demostrado
mentir en situaciones evidentes.
-¿Qué explicación tiene ese comportamiento? -El niño que miente no se da cuenta que su mentira va a ser descubierta en un futuro. Y en el caso de que sea descubierta, el niño comprueba que mentir no tiene mayores consecuencias en contra suyo; en un clima de anomia e impunidad, seguirá mintiendo. -¿Dónde encaja nuestro Presidente? -Yo diría que lo de Toledo es un rasgo que arrastra de conductas infantiles. Recuerde que todo lo que somos en este momento tiene el peso y la liviandad de todo lo que fuimos y aprendimos en el pasado. Precisamente, la última falsedad salida de los labios del Presidente tiene que ver con su chiquititud y coronaría la antología de sus mentiras si es que se llegara a comprobar. Dijo durante la ceremonia en honor de los lustrabotas realizada en Palacio de Gobierno que él todavía tenía su cajón y su cepillo "sin pelos" con los que de niño, según su impresionante biografía, dejaba chirriando los zapatos de los acaudalados comerciantes pesqueros de Cabana. CARETAS ha pedido pruebas al departamento de prensa de Palacio. De ser cierta, sería una noticia conmovedora; de ser falsa, ¿alguien podría decirnos qué necesidad tiene el Presidente de mentir tan evidente y gratuitamente? Pinocho, la obra cumbre del italiano Carlo Collodi (1826-1890) narra la historia del muñeco que se gana un lugar entre los humanos luego de pasar por una serie de experiencias que le enseñan a ser responsable y no mentir. En el Perú del siglo XXI parece que nos encontramos con una nueva versión, corregida y aumentada, del mismo personaje pero en la vida real: Pinueve. (Gastón Agurto)
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