Edición Nº 1735


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    ARTICULO

    22 de agosto de 2002

    SYBILA ARREDONDO
    Con Las Maletas Hechas

    Inminente decisión del Inpe es lo único que le falta para salir libre.

    Foto inédita de 1991, en Santa Mónica, deja pocas dudas sobre sus filiaciones. A su izquierda Miriam Rodríguez, senderista liberada.

    EL mar de canas de Sybila Arredondo contrasta con la roja cabellera de su madre, Matilde Ladrón de Guevara. Desde hace algunos años, esta reputada escritora chilena de 92 años proclama a los cuatro vientos que no descansará hasta ver a su hija, de 67, libre del encierro que aceleró su envejecimiento. Tal parece, sus ilusiones se podrían ver materializar antes de lo planeado.

    Desde diciembre del año pasado, la viuda de José María Arguedas, condenada por ser miembro de Sendero Luminoso, viene cumpliendo con los trámites para obtener su libertad. La detuvieron por primera vez el 29 de marzo de 1985, cuando se encontraba dentro de un Volkswagen que contenía explosivos. Fue liberada luego de un año y cuatro meses en prisión, por falta de pruebas. Fotografías que la captaban merodeando por las inmediaciones de una vivienda de La Victoria en la que se reunían senderistas, hicieron que la Corte Suprema anulara la primera sentencia y se le inició un nuevo proceso en el Segundo Tribunal Correccional (CARETAS 951). Por esos días, esta revista publicó una carta dirigida a Abimael Guzmán (edición 952), escrita, al parecer, mientras Arredondo estuvo recluida en 1985. Entonces, los peritos dieron un 85% de probabilidades a su autoría. Sybila Arredondo siempre negó su pertenencia a SL.

    En octubre de 1987, luego de un dilatado y muy público juicio, fue absuelta y salió de Castro Castro por segunda vez (CARETAS 980). La fiscal Dora Altamirano recopiló una serie de importantes evidencias que, sospechosamente, no encontraron eco en el tribunal.

    El primero de junio de 1990, Sybila Arredondo fue detenida por tercera vez. La sorprendieron en una casa de la calle Villarán, en la Urbanización Los Sauces. Su captura fue parte de un operativo durante el que, por primera vez, se estuvo muy cerca de llegar a Guzmán. Se intervinieron simultáneamente 20 viviendas y locales. Cayeron 30 personas y tres toneladas de propaganda subversiva (CARETAS 1111). Se acusó a Arredondo de pertenecer al Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRDP), el grupo de apoyo partidario conocido como Socorro Popular. Esta vez fue procesada en el Decimotercer Tribunal Correccional pero el juicio se interrumpió. En octubre de 1995, un tribunal sin rostro la condenó a 15 años, sentencia confirmada en 1997 por la Corte Suprema de Justicia (CARETAS 1479).

     

    Arredondo fue juzgada bajo el Decreto Ley 046, la primera ley antiterrorista del Perú, expedida en 1991. Este no impide la redención de pena por trabajo y estudio. Eso es lo que la chilena- peruana toma en cuenta para argumentar que su estadía en la cárcel debió terminar el primero de junio de este año y no el 2005. Arredondo ha purgado su condena en tres penales: Miguel Castro Castro, Santa Mónica de Chorrillos y el de máxima seguridad en el mismo distrito. El primero ya expidió el certificado. Ya ha pasado un tiempo más que prudencial para que ocurra lo mismo en las otras dos instalaciones penitenciarias, así que el Tribunal Constitucional respondió a un hábeas corpus de modo favorable, ordenando al Inpe a entregar esa información en el plazo más breve posible. Según varias fuentes consultadas, no hay razón legal para que, en cualquier momento, Arredondo esté cruzando las puertas del penal femenino de máxima seguridad.

    ENTRE DOS LEYES

    Por el caso Arredondo rondó siempre la pregunta: ¿es la justicia igual para todos? La presencia de su madre, una figura intelectual de su país, se suma a la condición de ser viuda de una de las máximas figuras de la literatura peruana. En su momento, buena parte del establecimiento cultural peruano salió en su defensa. Personajes políticos como Javier Diez Canseco desaprobaron los primeros juicios en su contra. Javier Valle Riestra -que ha propuesto reiteradamente la expulsión de Lori Berenson para "salir" del problema- solicitó para ella la insólita figura de una amnistía adelantada. A través de los años, CARETAS, mantuvo su postura: la justicia no debe hacer distinciones.

     

    Entonces lo negaba todo. Durante sus primeros procesos en 1985, con la fiscal Dora Altamirano.

    Entonces, la limitada legislación antiterrorista establecía penas muy blandas. La apología no estaba tipificada y para que una persona fuera considerada terrorista había que encontrarla, prácticamente, prendiendo la mecha de un explosivo. Eso le facilitó a Arredondo salir bien librada de los primeros juicios. Luego del último proceso contra ella, fueron promulgados los decretos leyes 25475, 25659, 25708 y 25880. Los mismos que permitieron las cadenas perpetuas contra cabecillas terroristas como Abimael Guzmán, Elena Iparraguirre y Víctor Polay. Y son los mismos decretos vigentes cuestionados por organizaciones como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que incluso han dado pie a una acción de inconstitucionalidad en defensa de los senderistas (CARETAS 1733). Legalmente, el terrorismo siempre le sacó ventaja al Perú. Primero frente a leyes blandas y virtualmente inexistentes. Luego con leyes draconianas de emergencia que se mantuvieron a través de diez años, cuya naturaleza es hoy aprovechada por los propios subversivos para tirarse abajo los procesos que los tienen hoy en prisión. Del grupo con el que fue capturado Arredondo, ya salieron libres Miriam Rodríguez (al lado de Sybila en la foto del mural) y Natividad Taquirí. A ella le seguirán personas como Carlos Torres Mendoza, mando del MRDP y Elvira Zanabria, otrora responsable del archivo senderista.

    De otro lado, Arredondo denunció reiteradamente a través de sus familiares que durante sus primeros años de encarcelamiento fue torturada. De hecho, estuvo encerrada cuando el régimen penitenciario era todavía extremadamente difícil para los reclusos por terrorismo. En años recientes, Ladrón de Guevara, su madre, ha declarado ante la prensa chilena que Alberto Fujimori le ofreció la expulsión del país siempre y cuando renunciara a la nacionalidad peruana. La última huelga de hambre encabezada en marzo por Abimael Guzmán, motivó que Arredondo y su madre hicieran lo mismo, separadas por la distancia. Entonces, la escritora declaró en Santiago que el gobierno de Alejandro Toledo le ofreció interceder para que la sentenciada fuera liberada antes del cumplimiento total de su condena, siempre y cuando no revelara los detalles de las condiciones de vida en Chorrillos. En ambas ocasiones, sostiene su madre, Sybila se negó.

    La salud de Arredondo se ha visto debilitada con el paso de los años. Además de la bronquitis crónica, su progresiva pérdida de audición ha ido ganando terreno. Todo indica que podrá sanar de sus males fuera de la cárcel. (Enrique Chávez)


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