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Edición Nº 1739 |
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El Niño
Submarino CADA vez que Juan Tió Idrogo (31), se sumerge en las profundidades del Pacífico -con tanque o a pulmón- percibe un cambio. Si bien entre febrero y marzo de este año, algunas voces anunciaban que El Niño se acercaba, nadie se atrevía a decir con qué intensidad. "Lo que ocurre -afirma Juan Tió- es que a partir de los parámetros climatológicos este Niño no se acentúa. Determinar su certeza, inicialmente, ha sido muy difícil". Pero, Juan Tió, ingeniero pesquero que se ha dedicado los últimos
diez años a la fotografía submarina, ha registrado ya algunas
imágenes que indican que El Niño está aquí.
En el mes de mayo, en aguas piuranas -en la caleta La Islilla, al sur
de Paita- por ejemplo, pudo ver y hacerles click a unas colonias de corales.
"Parte de éstas presentaban signos de necrosis. Lo increíble
es que en junio, al volver a sumergirme en el mismo lugar, las colonias
estaban totalmente muertas".
Sucede, según el experto, que las aguas del Ecuador y del Oeste que invaden las nuestras tienen otra composición: son más cálidas y de mayor salinidad. "Además -dice Tió- como las lluvias comienzan a ser de mayor cuantía cuando viene El Niño, arrastran sedimentos hacia el mar que cubren por completo las colonias". Estas se presentan ahora como unas estructuras calcáreas sin vida. El color rosado ha dado paso al blanco. En Trujillo, otra sorpresa para la cámara submarina. "En junio me topé con una especie de pez juvenil propio de la corriente fría conocido como lorito. En condiciones climatológicas normales éste se reproduce entre febrero y marzo pero, frente a las aguas cálidas que llegan a la costa, el pez ha cambiado su estrategia reproductiva creyendo que el verano ya llegó. Y otra más. Cerca de Lima, en Pucusana, Juan Tió ha confirmado
un cambio (en julio) en la fauna y el ambiente. Las aguas, usualmente
oscuras, están predominantemente celestes, transparentes y sin
plancton. "En ese mes, el agua tenía un grado más que la
temperatura normal para esa época. De otro lado, las algas gigantes
-entre 7 y 10 metros- están desapareciendo". No obstante, la confirmación
más contundente de El Niño es la presencia, en Pucusana,
de dos especies propias de Galápagos (a veces se encuentran hasta
en Paita). "Han venido transportadas por las aguas calientes que se acercan".
Se trata del pez mariposa de hocico negro y del pez trompeta.
Para Juan Tió, otra llamada de alerta se puede encontrar en los mercados. "Actualmente se ofertan tollos azules, tiburones diamante y martillo. Por los cambios en la temperatura del agua, se acercan mucho a la costa y es muy fácil que los pescadores los atrapen". Juan Tió ha realizado numerosas investigaciones y reportajes periodísticos a lo largo de estos años. Muchas veces acompañando a expediciones de IMARPE y a otros científicos. Posee, además, envidiable archivo fotográfico -más de dos mil fotografías- a disposición de los interesados (telf. 436-6235). Para él, nuestras fabulosas especies marinas suelen estar ligadas sólo a la gastronomía. "Mis imágenes, sin embargo, las muestran en su hábitat natural y no servidas en un plato". (T.M.N.).
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