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Edición Nº 1739 |
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DESPUES del último bolondrón nacido (¡otra vez!) en el seno mismo del gobierno de Toledo: el protagonizado por la señora Eliane Karp, creo que ya no cabe agregar nada más. Todo ha sido dicho hasta la saciedad. To-do pero to-do. Nunca antes se ha dedicado más primeras páginas, informaciones y editoriales, comentarios por televisión y radio, noche y día, sin descanso ni fatiga, para condenar esa evidentemente insensata imprudencia de hablar más de la cuenta. Pero ya lo he dicho anteriormente por motivos similares: me niego a participar en linchamientos, por más que alguien, como en este caso, haya hecho méritos suficientes. 2º: Tengo la impresión -y hago este comentario en el medio mismo de tantos, tantísimos, comentarios adversos- que la mayoría de ellos están inspirados en la voluntad de darle a Toledo hasta en el suelo. ¡Cómo ayuda a eso su señora esposa!. (¿Tendrá alguna cuenta que cobrarle al Cholo?). (Pasa en las mejores familias). Quiero ser hidalgo en reconocer que el señor Alan García se comportó como todo un caballero al respecto, al omitir algún comentario adverso a las criticadas opiniones de la señora Karp. Claro, para eso tenía a Jorge del Castillo, a la congresista Cabanillas y sabe Dios quién más. Pero él, caballero, se abstuvo de comentarios. Lord Alan. Habría que tener cuidado en el futuro con el complejo Eva Perón. Ella también decía lo que se le antojaba. Solamente que las críticas a ese comportamiento eran soterradas, porque los opositores a Perón no podían decir ni chus ni mus, porque estaban o iban presos. ¡Ahora sí la acertaron los publicistas de Backus!: Modificando el grandielocuente mensaje anterior, que comenté, calificaron a su empresa, en aviso publicado hace una semana, como "Una joya". Efectivamente eso es, o fue, Backus: una joya. El símil no puede ser más adecuado, porque las joyas, sobre todo las de la familia, se venden, se transan, se empeñan, cambian de manos. Y eso es lo que ha pasado. Por de pronto, tal como era de esperar, ciudadanos colombianos han reemplazado a peruanos en su directorio. Me voy a sentar a esperar que sigan los cambios y que finalmente la empresa se denomine Unión de Cervecerías Bavaria, Polar, Cisneros S.A.A. y de repente aparezcan por allí algunas cervezas que se llamen La Escamosa, Santa Fe o Caleña. Como en aquel juego de hace años: Nadie sabe para quién trabaja. La próxima vez que entre en un Banco aguantaré la respiración todo lo que pueda, porque sospecho que en cualquiera de ellos cobran hasta por respirar. Cómo no va a ser así si a uno le cobran por averiguar el saldo de su cuenta (de la propia plata que uno tiene allí depositada para que el Banco pueda hacer negocios y prestarle esa plata a otros, a los que esquilman, claro), y si uno quiere sacar plata de ella por la ventanilla ¡peor aún! Y si tiene soles y quiere comprar dólares, lo venden varios soles más de los que pagan por comprarnos esos mismos dólares. En la mismísima ventanilla, un minuto después. La cosa debería ser al revés: cuando uno lleva plata para abrir una cuenta corriente, la persona que lo atiende debería besarle las manos y decirle un sincero ¡gracias por la confianza, pregunte usted nomás que no le cobraremos nada por decirle su saldo! Pero es todo lo contrario. Por eso es que estoy aprendiendo a retener la respiración: no vaya a ser que uno de estos días salga debiéndoles plata por haberme sobregirado en respiros. Las cúpulas de la CGTP y otras organizaciones sindicales creen que son gobierno, que ellas, habiendo por lo general sido elegidas mañosamente, son quienes deben gobernar, porque ahora hasta le imponen condiciones al gobierno para que cambie su política económica, termine para siempre con las privatizaciones y concesiones, que eleve el sueldo de todos los trabajadores, etcétera, porque si no es así ellos saldrán a las calles. ¿Habrán ganado siquiera una elección doméstica para ser tan exigentes y creer que son ellos los que fueron elegidos para gobernar el país? El Tribunal Constitucional, por su parte, dictamina de espaldas a la realidad, como si viviésemos en el Reino-en-el-que-todo-es-posible: Que se eleven las pensiones, aunque no haya plata suficiente para hacerlo. Que se reponga a todos los despedidos, aunque eso signifique no poder contratar a nadie más. Que se les pague abusivos y asombrosos estipendios a pensionistas privilegiados, que se van a su casa con 21,000 soles mensuales de pensión y 500 mil dólares de devengados. Que se libere a un detenido y se mantenga en esa situación a otros con menos vara. ¡Es una maravilla este Tribunal Constitucional! Un titular de un importante diario que apareció el domingo: "Toledo titubeó sobre sanción a Montesinos". Luego de ver la televisión y escuchar la radio esa conclusión me parece bastante mentirosa. El lunes la primera página del mismo diario decía todo lo contrario. Me entero por el Dominical de "El Comercio" que Alfredo Bryce Echenique, por propia boca, dice que no dijo lo que se dijo que había dicho. ¡Cuánto me alegro!. Entonces yo tampoco. No soy lo que se llama un adepto del cardenal Cipriani, pero eso de hacerle manifestaciones agresivas e insultantes en la puerta de la Catedral me parece un exceso. ¿Estaremos volviéndonos locos en este país? Me pregunto eso luego de leer una encuesta en la que un 55 % de entrevistados piensa que el secuestro de Mariana de Pollack fue fraguado por el gobierno. Me hizo acordar a la señora Martha Chávez cuando hablaba de autotorturados y autodesaparecidos. El origen de esa torpe suposición de la gente debe ser el mismo.
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