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Edición Nº 1739 |
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Por
FERNANDO VIVAS
CON las que no queda más remedio que estar de acuerdo. Aunque una picazón liberal llame al vale todo, como a muchos de ustedes que les pica igual, es mejor aguantarse y ponerse de acuerdo en los extremos para que nadie se meta en nuestros fueros. Así que estoy de acuerdo con regular mínimamente la pantalla. El proyecto de ley de radio y TV está entrampado en el congreso entre las presiones de los lobbies a favor y en contra. Sin embargo, en él hay un par de temas consensuales como el de implantar un horario de protección al menor de 6am a 10pm y la obligación para cada medio de elaborar y publicar su código de ética, que podrían ser legislados de una buena vez sumándolos al reglamento de la ley vigente. José Perla, nuestro mayor jurista mediático, piensa que ésta es una buena salida. No es un asunto de moralina sectaria sino de civilización, de conjurar el caos con acuerdos prácticos que nos permitan respirar serenos pero no aburridos y aquí discrepo amablemente con el editorial del último dominical de El Comercio que hace un recuento de nuestros coloridos titulares y reza "si queremos progresar seamos más aburridos". Me sumo al clamor del progreso pero que el periodismo pida un cambio de ritmo es casi como pedir chepa. Si pasa de largo la combi con las noticias, pues hay que correr. Más que la velocidad me indigna la bestialidad del chofer en complicidad con la indolencia de los pasajeros. Deshacer ese pacto infernal y dar con un buen destino no necesariamente nos va a hacer andar más despacio; al contrario, podría acelerarnos. Celebro, como periodista, estar en un país entretenido y claro que quiero, como el editorialista de El Comercio, que el sobresalto noticioso nos lleve a buen puerto. A Beto Ortiz hay que recordarle que el horario de protección legal al menor no es sólo hasta las 10pm sino hasta los 18 años. Que lástima que, a juzgar por el expediente que lanzó Magaly Medina en enero del 2000 y recordó Hildebrandt el viernes último, se le acuse de haberlo transgredido alegremente. Su esquivo programa del lunes no rechazó imputaciones (promete hacerlo este viernes), pero más allá de la cosa juzgada, sería bueno que Beto nos explique lo que considera legítimo o prohibido. El sexo con menores de edad, si es de mutuo acuerdo, sin abuso ni pago, no debe ser satanizado. Es más, pienso que la ley y la educación debieran flexibilizar los límites de 18 y 16 años. Pero mientras ello no suceda, hay que aguantarse, sobre todo si se es estrella de la TV y se investiga la vida secreta de los demás. Por supuesto que, conociendo a Beto, lo asumo incapaz de forzar a un menor a hacer lo que no quiera y presumo que las pirañitas han sido manipuladas en su contra; pero lo que la opinión pública considera transgresión a la ley no se mide por esas peculiares circuntancias. Ojalá la mala impresión se atenúe cuando nos cuente toda la verdad. Nunca he visto en Beto al monstruo perverso que quieren pintar sus rivales sino a un periodista chancón, sabelotodo y brillante y, me duele decirlo, a un provocador egocéntrico que improvisa parámetros para justificar excesos. Ultimamente; un cinismo algo histérico lo lleva a decir `a mi que chu' y admitir con ligereza cualquier verdad en la esperanza que parezca mentira. Su popularidad le permite batirse con Hildebrandt o Magaly, pero su credibilidad e irresponsabilidad lo emparejan con Toledo. El periodista se ha desangrado y el provocador ha engordado demasiado. Ojalá recuperemos al gran profesional. Hay una confusión entre la intolerancia y la indignación. Protestar alzando la voz, gritando si nadie escucha o la apatía es grande, criticar con dureza, subrayar los principios; no es ser intolerante si se respeta el derecho de los demás a hacer lo mismo. Ser intolerante es abusar del poder para intentar imponer puntos de vista como si fueran oficiales, intrigar para quitarle tribuna a los que no piensan como uno, discriminar injustamente a los que no viven de acuerdo a nuestros parámetros. Acaso el Cardenal Juan Luis Cipriani en la furia de sus homilías, como aquella en que negó a los gays la gracia de Dios, o cuando quiso echarse abajo el poder judicial con una comisión ad hoc, o cuando obligó a la PUC a oficializar sin discusión sus puntos de vista sobre el sexo ¿no ha cometido este pecado? Cientos de numerarios del Opus Dei están viajando a Roma a festejar la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer el domingo 6 de octubre. No sé si el festejado realizó milagros pero sí me parece un milagro que santifiquen a quien apañó el autoritarismo del general Franco, a quien se hizo frívolamente de un título nobiliario y a quien fundó y dirigió un grupo donde el secretismo constriñe la libertad de pensamiento. Pero, en fin, felicito por la buena nueva a quienes le rinden culto y ruego al exbeato y pronto San Josemaría que desde su altura celestial ordene a su rebaño y a su díscolo apóstol Juan Luis que no se nos pongan trejos.
Escribe RICKY TOSSO
Soy de ver muy poca televisión. Entre
el teatro y el programa de TV tengo muy ocupado mi tiempo pero cuando
me doy una escapadita me pego como chicle a una programación que
ustedes probablemente ni se imaginarían que yo sería capaz
de ver. Arranco tomando el control y el canal más adictivo que
tengo es el History Channel, siendo mis programas favoritos `Archivos
secretos', `Espías' y `Armas de guerra'. Cuando no dan estos programas
sigo mi zapping y me detengo en HBO y Cinemax. Trato de ver dos películas
a la vez, como el otro día que vi `101 Dálmatas' y `El Exorcista'
al mismo tiempo. Por eso creo que las películas de terror son un
juego de niños. El fútbol no lo veo porque va contra mi
negocio que es el teatro aunque soy hincha de la U pero de ese tema mejor
no hablemos. Lo que si veo de manera compulsiva son los programas de cocina,
Casa Club, Utilísima. Y mejor lo dejo allí porque me dio
hambre. En todo caso si tuviera que recomendarles un programa, les cuento
de uno que se transmite por América Televisión los sábados
a las 10 de la noche y que va en camino a convertirse en el líder
de su horario. Por si acaso, líder no es el que hace más
rating sino el que marca la pauta. Chau. Cosas de N
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