Edición Nº 1743


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    ARTICULO

    17 de octubre de 2002

    Palazo de Justicia
    La yaya del ADN

    La reunión entre Alejandro Toledo y vocal supremo José Silva Vallejo provoca un escándalo político de serias consecuencias: además de la necesaria investigación, acentúa los fantasmas de la inestabilidad política.

    ESTE jueves 17, el pleno del Consejo Nacional de la Magistratura decidirá si -como parece evidente- inicia una completa investigación contra José Silva Vallejo por haber concurrido de forma impropia al domicilio del Jefe de Estado

    La revelación tuvo la fuerza de un sismo. Y más aún tratándose del vocal supremo cuya sala -compuesta por 4 miembros más-, había resuelto una queja a favor del presidente Alejandro Toledo librándolo de la tan temida prueba de ADN que había ordenado la jueza Carmen Kcomt del Juzgado de Familia de Piura (ver "Cadena de responsabilidades")

    Aunque Silva asegura que se reunió con el Presidente para plantearle una "conciliación" en el caso Zaraí, pocos creen en su versión. De inmediato congresistas, políticos y líderes de opinión exigieron una investigación a fondo.

    ¿PUEDE TAMBALEAR LA PRESIDENCIA?

    Alan García dejó sentada la posición de su partido. Al día siguiente de conocidos los hechos, el domingo 13, anunció que la bancada aprista presentaría una acusación constitucional contra Silva Vallejo.

    "El Caso Zaraí corresponde al doctor Toledo y a su relación con el país y la opinión pública. Pero cuando aparece una injerencia del poder político, cuando se conoce que un vocal visita la casa del Presidente, hay un problema legal que puede ser pasible de acusación".

    Aún así, AGP fue cauteloso: "No hay que adelantar conclusiones -dijo-. No vamos a pedir la vacancia. La Constitución es muy clara al respecto. Al Presidente sólo se lo puede acusar de dos cosas (por traición y por no convocar a elecciones), y, en este caso, no ha cometido ninguna de estas infracciones".

    Sin embargo, Jorge Del Castillo, luego de presentar el martes 15 la acusación constitucional, dijo a CARETAS que "en caso se demuestre que este vocal fue presionado por Toledo, o que se le ofrecieron ciertos beneficios, entonces tendríamos que evaluar la posibilidad de solicitar la vacancia".

    Mientras esto acontecía en horas previas al comunicado de la Presidencia que se conocería aquella tarde, y que tampoco explicó gran cosa, en Palacio se vivía una vorágine feroz. Ministros, congresistas, consejeros presidenciales y el propio Jefe de Estado enmudecieron automáticamente, cargando el ambiente de un expectante silencio. No respondieron celulares, huyeron de los micrófonos y cuando fueron acorralados por los periodistas simplemente se excusaron de opinar al respecto.

    Paralelamente, la Comisión Permanente del Congreso creó una subcomisión a cargo del legislador Pedro Morales (AP) para que vea la denuncia constitucional contra el vocal de la Suprema.

    Silva Vallejo, sorprendió a muchos con esta absurda visita. Considerado un magistrado probo, las coincidencias alimentan las suspicacias.

    El Presidente aceptó que se reunió en los primeros días de septiembre con Silva Vallejo por espacio de 15 minutos. La cita, como adelantó el domingo, fue en Camacho y buscando una conciliación entre las partes. Según esta versión, Toledo valoró la intención del magistrado y respondió que aguardaba la decisión final del Poder Judicial.

    Pese al comunicado, muchos vacíos quedaron flotando en el aire: ¿Cómo el Presidente aceptó una reunión de ese tipo? ¿Por qué no pidió la presencia de los otros magistrados que ven la causa? -Los cuatro vocales emitieron un comunicado señalando que la gestión es "de su exclusiva decisión y responsabilidad y no obedece en forma absoluta a un acuerdo de la sala".

    ¿Por qué su abogada, Leyla Cavero, no estuvo presente? -Ella ha confesado que "desconocía el encuentro"-.

    ¿Quién coordinó la cita? -Una fuente al interior de Palacio aseguró a CARETAS que en la agenda presidencial no aparecía el nombre de Silva Vallejo y que la secretaría del despacho palaciego no tramitó la entrevista. ¿Quiénes estuvieron presentes, además de Toledo y el vocal? ¿Por qué en el expediente no aparece la reunión, ni se hizo pública la cita anteriormente?

    Y, quizás lo más importante. ¿Hubo realmente una sola entrevista? Algunas fuentes indicaron que se habrían producido dos más, pero esta información aún no ha podido ser confirmada.

    Si de reuniones inconvenientes se trata, ésta no es la primera vez que Toledo las concerta. En la campaña electoral del 2001 visitó a los José Enrique Cruosillat y, ya Presidente, se reunió también con Ernesto Schütz, justo en la víspera de que fuera difundido el vídeo en que se ve al broadcaster con Vladimiro Montesinos .

    Una vez más Toledo, por terquedad, queda descolocado ante la opinión pública. Su negativa a someterse a la prueba de ADN y cerrar definitivamente el caso Zaraí continúa erosionando su escasa popularidad.

    Y pese a los últimos escándalos, parece no querer dar su brazo a torcer. En el encuentro con su bancada parlamentaria el martes 15 por la noche se lo vio distendido e incluso se acordó apoyar la moción del Apra para que se investigue a Silva Vallejo.

    Ahora bien, ¿tendrá este vocal alguna carta guardada -como contradecir la versión del Presidente- entre manos? Por la salud del régimen, ojalá no.

     

    Zaraí y Lucrecia: desde un principio denunciaron parcialidad de la Suprema con el poder.

    SILBANDO AL JUEZ

    Mientras Toledo permanece en el ojo público, el otro protagonista vive su propio vía crucis: el martes 16 los alumnos de primer año de la facultad de Derecho en la Universidad de San Marcos esperaron en vano a su profesor de "Historia General del Derecho". Ahí, cerca de 30 universitarios debían escuchar su clase, pero el profesor José Silva Vallejo no apareció.

    "A veces llega tarde, pero esta vez no va a venir, porque está con roche", dijo a CARETAS, uno de sus alumnos.

    "Nos ha decepcionado completamente", agregó otro. Hubo quienes, en cambio, lo defendieron: "Es un maestro. No creo que se haya dejado sobornar", dijo una alumna.

    A sus 67 años, José Silva Vallejo aspiraba a convertise algún día en presidente de la Corte Suprema. Chiclayano, se graduó como abogado en San Marcos y obtuvo su doctorado con la tesis "Teoría General del Procesado". Posteriormente llegó a ser decano de la facultad de Derecho de San Marcos.

    "Inicié mi carrera como defensor de oficio en Lambayeque y quiero terminarla defendiendo la institución", dijo a CARETAS en noviembre del año pasado cuando se lo voceaba como candidato para presidir la Suprema (CARETAS 1697). Tras el incidente, esos sueños se habrían esfumado. Pero podría ser peor. "Si no renuncia, su carrera judicial va camino a la destitución", adelantó un magistrado del Consejo Nacional de la Magistratura.

    El congresista Antero Flores-Aráoz, señaló que le sorprendía que un magistrado de su "solera y calidad" cometiera un error de esta naturaleza. "Ahora sólo le queda renunciar", aseguró.

    Sin embargo, no faltan suspicaces que dudan de que llegue a ser sancionado por el CNM. Y es que el presidente de ese organismo, Ricardo La Hoz, hasta hace poco era socio del ex asesor presidencial Fernando De La Flor, en el estudio de abogados que lleva sus apellidos. No sólo eso, La Hoz fue director académico, en el tiempo en que Silva Vallejo fue decano de la Facultad de Derecho de San Marcos.

    De otro lado, uno de los magistrados que integra la Comisión de Asuntos Disciplinarios del CNM, Jorge Angulo Iberico, habría sido nombrado por Silva Vallejo como profesor de la Universidad Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque, cuando en ésta era decano. Y por último, está la filiación aprista que se le achaca al cuestionado vocal y que comparten algunos miembros del CNM, como la del ex senador aprista Jorge Lozada Stambury.

     

    LO DE LOS DEVENGADOS

    Haberse reunido con el presidente Toledo para persuadirlo de "conciliar" sobre el caso Zaraí fue la fresa que coronó el pastel de hechos atípicos que en los últimos días colocó al vocal Silva Vallejo en el centro del disparadero.

    El asunto de su hija María Silva, contratada en Petroperú -justamente en mayo- y los cobros por devengados que no le correspondían a Silva Vallejo de acuerdo a un fallo del Tribunal Constitucional (CARETAS 1742), no son hechos aislados.

    Así, el 17 de mayo del 2002, el presidente de la Sala Civil Permanente, solicitó ante el gerente de personal, Carlos Ibáñez y el gerente general del PJ, Roberto Keil, el pago supuestamente adeudado por el período que estuvo fuera del ejecicio judicial. El documento decía: "solicito a su despacho se sirva disponer a quien corresponda, se me abonen todas las remuneraciones mensuales devengadas (remuneración ordinaria, asignación por combustible, bono por función jurisdiccional) por el período antes mencionado (24 de diciembre de 1992 hasta el 26 de diciembre del 2000)"

    El pedido de Silva fue resuelto con sospechosa celeridad. El 29 de mayo, es decir 12 días después, la gerencia de personal acepta reconocer un crédito a favor de Silva por la suma de S/. 297,707.45 por el período comprendido del 13 de agosto de 1997 al 25 de diciembre del 2000.

    Los pagos empezaron a hacerse efectivos a partir de junio del 2002.

    Sorprende que mientras Silva cobraba, dormían el sueño de los justos solicitudes como la de la vocal suprema provisional Evangelina Huamaní, quien desde octubre del año pasado pide ante la gerencia general el pago de devengados que en su caso ascienden a S/. 100 mil nuevos soles aproximadamente.

    Hasta el propio presidente de la Corte Suprema, Oscar Alfaro, quien solicitó el pago de devengados en junio del 2001, tuvo que aguardar seis meses para ser atendido en diciembre del año pasado.

    Los gerentes Keil e Ibáñez, dijeron a CARETAS que han resuelto 40 casos sobre pagos de devengados por reposición, entre los que se encuentran los de la vocal anticorrupción Inés Tello, y los vocales supremos provisionales Jorge Carrión Lugo y Mariano Otto Torres (que integran la Sala de Silva Vallejos).

    Sin embargo, el vocal supremo Guillermo Cabala, opina que la gran diferencia es que en las sentencias de las personas arriba citadas no se prohíbe el pago de devengados, como sí ocurre con Silva, Alfaro y el propio Cabala, pues existe una sentencia del TC emitida el 22 de diciembre de 1997 donde se resuelve su reincorporación sin que se les remunere por el periodo de cese.

     

    El lugar de los hechos. Sala de la residencia de Toledo en Camacho, donde se reunió con Silva Vallejo.

    TRAS EL ESCANDALO

    Basados en el comunicado de Palacio que confirma la reunión Toledo-Silva en los primeros días de setiembre, los defensores del Jefe de Estado sostienen: "Si la queja que suspendía el ADN ya había sido aceptada en julio y la reunión se realizó en setiembre, no hay ilícito", dicen.

    Craso error o vocación de sofistas.

    El principal tema que debe dilucidar la Sala Civil que presidía Silva -como único vocal titular entre cuatro suplentes- es la procedencia o no del recurso de casación interpuesto por los abogados de Toledo para evitar la prueba de ADN.

    El asunto será visto y debatido en los próximos meses. Por lo que cualquier reunión informal y subrepticia entre una de las partes -Toledo- y alguno de los jueces es, cuando menos, inconveniente.

    Por otro lado, serán las investigaciones en curso -sobre todo la que llevará a cabo el Congreso- las que determinarán cuándo se realizó la famosa entrevista. Y si sólo fue una o más, lo que agravaría la situación de los implicados.

    Sobre el fallo anterior de la Sala, Juan Monroy -uno de los principales abogados procesalistas del país- asaegura que la eventual destitución de Silva Vallejo no alteraría la sentencia, pues ésta fue dada por 5 magistrados y no por uno solo.

    Para mantenerse lejos del peligroso -y absurdo- umbral de la vacancia por incapacidad moral del Presidente al que algunos ya comienzan a hacer referencia, el mandatario necesita meditar cada uno de sus pasos y actitudes. Más allá de cualquier alarmismo, bastan 61 votos congresales para la destitución.

    El camino más simple sigue siendo el mismo que se conoce desde hace más de un año: Señor Presidente, hágase el ADN. Termine con este baile.


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