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Edición Nº 1743 |
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Pavita Aliblanca
EL romance sucedió un día de primavera, 23 de septiembre del 2001, en la Quebrada de Pavas, Olmos, algarrobal que hoy en día alberga gigantesca jaula (2000m2) de semi cautiverio para la Penélope albipennis. Así es como conoce la ciencia al ave de silueta negra muy esbelta, cuello largo y delgado y cabeza pequeña que todos llaman, en confianza, la Pava Aviblanca. Dos de estos ejemplares en vías de extinción, liberados junto a siete otras parejas a lo largo del año pasado, se entregaron en pluma y alma al amor. Las pavas aliblancas suelen poner dos huevos al año y recién a los 3 alcanzan la mayoría sexual. Por lo que el fruto de este encuentro, un robusto pichón de muy buen apetito, ha sido la mejor noticia para sus padres adoptivos del zoocriadero Barbara D' Achille que opera en el fundo San Ramón, propiedad del agricultor Gustavo Del Solar y que fue elegido por el fotógrafo Heinz Plenge como el lugar más indicado para el proyecto. Se calcula que en el bosque existen 300 ejemplares de la pava aliblanca,
y en esta disciplina científica la reproducción de los especímenes
liberados constituyen prueba final y definitiva de la exitosa reinserción
de la fauna en el ecosistema. Sobre todo si allá afuera los depredadores
están al acecho, las comidas no son balanceadas -como las del zoocriadero
(frutas selectas)- y las aves no están seguras como tras las mallas. ¿Y cómo están tan seguros que el pichón es hijo de liberados? Para eso está la tecnología: sus padres llevan en el tobillo una especie de collar con un minitransmisor incorporado que permite, gracias a su área de acción -en territorio plano entre 5 y 6 km. y 1 km. entre cerros-, monitorear al milímetro sus actividades, inclusive las más íntimas como queda demostrado. Fue así que siguiendo una señal de radio los biólogos encontraron a la pareja de padres y a la cría. En estricto respeto a la libertad conquistada los científicos se han inhibido de colocarle al pichón un sistema radial. El zoocriadero nació bajo la iniciativa de Del Solar y el ingeniero ambiental, Fernando Angulo, allá por el año 1978, luego de que la especie hubiera sido redescubierta por un comunero hacía un año atrás. Se formó sólo con dos especies y, luego, con el paso de los años, fue creciendo gracias a los polluelos, huevos y pavitas que los campesinos iban encontrando y llevando al lugar. Después de años de esfuerzos y cuidados el primero de junio de 1986 nace la primera cría en cautiverio. La especie fue descubierta en 1877 por el naturalista polaco Ladislao Tacksanowski, pero desde entonces no se supo más del ave hasta que en 1969 la recordada ornitóloga María Koepcke, visitando el Museo de Historia Natural Javier Prado, le preguntó a Del Solar si es que se había vuelto a ver alguna volando por ahí. La pregunta generó la iniciativa ecológica que ya ha agarrado vuelo en Olmos. Ya en el '89 el National Geographic lo llevó a sus páginas. Y desde los últimos cinco años el proyecto (que anualmente cuesta US$75 mil) cuenta con el respaldo de la Fundación Backus Pro Fauna, por lo que es sensato suponer que ante la buena nueva del nacimiento los directivos de Backus en Lima celebraron no precisamente con champagne. Desde el 2001 el Ministerio de Agricultura aprobó la creación del parque Chaparí, primera reserva privada del país enclavada en la comunidad Santa Catalina de Chongoyape. En este bello territorio además de las pavas, están sueltos en plaza venados, gatos monteses y zorros de la costa, entre otras especies. Así que esté pichón es sólo el comienzo.
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