Edición Nº 1746


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    ARTICULO

    7 de noviembre de 2002

    Enganchando
    con la BBC

    Desde esta semana, el portal en Internet de CARETAS tendrá un `link' en impecable español, naturalmente, con la legendaria British Broadcasting Corporation.

    James Painter, actual jefe del Servicio Latinoamericano de la BBC; editora de BBC Mundo en Internet; y Carlos Villalobos, jefe de Marketing de este servicio.

    AHORA bastará con apretar el botón BBC Mundo en el portal en Internet de CARETAS y ¡presto!, el lector estará enganchado a una página web de dimensiones y calidad excepcionales.

    Su contenido complementa la información de CARETAS en el área internacional, la económica y científica.

    Cambia totalmente cada 24 horas, siendo así una suerte de agencia de noticias que incluye registros en audio, foros de debate, reportajes especiales, miscelánea y dirección de correo electrónico para opinar y solicitar información.

    Elaboran BBC Mundo 12 productores, dos editores y jefes de equipo -Alejandra Martins de Uruguay y Xavier Celaya de Venezuela- y Julia Zapata, la editora general, de México.

    En la organización total de la BBC, sin embargo, trabajan 24,000 personas. Incluye radioemisoras en tres bandas, canales de TV y de cable, y páginas web que se producen, además en inglés y español, en árabe, chino y ruso.

    (A través de sus 43 vehículos de audio, la BBC también transmite en portugués, persa, hindi, urdu, albano, somalí, vietnamita y pashtu).

    La página BBC Mundo fue lanzada en su formato potenciado actual en febrero del 2001, registrando ahora entre 2 a 3 millones de impresiones al mes, pero con ocasión de los mega-atentados contra EE.UU. ese 11 de setiembre sobrepasó los 4 millones.

    El portal de BBC Mundo cambia totalmente cada 24 horas y contiene un enlace de audio. Complementa la página web de CARETAS sobre todo en el área internacional, la económica y científica.

    (Como referencia, la página de CARETAS, que se inició en enero de 1995, acaba de superar los 6 millones de visitantes, calculándosele un acumulado de 50 millones de impresiones.)

    "Durante la crisis de Venezuela de abril", relata Julia Zapata, "pasamos a funcionar casi como un medio local. Recibimos una avalancha de pedidos por correo electrónico para que ampliáramos nuestra información sobre lo que estaba pasando. Resulta que, debido al violento enfrentamiento con Chávez, los medios venezolanos no transmitían la posición del gobierno."

    Y ésa, claro, es una de las características de la BBC en general, el servicio público de noticias ejemplar del mundo: la búsqueda independiente del equilibrio editorial (ver en entrevista a Andrew Thompson, veterano de la Región de las Américas.)

    "Hay que cuestionar a todos los lados", dice Zapata. "No hacemos excepciones. Muchas veces recibimos mensajes iracundos, otros angustiados. La gente espera mucho de la BBC. No perdona nada. Pero tenemos así una responsabilidad importante. Además, hay que responder rápido a todas las emergencias, incluyendo testimonios diversos, con imparcialidad. Felizmente tenemos un equipo de primera, un equipo joven y cuestionador."

    La página BBC Mundo, como la de CARETAS también, está evolucionando hacia un servicio multimedios, que no sólo incluye textos e imágenes, sino audio y vídeo.



    La Legendaria
    Empezó con 4 funcionarios en 1922. Ahora suman 24,000 en estaciones, canales y páginas.

     

    El edificio de la BBC en Londres fue alcanzado por bombas en la II Guerra Mundial, pero siguió transmitiendo. Su aspecto el 8 de mayo de 1945, Día de la Victoria en Europa.

    LA British Broadcasting Corporation (BBC) ha cumplido 80 años y es considerada en el mundo entero como una organización paradigmática por su independencia como medio de comunicación estatal. Su historia es larga y épica.

    Cuando el peruano Oscar Faura fue a trabajar a la BBC en Londres a principios de los años '40, en plena Guerra Mundial, lo llevaron como primera medida a un estudio. Allí le mostraron tres luces:

    "Cuando se enciende la blanca, le dijeron, quiere decir que aviones enemigos están cruzando el Canal de La Mancha. La amarilla indica que se aproximan a la ciudad y la roja que están encima. Recién entonces puede uno salir del estudio, pero hasta el día de hoy ningún locutor de la BBC ha dejado un estudio."

    Faura, un profesional bilingüe que luego se convertiría en un afamado traductor de la ONU, aguantó así más de un bombardeo junto a un personal de notables que en esa época trabajaba en la BBC y que incluía al escritor George Orwell.

    En octubre de 1940 una bomba de acción retardada cayó en Broadcasting House, el edificio central de la BBC, matando a 7 personas. Un conocido locutor, Bruce Belfrage, estaba en el aire durante el noticiario, pero no hizo alusión a la detonación. Sólo tosió discretamente.

    En tres otras ocasiones bombas y minas explotaron en las instalaciones londinenses de la BBC causando incendios y destrucción. Pero en el Día de la Victoria en Europa, el 8 de mayo de 1945, Broadcasting House seguía en pie y pudo lucir en su fachada maltrecha las banderas aliadas.

    La BBC fue un blanco prioritario de la Luftwafe, la aviación alemana, porque la radio era parte del esfuerzo bélico.

    Desde Hamburgo hablaba todas las noches `Lord Haw-Haw', un inglés llamado William Joyce que promovía la superioridad del nazismo. Al final de la guerra fue capturado y ahorcado.

     

    George Orwell cuando trabajaba en la BBC con otros intelectuales durante la guerra. Der.: Integrantes del Servicio Latinoamericano en 1942. Sentado, el peruano Oscar Faura. Corbatas y sonrisas para superar psicológicamente la devastación de los bombardeos alemanes.

    Para contrarrestar la propaganda nazi, en el Reino Unido crearon un Ministerio de Información y crearon en la BBC una organización paralela destinada a producir programas orientados a fortalecer la resistencia en los países ocupados y resquebrajar la moral en Alemania misma. Escucharlos estaba prohibido allá, pero hacia el final del conflicto su sintonía sumaba millones.

    Una característica singular de estas transmisiones era que incluían críticas y ciertos debates internos de la política británica y aliada, dando a su contenido noticioso más credibilidad.

    Esta particularidad interpretaba, aun en tiempos tan difíciles, el espíritu de imparcialidad con que fue creada la BBC en 1922 -con un equipo inicial de cuatro personas-, y con el que ha continuado desde entonces -con unas 24,000, sumando el Servicio Mundial que opera desde Bush House.

    Varios científicos ya estudiaban las transmisiones inalámbricas a finales del siglo XIX, pero fue el italiano Guglielmo Marconi quien se trasladó a Inglaterra en 1896, logró interesar al Servicio de Correos Británico en sus experimentos, patentó varios avances y en 1900 estableció la Marconi Wireless Telegraph Company.

    La transmisión inalámbrica a distancia -básicamente del alfabeto Morse- resultó crucial durante la I Guerra Mundial, pero la invención de mejores transmisores, además de receptores, micrófonos, etc., sólo se cuajó en un sistema en los años '20.

    El primer Director General de la BBC fue Sir John Reith, un ingeniero escocés de 33 años. Mantuvo el puesto desde 1922 hasta 1938. Estableció los objetivos de "educar, informar, entretener" y se puede decir que es el arquitecto original de los medios de comunicación de servicio público.




    Buscando la Imparcialidad
    En el Reino Unido todo el que tiene una TV en casa paga unos US$ 150 al año.

    Andrew Thompson, anglo-uruguayo, periodista veterano del Servicio Mundial y la Región de las Américas de la BBC, fue entrevistado para CARETAS en Londres. Sus comentarios reflejan las características de un medio público de comunicación que es tomado como modelo en el resto del mundo.

     

    Thompson, hasta hace poco jefe interino de la Región de las Américas.

    Entrevista
    DIANA ZILERI DOUGALL


    ¿Cómo definiría la posición editorial de la BBC?

    -Como el intento de ser imparcial, porque a nivel filosófico llegar a ser absolutamente imparcial es debatible. Pero ésa es la esencia y la naturaleza misma de la BBC, una organización pública que es financiada por todos los contribuyentes. En el Reino Unido todo el que tiene un televisor en casa paga alrededor de 150 dólares al año por el servicio, y creo que el 99 % de la población abona este impuesto.

    -Las elecciones británicas, los cambios de gobierno, ¿no influyen en la línea editorial?

    -No, la BBC tiene la obligación de ofrecer un servicio a toda la población, no importa por cuál partido vote. No somos como un periódico, que puede ser de derecha o izquierda. Nosotros debemos reflejar los diferentes puntos de vista, y los hechos en sí, de la forma más certera posible. Si lo logramos es materia de discusión en el Reino Unido, como suele suceder en una sociedad democrática, pero ésa es la intención.

    -¿Y el Servicio Mundial está orientado con la misma independencia?

    -Tratamos de lograr lo mismo y en cierto sentido es más fácil ser imparcial cuando uno está un poco más lejos de los acontecimientos.

    -¿Menos comprometido, más desapasionado?

    -Aquí un colega del Servicio Mundial tuvo una frase feliz: "Tratamos de ser imparciales pero no indiferentes". Si el corresponsal está más cerca a los hechos el enfoque periodístico es más intenso pero, a la vez, corre el peligro de comprometerse más con uno u otro bando. En cierta medida, nosotros queremos las dos cosas: mostrar con justicia lo más relevante y, a la vez, reflejar el drama de la situación. Y no es sólo mostrar las dos caras de la moneda, porque la realidad del mundo es tan complicada que un conflicto puede tener cuatro o cinco caras.

    -¿Qué ejemplo daría para demostrar la independencia de la BBC de la influencia gubernamental?

    -La experiencia de la Guerra de las Malvinas o Falkland. El Servicio Mundial de la BBC tiene un estatuto que protege su independencia editorial. El gobierno de esa época, el de la Sra. Margaret Thatcher, tenía opiniones muy especiales sobre lo que debía decir o no decir la BBC. El conflicto fue directo. En el Servicio Mundial nos referíamos a las "tropas argentinas" o las "tropas británicas", a "fuentes británicas o fuentes argentinas". La Sra. Thatcher quería que dijéramos "nuestras tropas" y que no correspondía dar igual énfasis a las fuentes argentinas que a las británicas. En el Servicio considerábamos que eso nos llevaba a una toma de posición que restaba independencia y credibilidad. Tuvimos muchos problemas en los que el gobierno sostenía que la BBC estaba dando información confidencial al enemigo, a los argentinos. En un choque armado es a veces difícil trazar la línea entre el interés nacional y el interés periodístico. Pero la BBC, en mi opinión, mantuvo su independencia. Tan es así que, cuando el gobierno quiso hacer transmisiones propagandísticas, tuvo que tomar por decreto un transmisor de la BBC en las islas Ascensión e instalar allí una radio, Radio del Atlántico Sur, para emitir mensajes diseñados a quebrar la moral de las tropas argentinas. Pero la BBC no tuvo nada que ver con esa operación.

    -En el Servicio Mundial de la BBC nunca se alude a "terroristas". ¿Por qué?

    -Tradicionalmente la BBC no utiliza la palabra terrorista como adjetivo porque, si estudiamos la historia reciente y dependiendo del punto vista, bien podríamos haber llamado terrorista en su tiempo al después primer ministro de Israel Menagem Beguin o al presidente de Sudáfrica Nelson Mandela. Hay demasiados valores, circunstancias y prejuicios políticos enfrascados en esa palabra, y el Servicio Internacional prefirió dejar que el oyente juzgue.

    -El 11 de setiembre, sin embargo, la BBC sí utilizó el término terrorista…

    -Ya el Servicio Doméstico de la BBC calificaba de organización terrorista al Ejército Republicano Irlandés. Así que la regla se había roto internamente. Por otro lado, si bien la cobertura de la BBC fue infinitamente más cautelosa que la de los medios estadounidenses, en hechos de esa magnitud no se pudo dejar de reflejar la posición del primer ministro Tony Blair, que estaba muy cercana a la de Bush, y en esa relación se aludía a ataques terroristas constantemente.

    -¿Diría que la BBC comete errores?

    -Espero que no a menudo, pero cuando cometemos errores los admitimos. Hace poco uno de nuestros corresponsales más conocidos, John Simpson, fue de los primeros periodistas en entrar en Kabul y anunció casi en chiste que "la BBC está liberando Kabul". Eso es algo que nunca debió decir porque, en primer lugar, era inexacto, ya había otros, y porque así tomaba partido frente a los talibanes. Nosotros necesitamos tener corresponsales en ambos bandos. Basta ver nuestros requerimientos para cubrir adecuadamente el conflicto en el Medio Oriente entre israelíes y palestinos.

    -¿En el Medio Oriente la BBC logra una imparcialidad real?

    -Sería muy arrogante de la BBC decir que nuestra independencia editorial es absoluta y que nosotros tenemos el copyright, la marca registrada. Los periodistas son humanos y, aunque traten de evitar ser tendenciosos, no pueden dejar de reflejar su formación y cultura. Y yo creo, por ejemplo, que los periodistas hombres tienen una sensibilidad diferente a la de las mujeres. Pero nos esforzamos por ser imparciales.


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