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Edición Nº 1746 |
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'Me Duele
Aún'
Entrevista LA cantidad de artículos religiosos que tiene en su nueva casa de soltero dan una idea de sus sólidas creencias. Siempre prefirió la discreción en detrimento de los reflectores que tanto favorece su ex esposa. También a diferencia de ella, habla pausadamente y sin alteraciones. Mario de la Fuente (52) estuvo casado por 20 años con la animadora de televisión Laura Bozzo y es el padre de sus dos hijas residentes en los EE.UU.: Victoria (20) y Alejandra (14). En esta entrevista exclusiva hace una excepción a los votos de silencio con medios de prensa y cuenta su historia con una de las mujeres más controvertidas del país. -¿En qué circunstancias conoce a Laura? -Teníamos 28, 29 años. Una amiga común nos presenta. Me llama y me dice, hay una chica que te quiere conocer. Salimos el mismo día a comer y a bailar. Yo era profesional y ella una estudiante acabada de llegar de Venezuela. Pero ahí nada más. -¿Cómo fue a partir de entonces? -Ella empezó a estudiar Derecho en la Universidad Villarreal y pronto nos casamos. Cuando empezó a brillar con luz propia fue profesora en el Instituto Voltaire y jefa del Instituto Nacional de Cultura. Pensaba que tenía que apoyarla haciendo más sólido mi trabajo. Luego empezó a capitalizar sus conocimientos.Ya incursionaba en programas culturales, lo que atrajo a muchos políticos. Se lanza de regidora, Ricardo Belmont la incorpora a RBC y dirige un programa feminista. -¿Qué detonante terminó con la relación? -Diría que cuando se va al Canal 4, en 1999. Antes hubo problemas y distanciamiento, pero yo tenía una lucha interna para perseguir cosas superiores. En el fondo era ingenuo y creí en el matrimonio para toda la vida. Vivimos separados de cuerpo desde hace años, desde el 2000 en casas distintas y desde agosto de este año en calidad de divorciados.
-¿Más allá de lo conyugal, en que otras cosas discrepaban? -Ella defendía descaradamente posiciones ante cámaras.Cuando empieza la amistad con los Crousillat, surge toda una mitología de personajes con un aura que no tiene ningún ser humano. Se creen grandes artistas, que pueden manipular, que tienen injerencia sobre millones. Esos eran sus temas de conversación: el poder, la manipulación. Se veía cierto compromiso. Blanca Nélida Colán, Luisa María Cuculiza, ellas eran las amigas de Laura. Todas arrogantes, audaces, soberbias. Ahora están como gatitas. ¿Antes cómo contestaban? ¿Qué?, ¡ahorita!, ¡qué tanto te demoras!, ¿y tú? -¿Conoció a los Crousillat? -Sí, en una oportunidad. Lo dejo ahí. -¿Temía al poder de Montesinos? -Me parecía muy rara la seguridad que tenía mi casa. Eran los mismos que trabajaban en Canal 4 y ya sospechamos de dónde podían ser. -¿Del SIN? -No lo dudo. Soy abogado, no soy zonzo. La seguridad era todo el día, claro que a veces no aguantaban los gritos de Laura. Nunca voy a olvidar que en dos ocasiones no me dejaron entrar a mi propia casa en Buena Vista. Tuve que pelearme con el que estaba ahí, empujarle, es el colmo. Es que como yo bajaba de un taxi Tico. A veces tomaba tres taxis para ir a mi casa, no creía ni en mi sombra. Entre 1998 y 1999 pensaba que me seguían todo el tiempo. -¿Conoció a Montesinos? -Era de mi promoción cuando estudiaba Derecho en San Marcos, pero visitaba fugazmente las aulas y finalmente se acopló a otra promoción. Hay abogados y abogados. Esa clase de personas no merecen ser mencionadas. Ha usado como instrumento negativo el Derecho. Yo gastaba suelas de zapato para ejercer la carrera, Montesinos siempre era misterioso. -¿Cree que utilizó a Laura? -Cuando uno tiene valores muy sólidos sabemos a quién le estiramos la mano. Aunque suene duro. -¿Cómo asumió el arresto domiciliario de ella? -Imagínese. El tiempo me ha ayudado a cicatrizar heridas, pero creo que ya recibió una sentencia moral. No más golpes a una persona derrotada. Amo a mis hijas. -¿Veía sus programas? -Pocas veces, era algo enfermizo. Siempre eran materia de discusión. Presumo que la vehemencia con la que ella ejercía sus labores la obnubilaron. -¿Cuándo decide poner fin a todo? -Cuando sale el video Kouri-Montesinos. Lo primero era pensar en las hijas. Los ingresos empiezan a achicarse. Los clientes se empezaron a alejar. ¡Ah, no Mario, tu esposa está en esto! Cuando una cosa es mala, es mala. En ese momento me dolió, y me siguió doliendo y me duele aún. Tú no puedes estar feliz cuando tus hijas están en Miami, te visitan 10 minutos en Navidad y te ven como el malo.
-¿Cómo fue la conversación final? -Le dije que estaba errada. Pero reaccionaba muy impulsiva y agresivamente. Entonces tiraba todo, era una pelea constante, lisuras, se hacía insoportable todo. -¿Conversaron acerca de su defensa a Montesinos en pantalla? -Todo. Le hice ver que no era correcto ni legal. Ella trató de evadir el tema. Pero era público. ¿A quién le agradecía ante los medios de comunicación? Para uno, como hombre, es doloroso. -¿Quién cubría con los gastos familiares? -Yo. En 1999 y el 2000, antes de nuestra separación definitiva, Laura empezó a contribuir al hogar. Mis ingresos son transparentes. En el 2001 mi ingreso bruto por cuarta categoría fue de S/ 71,752, en el 2000, S/159,390, en 1999, S/21,489, en 1998, S/ 126,913, en 1997, S/ 100,085, en 1996, S/229,000. Y así. Nunca tuve cuentas mancomunadas. -¿Cuál era el patrimonio Bozzo- De La Fuente? -Antes de casarme tenía un departamento en Santa Cruz, Miraflores. Ya casado compré otro departamento en Larco. En 1990, el tercer inmueble en el balneario Las Totoritas. Laura firmaba entonces como Bozzo de De la Fuente. Pasados los años ya empezó a ser Bozzo Rotondo, a secas. En 1992 compro la cuarta propiedad en San Borja. Al realizar la separación del patrimonio yo me quedo con esta última, que vendo en octubre del 2001 a 140 mil dólares para comprarme la casa donde vivo hoy. Laura se quedó con todo lo demás, cuyo valor total era similar. -¿Cómo tomaron sus hijas la actual situación de su madre? -Dicen que los medios de comunicación mienten y que éste es un proceso político. Así las deja la madre, en el limbo. Ellas le creen. Está acostumbrada a estos chismes, yo me mantengo al margen. -¿Por qué ella nunca lo menciona en sus entrevistas? -Lo dejo a su interpretación.
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