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Edición Nº 1746 |
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Diez Días
de Candela
A menos de cuarenta y ocho horas del debate la campaña municipal en Lima tomó un curso que podría hacerla más competitiva y emotiva. Por eso, cuando esta noche en la Universidad del Pacífico el padre Juan Julio Wicht dé inicio a la confrontación de planes y estrategias entre los ocho candidatos reunidos, medio Lima estará preguntándose qué habrá de cierto acerca de las supuestas distancias acortadas -e incluso superadas- que distanciarían a Alberto Andrade de Luis Castañeda Lossio, el único aspirante con posibilidades reales de disputarle el triunfo. "Estamos tranquilos. Digan lo que digan aún superamos en 10 % a Castañeda", asegura un cercano colaborador de Andrade, encuesta propia en mano (presumiblemente de IMASEN), saliendo al paso de los dos sondeos (CPI e UNI -ver nota siguiente-) que le estallaron en la cara al comando andradista el martes 5 por la noche. En ambos casos el alcalde mostraba una caída dramática en sus preferencias y un surgimiento auspicioso del candidato de Unidad Nacional. ¿Sería posible identificar cuál fue el detonante para que Andrade pierda puntos y Castañeda los coseche inmediatamente? Una rápida mirada a lo que va de la campaña muestra que
el alcalde no ha cometido errores garrafales y que su oponente tampoco
ha sido pródigo en aciertos. Pero hay matices que conectan bien
con los sectores populares y es ahí donde Castañeda parece
haber calado lo suficiente como para que su crecimiento lo muestre pisándole
los talones -y hasta los juanetes- a Andrade. Pero no se crea que la difusión de estas encuestas sólo ha sacudido al entorno de los dos líderes en lisa. Según reconocieron a CARETAS un par de dirigentes apristas, en Alfonso Ugarte han comenzado a mirar con interés la evolución que en las próximas horas podrían tener otros sondeos. No es para menos. Al Apra no le convendría un triunfo de Unidad Nacional -que también sería de Lourdes Flores- en Lima. Por lo que, si se llegara a necesitar, estarían dispuestos a "conversar" con Somos Perú para que a su vez, movilizando a sus bases, éstas apuntalen a Andrade en la recta final. DEBATE AL DETALLE No será la típica polémica en el que la réplica y dúplica entre los candidatos actúen como dardos a su favor. Serán ocho los participantes y, de acuerdo a la distribución de los tiempos que tendrán para exponer sus propuestas, parecerá más una exposición tipo CADE que una polémica como las que protagonizaron el propio Alberto Andrade y Jaime Yoshiyama en 1995, o Jorge del Castillo, Alfonso Barrantes y Luis Bedoya Reyes en 1986. Ahora cada candidato hará una exposición general de 10 minutos. Luego de que todos hayan hablado habrá una segunda ronda de 5 minutos y una tercera de un minuto para los alegatos e invocaciones finales. Está prohibido el uso de ayudas audiovisuales, power-point o cualquier otro medio que no sea la palabra durante las exposiciones. Los organizadores han calculado una duración total, incluyendo
tandas comerciales, de tres horas. La transmisión se iniciará
a las 7 p.m.
Las mesas en las que se sentarán los candidatos están colocadas de forma tal que cada candidato pueda gozar del mismo espacio visual que sus competidores (ver infograma). La distribución de los asientos se sorteará 10 minutos antes de que empiece el debate. Igualmente, el orden en el que harán uso de la palabra. En la sala sólo los acompañará 5 invitados por cada uno y, detrás de éstos, se ubicarán los invitados del mundo académico y periodístico que los organizadores han contemplado. La transmisión televisiva corre a cargo de Televisión Nacional (Canal 7) que emitirá una señal limpia para que cualquier canal se "cuelgue" de ella. Hasta el momento se ha contemplado la colocación de 4 cámaras de TV. Sólo enfocará a quien haga uso de la palabra y no al resto (para evitar muecas, morisquetas y sacaditas de lengua). Los periodistas estarán en una sala contigua y no se podrán realizar entrevistas en el interior del campus. El moderador, como se sabe, será Juan Julio Wicht. "Quise proponer a una dama, lo que hubiera sido extraordinario pues por primera vez una mujer habría moderado a 8 caballeros, pero no me lo permitieron", dice, muerto de risa como mejor terapia para conjurar los nervios.
LAS OTRAS CARTAS Las promesas de Andrade y Castañeda anteceden estas líneas (ver recuadros), pero también estarán Michel Azcueta (PP), Alejandro Santamaría (UPP), Rolando Breña (MNI) y Jaime Salinas (DV), como los menos conocidos Diego Uceda (Vamos Vecino) y Felipe Medina (Reconstrucción Democrática). Azcueta probablemente hará hincapié en la puesta en marcha del Metrobús y la culminación del tren eléctrico como solución al transporte. Y también al "Fonobache", servicio por el cual los vecinos denunciarán la existencia de baches en las pistas. De otro lado, Jaime Salinas se centrará en temas de seguridad ciudadana y defensa del consumidor. Santamaría propone transparencia en el gasto público, apostará por el tren eléctrico y un proyecto audaz por el que plantea asimilar a los pandilleros a la seguridad de sus propio barrios. También, promover la especialización económica por distritos, dependiendo de sus tendencias productivas. Del lado de Rolando Breña: declaratoria de emergencia del transporte, seguridad, salubridad y reestructurar el municipio. Reubicación de combis y apostar por un metro subterráneo. Para no caer en el festival de promesas los candidatos intentarán llegar bien afiatados. Andrade tiene experiencia en estos lances. Su presentación en CADE presidencial del 2000 fue satisfactoria. En cambio, muchos recuerdan que Lucho Castañeda, en esa misma ocasión, decepcionó porque distribuyó mal su tiempo y no pudo exponer claramente su plan de gobierno. El voto indeciso -quién sabe si factor capital- podría decidirse esta noche. (Pedro Tenorio)
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