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Edición Nº 1746 |
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Tormenta
en La Selva
EL 29 de octubre dos helicópteros de la PNP despegaron de la base contrasubversiva de Mazamari. Su misión: golpear a los remanentes senderistas que se han instalado en las inmediaciones del Ene. Un sobrevuelo a la zona previamente designada precede el inicio de las acciones. Inmediatamente después se ametrallan los campamentos y se lanzan granadas a discreción. Los helicópteros maniobran en medio de la selva para evitar una emboscada. Sólo cuando están seguros que la resistencia en tierra ha disminuido una de las naves desciende para dejar a los efectivos de la División de Operaciones Especiales de la PNP en el campo, mientras la otra la cubre disparando intensamente. La PNP desde comienzos mayo ha iniciado estas intervenciones para eliminar a los remanentes terroristas en esta crítica zona del país. Estas intervenciones se han intensificado en los últimos meses, pues tras varias operaciones de reconocimiento y de inteligencia se ha detectado que los senderistas vienen expandiendo su área de control. Han construido campamentos y campos de cultivo en la margen izquierda del río Ene. Incluso se ha sabido que varios de esos campamentos habrían empezado a cultivar hojas de coca, y es posible que haya pozas de maceración. La Policía Nacional intenta impedir que los terroristas se asienten permanentemente en este territorio y lo conviertan en una zona liberada. Por ello buscan destruir sus campamentos, generar pánico entre sus filas para que se propicien deserciones, destruir las fuentes de alimentación e ir aislando a las poblaciones cautivas de la banda armada (fanáticamente ideologizada). La operación Tormenta II realizada entre el 29 de octubre y el 2 de noviembre fue dirigida por el general Fernández Dávila y destruyó tres campamentos senderistas. El primero, ubicado a la vera del río Anapati-Tibeni, era la base de una fuerza local y de un pelotón de mujeres al mando de la camarada Laura. Allí funcionaba una escuela de cuadros y una fuerza de producción. Durante la intervención se halló una leve resistencia. En la refriega fue abatido un mando el camarada Herminio, jefe de la fuerza local y se liberó a Lidia Sánchez Canchari, una mujer esclavizada por los terroristas. Se destruyeron 27 chozas y dos ambientes de la escuela de cuadros. Se recuperan tres fusiles largos y cartuchos de diverso tipo (AKM, Galil, Mauser). El segundo campamento era un puesto de contención y seguridad
desde el cual se protegía al primero. Contaba con 9 chozas que
fueron completamente destruidas. Y finalmente en el tercero, formado por
19 chozas se encontró documentos y abundantes víveres. (P
O'B)
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