Edición Nº 1746


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    ARTICULO

    7 de noviembre de 2002

    El Fandi Sí Se Faja
    David Fandila, "El Fandi", en Acho este 10 de noviembre junto a Ferrera y Barrera.

    Por el MARQUES DE VALERO DE PALMA

    EL Fandi surgió de la nieve y acabó mimetizándose en la arena de las plazas de toros. Vivió hasta la edad de 14 años en Sierra Nevada, esos picos blancos que cuelgan sobre Granada. En Sierra Nevada hay nieve en polvo perenne y se puede esquiar "todo el año", cosa que no puede hacerse en el resto de las grandes y más septentrionales estaciones de esquí europeas. En este extraño "hábitat" donde uno puede acerar las piernas haciendo slalom a 4.500 metros de altura y bañarse dos horas y pico después en las cálidas aguas del Mediterráneo (pasando antes por cortijos a pie de sierra donde hay vaquillas que se dejan torear), el Fandi tuvo que deshojar la margarita de la duda y tomar la decisión de su vida.

     

    Asomándose al balcón, "El Fandi", campeón de esquí en Andalucía, prefirió la arena taurina a la nieve en Sierra Nevada.

    Y la tomó. Pudo más la afición por el toreo que el llegar a ser campeón de esquí (llevaba el camino de esto). Santiago López, su apoderado, cuenta que el Fandi llegó a torear 60 novilladas sin picadores sin haber tentado una sola vez. Sólo con "su potencial físico, su intuición y su carisma", algo que parece increíble. Como dicen en España: "un lanzao".

    Santiago López siempre entendió de toros y toreros. Santiago López, hasta finales del 98, apoderó a José Tomás, ¡casi nada! Así que Santiago López sabía ya, obligatoriamente, de "despaciosidades", de temples, de correr la mano y de toreo del bueno. Santiago López vio a un Fandi que conectaba con el público y repetía actuaciones sin haber estudiado la asignatura. Pura praxis ante los toretes que tenía que matar. Como si a un actor lo contrataran sin haber ensayado y saliese a escena con un libreto mal aprendido. Ningún estudio en tientas de ganaderías importantes, que es la forma que hay para matricularse en el oficio. Y Santiago López, a partir del 99, y junto a Emilio Miranda, acabaron apoderando al Fandi, rompiéndose el cráneo para quitarle ese vicio de torero "bullicioso" y autodidacto. Atemperándolo. Sosegándolo. Aquietándolo.

    ¿Recuerdan al Juli cuando se presentó en Lima? Se nos apareció como un torero de capa profundamente innovador y creativo. Nadie sabía lo que iba a hacer. A casi todos los toreros se les adivina, se les ve sus intenciones ante el toro. A muy pocos toreros, como el Juli no se les encuentra el argumento prefijado. Porque tanto el Juli como el Fandi son descubridores de tierras nuevas e ignotas, viajeros misteriosos que van más allá de los confines roturados por la tauromaquia. Así era el Juli y así es hoy el Fandi. Muy ecléctico aquél y muy bullicioso éste. Los dos necesitaban sedarse. El Juli, aunque no abandona su senda ecléctica, está hoy más tranquilo y el Fandi está, en tiempo récord, llegando a ese toreo fundamental de la lentitud y el desmayo, que es toreo de perfección que ya se le siente y se le adivina (aunque no siempre) en algunos que otros muletazos y lances de capa que son "la gloria bendita" como diría cualquier andaluz. Entendámonos: el Fandi es una mariposa que está saliendo de la crisálida y está en plena transfiguración. Toma del antes porque es capaz de levantar la plaza con su toreo intuitivo, personalísimo y contundentemente espectacular, aunque con ribetes de bullicio a veces anodinos. Y toma del después porque si se encandila con el toro y se encuentra en la paz interior del toreo de la lentitud y el mando supremos, veremos cómo el cielo se abre y un haz de místicos rayos de luz ilumina la plaza.

    ¿Cómo torea el Fandi?

    "El Fandi" tiende al espectáculo. Sin embargo, últimamente se ha templado y va en busca de la madurez en Acho.

    Suele recibir a los toros de rodillas con largas cambiadas, afarciados, verónicas genuflexas. Puede que, con la capa, ya de pie, alguna que otra verónica antológica. Con las banderillas, ya es más que sabido, armará la revolución, sobre todo si pone algún par a la "moviota" corriendo para atrás (¿entienden esto?) para saltar en el momento del encuentro, levantando las manos al cielo y colocando las banderillas en su sitio. ¡Lo nunca visto! Nuevos pares de banderillas para el nuevo milenio. Con la muleta tiene muchos recursos, y entre el antes y el después, podríamos llegar a ver, posiblemente, y con muerte naturales con la mano baja para soñarlos. Y he visto en un vídeo, en la plaza de Vistalegre de Bilbao, uno de los mejores volapiés al ralentí, de ejecución perfecta, que he visto en muchos años, matando al toro sin puntilla. ¿Pero siempre mata así? Pues mucho de esto debe haber cuando su promedio de orejas cortadas es dos por corrida. Viene a Lima a tres corridas y por lo tanto hay amplias posibilidades de que pueda salir a hombros por la puerta grande más de una tarde si su regularidad española se prolonga aquí.

    Quisiéramos encontrarlo en Lima en plena búsqueda de su futuro, del toreo grande, del antishow, de la emoción contenida, con esa mano suave que tira del toro como si acariciara palomas, como si rompiera el silencio de la plaza con las yemas de los dedos sujetando el arco de un violín.



    Va Por Cubas
    Nuevo ídolo nace en Acho. Juan Carlos Cubas, en tercera de abono, confirmó ser el futuro del toreo peruano.

     

    Con capa y muleta, Cubas demostró facultades en su primer toro. Vale la educación mejicana.

    HE aquí una novillada histórica. Y va a ser histórica por dos razones fundamentales para la tauromaquia peruana. La primera es la presentación en Acho de Juan Carlos Cubas como torerito en cierne con inmensas posibilidades de futuro. La segunda es la comprobación de que existen hoy toros peruanos con genética suficiente (en manos de Juan Manuel Roca Rey) para que en un próximo futuro no se necesite, tan obligatoriamente, al toro foráneo. ¡Albricias!

    Esta novillada de Juan Manuel Roca Rey fue, en general, terciadita, muy terciadita, aunque bien presentada de cuerna toda ella. El primero y el cuarto embistieron y repitieron y el tercero, el mejor de la tarde, tuvo momentos de extraordinaria clase al embestir por el cuerno derecho. El segundo fue difícil y el último fue una rata blandengue, casi inválida, que se defendió con achuchones y serias complicaciones. Pero el saldo final fue extraordinariamente positivo. Hubo raza y casta, que es lo importante.

    El español Iván García es ya un torero cuajado. Sabe lo que se hace. Está puesto. Es un buen lidiador, muy canonista. Exento de nerviosismos y vacilaciones. Constante, porfiado y con ideas y horizontes claros. Muy buen banderillero también. Quizá le falta parar más al toro (eso se aprende con el tiempo) para evitar pasitos atrás en busca de buena colocación. Pero estuvo todo el tiempo en un nivel de aseo y corrección envidiables. Bueno con la muleta en derechazos y naturales y más que aceptable con la capa. Canonista, como decía, se empeñó en cuadrarlo para matar a la perfección, pugnando mucho para ello. Como el toro tardó en morir perdió su orejita. A su segundo, y producto de su tenacidad, acabó toreándolo de menos a más (la faena no fue musicada) cortando oreja con estoconazo hasta la bola de efectos fulminantes.

    El mejicano Aldo Orozco derrochó voluntad y poca sapiencia. Muy valiente, valentísimo, quiso en todo momento y sacó algún que otro muletazo aceptable, pero no pudo con su lote, el más difícil del encierro. Demasiado complicado para él.

    Su primer toro se descoyuntó la mano. He visto miles de toros y nunca he visto esto. No lo entiendo bien. Cuando los toros se rompen alguna extremidad cojean "siempre", pero no se les arregla y se les desarregla con intermitencias, como ocurrió esta vez. ¡Extrañísimo! No soy veterinario. Bien devuelto a corrales ¿alguien podía saber a ciencia cierta si la lesión o su comienzo no existía ya antes de salir a la plaza?

    Juan Carlos Cubas, si los toros no lo maltratan, va a ser el futuro ídolo de la afición peruana. Asombró a todos en el tercero de la tarde con capa y muleta. Y asombró a todos al torear de capa tras de Ivan García en un tercio de quites propiciado por éste. ¡Qué maravillosos son los tercios de quites, que se van desgraciadamente perdiendo por desuso, y que molestan a los no entendidos porque piensan que le quitan espacio al dueño del toro asignado.

    Juan Carlos Cubas hizo un quite a la mejicana maravilloso, muy sui generis, un híbrido entre los que prodigaban en sus tiempos El Calesero, Solórzano u Ortiz. Estas caleseras ilustradas hicieron que la plaza echara humo con los aplausos. El niño Cubas ha aprendido esto en México y lo ha aprendido bien.

    Con la muleta dio derechazos, el lado bueno del toro, embarcándolo, parándolo, templándolo y dibujando los pases a la perfección ¡Bellísimos derechazos! Se pasó al toro por el cuerno malo, el izquierdo, que es lo decente, aunque con apuros. Estocada, descabello y oreja merecida.

    Su segundo fue un inválido, endeble y que sacó genio y tarascadas defendiéndose. El niño Cubas no pudo con él y lo mató pésimamente con guardia (atravesada) incluida. Pero todo se olvida cuando en la mente se quedan esos derechazos prodigiosos de un comienzo en Acho ciertamente histórico. El gran torero peruano del futuro. Apunten la fecha. (Jóse Carlos Valero de Palma).

     


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