Edición Nº 1747


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    ARTICULO

    14 de noviembre de 2002

    La Verdad Necesaria
    Salomón Lerner habla claro sobre el trabajo de la Comisión de la Verdad y las grandes sorpresas que traerá el informe final.

    "Si el ser humano quiere alcanzar su humanidad, no debe dejar que la muerte pase al lado como si nada".

    SU tono de voz es sosegado, pero lo que dice tiene graves connotaciones. Entre inseparables cigarrillos e Inca Kola, Salomón Lerner, presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, evaluó el papel de ésta a dos terceras partes del camino recorrido. Lerner confía que el informe final que presentarán el próximo 13 de julio no decepcionará. A juzgar por algunos adelantos, las ronchas que sacará serán de alérgico.

    -¿El informe final de la Comisión puede cambiar las cifras de muertos durante los años de violencia?

    -Es probable que el número de 25 mil muertos sea más bien conservador. En los 13 mil testimonios que recogimos, cada persona representa a tres víctimas en promedio. Pero hay que distinguir las víctimas de los muertos. También hay torturados, encarcelados injustamente y desaparecidos. No hemos tomado, sin embargo, todos los testimonios que se podrían haber recogido.

    -¿También presentará novedades con respecto a la proporción de responsabilidad de Sendero y las FF.AA.?

    -Puede que la sociedad peruana se lleve una sorpresa al constatar que el número de víctimas ocasionado por SL es bastante mayor que aquél que se suponía y es de hecho muy superior al de otras experiencias análogas en la región. Es una cifra nada despreciable aquella que arrojará el informe.

    -¿El Ejecutivo ha cumplido con los fondos comprometidos?

    Hasta ahora sí. A través del Fedadoi decidió darnos el dinero que falta para completar el presupuesto de este año. Allí se aprobó la entrega de un poco más de US$3 millones. Sólo se ha entregado un millón y están aprobados los otros dos, pero estamos esperando para terminar este año sin apuros. El próximo año es una incógnita. Solicitamos una prórroga permitida de cinco meses porque el trabajo es inmenso. Con eso queda el hueco de febrero a julio. Y aunque nos dieron un apoyo político y material, no hay en absoluto dependencia del Ejecutivo.

    -Pero no parece ocurrir lo mismo con las FF.AA. En las audiencias públicas no hubo un solo testimonio de algún militar. También expresaron malestar por la poca diligencia en la entrega de información. ¿Hay presiones directas?

    -Con lo que usted señala no son necesarias. Sin embargo, venimos conversando con las altas autoridades militares desde un comienzo y se nombraron oficiales de enlace en cada uno de los institutos. No hemos recibido respuesta a una serie de requerimientos sobre estrategia de la lucha antisubversiva. Señalan por allí que suelen incinerar la información pasado algún tiempo, pero más allá de este hecho bien podrían tener una actitud de más llaneza. Hay que hacer notar que éste es un proceso nacional que no tiene la finalidad de echarle un baldón a instituciones que pueden ser tan respetables como las FF.AA. Pero el mejor rol con el que pueden afirmarse dentro del país es aceptando los errores que cometieron, que son evidentes. Si bien entran a la batalla en defensa de la Constitución y de las leyes, el modo en el que combaten no es en muchas ocasiones el más adecuado.

    -Las FF.AA. son golpeadas por el caso Montesinos y el proceso a los comandos de Chavín de Huántar. ¿Con la Comisión no son muchos cocachos al mismo tiempo?

    -Somos conscientes de esa especie de hiato que hay entre la sociedad y las FF.AA. y del importante papel que tuvieron en el conflicto. Lo que no podemos aceptar es que valores superiores que ellos pretendían defender fueran negados por los medios que utilizaban. Si se quiere defender la democracia necesariamente hay que respetar los Derechos Humanos.

    -¿Cuál es la conclusión que sacan de las audiencias públicas?

    -Dar voz a aquellos que habían sido ignorados, hacer de algún modo que su sufrimiento fuera compartido por la sociedad. Por el lado de aquellos que escucharon, había que refrescar la memoria en algunos casos y contar la historia por primera vez en otros.

    -¿Cree que los medios de comunicación estuvieron a la altura de las circunstancias?

    -Estamos descontentos. Hay medios que se jugaron por nosotros, sobre todo en la prensa escrita. En la televisión, sólo Canal N, el 7 y en algunos momentos Frecuencia Latina. Pero los grandes canales, so pretexto de que esto no da rating, que no hay anunciadores o por puntos de vista parecidos a los de Rafael Rey, nos ignoraron totalmente.

    -¿Habló con altos ejecutivos de televisión?

    -Enviamos cartas pero la respuesta fue callada. En Sudáfrica las audiencias tuvieron altos ratings. Aquí la Comisión nació de la mano con un proceso de transición y creo que algunos de los canales entraron en él a regañadientes. Creo que todavía añoran los tiempos de las vacas gordas y las prebendas.

    -Les quedan algunos reflejos.

    -Exacto, y eso se reproduce con alguna prensa. ¿Por qué un diario como Expreso, que de todos modos se lee tan poco, se ensaña con la Comisión? La asocian con los cívicos, movimientos sociales que llevaron a la caída de Fujimori. Allí hay una línea tenue pero muy real entre la caída de un régimen autoritario, el surgimiento de un proceso de democratización y la Comisión de la Verdad, que necesariamente tiene que ir a contrapelo con buena parte del régimen anterior. (Enrique Chávez).


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