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Edición Nº 1747 |
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Por LORENA TUDELA LOVEDAY ¿Elecciones? Bueno, la cosa es que ahí me puse a leer los periódicos nacionales y en efecto, o sea, hay elecciones pero no solamente de alcaldes, hija, sino de una cosa rarísima que se llaman los gobiernos regionales, o algo así. ¿Qué huachafería es esa, me pueden explicar? Porque resulta que ahora, pucha, va a haber como 25 gobiernos en el país, con todo y parlamento, y si para el Legislativo de verdad (¿) nuestros congéneres han elegido históricamente a especímenes como Martucha, ag; Susy Díaz, Barba, la ruca recién despertada de la Gamboa o la farmacéutica en mal momento de la Salgado, pucha, ¿tú te imaginas cómo se van a vestir los parlamentarios de Ucayali? De horror, felizmente que a alguien con buen criterio se le ocurrió apartar de mí ese cáliz y liberarme de las elecciones regionales, porque los de San Isidro sólo vamos a tener que votar para alcalde de Lima y de San Isidro, lo cual ya es un exceso de participación ciudadana y tinta indeleble, pero al menos se entiende un poco. Ahora bien, tratando de responder a la pregunta de Sue, pucha, qué pesadez, porque mira, o sea, yo estuve pensando: ¿cuál es mi ámbito de gobierno local y por tanto, o sea, de participación vecinal? O para decirlo más claro, ¿qué calles recorro con mayor frecuencia y necesito que no tengan hueco? Empecé a hacer mi infografía mental y llegué a la siguiente conclusión: de mi edificio al consultorio, pucha, son cuatro cuadras del Golf. De ahí a Delicass, cuatro más. Pónte que un día te vas a Crisol, a Wong o al Alcázar, ya, estás en el mismo radio. A Miraflores no voy hace años, desde que Andrade (no el gordo sino Forrest Gump) hizo esa instalación para azules (me han prohibido en Caretas decir "cholos"), que en lo personal me produce cistitis. Al centro, ay no sé, cada vez que viene Stephan de la Fressange y quiere que lo lleve al Cordano a comer sesos con vino rojo, a pesar que la última vez nos robaron hasta las férulas de los dientes, no sabes lo que fue. Ah, bueno, de cuando en vez a Los Tres Chanchitos, cuando no encuentro buen azafrán más cerca de mi esquema corporal y el resto, ay no sé, es el viaje existencial cotidiano que no conoce alcaldes nacionales, yo sé que tú me entiendes. Entonces, o sea, planteadas las cosas así, pucha, cómo te explico, más me conciernen las elecciones municipales de Roma, hija, donde he terminado yendo cada dos meses para ver a un cherry que si lo ves no lo crees. Pero igual hay que votar acá y te digo, o sea, entre repetir el plato del gordo Andrade o darle mi voto a Castañeda Lossio, qué quieres que te diga: Rolando Breña Pantoja. Andrade es lo que es y no necesito explicártelo. Castañeda pertenece a ese segmento socioeconómico que no es B pero tampoco C, que yo clasifico como socio del Regatas, hija; es decir, blancón pero huachafo como él solo; creído, engrupido y biselado como el que más, que no entiende nada y piensa que ser de derecha ideológicamente le da derecho a asumir que nosotros somos sus amigos (nosotros, pues, nosotros),¿te imaginas la desubicación?. Más o menos la lógica de Lourdes Flores, hija, que no conoce límites para la treponería y eso a mí me parece tanto o más peligroso que la lucha armada porque hija, para qué te digo más. En fin, Breñita Pantojita y sanseacabó. En todo caso, pucha, mucho más rico que esa huevada de las elecciones es lo que ha pasado con Zanahoria Rallada y lo que declaró a Univisión respectó de Marisabidilla Zaraí. No pienso añadir nada a lo que ya debes haber leído en el periódico, pero te aviso que yo tengo un colega súper que se ha especializado en un síndrome nuevo que se llama Maldad Pelirroja y creo que a la Carrot le vendría regio una pasadita por su consultorio. Avísenle, please. Chau, chau. (Rafo León).
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