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Edición Nº 1747 |
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Incertidumbres Y Certezas En tiempos que la mayoría de jóvenes muestra su afinidad a medios digitales, Julia se mantiene fiel a sus principios y se aleja de artistas cuyas propuestas, como los afiches, se abarcan a la primera mirada y se degluten rápidamente al agotarse el misterio de la mirada. La de ella en cambio exige contemplación en esa dialéctica de certezas e incertidumbres en las que se funda la trascendencia del arte. Esto es destacable en momentos en los que el impacto suele opacar la meditación y muchos, cada día más, tienden a mimetizarse con un panel publicitario. No censuramos a estos artistas, sólo que estamos a favor de un arte, que como el de Julia, nos haga reflexionar en torno a nosotros mismos y al fenómeno visual. 2.- Los concursos constituyen un importante aliciente para los artistas en momentos que las galerías pueden vender con mayor facilidad los objetos de sus tiendas que las obras en exhibición. Los casos abundan pero estamos lejos de censurar decisiones tan personales como derivar del arte a la prostitución artística. De allí la importancia de concursos como los del ICPNA, la institución más activa de la ciudad. Cierto que muchas veces resultan un tanto conservadores, lo que de cierto extraño modo le otorga una añeja coherencia a la institución. Su reciente concurso de dibujo tuvo como ganador a un espléndido Pedro Pablo Patrucco, quien se llevó 2,000 bienvenidos dólares. Jurados: Velarde, Pflucker y Munive. 3.-Esta es semana de grandes exposiciones: Lucía de la Puente inaugura a Tola y a Fabián Sánchez. Ella puso en circulación el libro Tola-Ampuero en una edición superlativa que quizás tendría precedentes en "El tacto de la araña" que reunía a Szyszlo y Salazar Bondy, cuatro décadas atrás. De otro lado viene a Pancho Fierro una de las artistas latinoamericanas de mayor interés, María Fernanda Cardoso. Con Sol Toledo tienen dos indispensables individuales simultáneas. 4.-SIRENÉTICA: Vehículos simbióticos. El título puede ser pretencioso o incomprensible, pero al menos permitió que el ICPNA se abriese a una manifestación pluridisciplinaria, que si bien duró sólo un día, puso en evidencia lo espléndido que sería la alternancia entre la sala grande y la antigua -en Miraflores, no en la agónica sala de Lima, donde ocultan lo tradicionalmente incorrecto- para presentar propuestas en las que realmente asuman un riesgo y den cabida a una generación urgida de espacios. La investigación del pasado no implica, necesariamente, la negación del futuro. Si el ICPNA quiere ser una institución viva, debe cambiar en primer lugar el vergonzante nombre de su galería -anulando así un acto de insuperable sobonería-; asumir un compromiso con su tiempo y replantear su programación. Tienen plata y capacidad administrativa, sólo falta girar en 180 grados su visión. La GKE tendrá impresionante infraestructura pero está bastante lejos de ser un Museo. Abran los ojos. 5.-Praxis está exhibiendo "Máximo 40" y nadie se explica el endiablado título hasta que ve la muestra. Como todas las colectivas, ésta tiene altas y bajas -hay más bajas- y se ha optado por eludir lo seguro, confrontando artistas como Tokeshi, Letts y Rodrigo con nuevos como Cabieses, Miranda, San Miguel, y Martín. De todo como en botica, pero de repente uno puede encontrar esa obra con la que puede empatar. Jaime Higa fue alucinatorio curador. 6.-CLAROSCURO de Giancarlo Vitor se inaugura el próximo martes. El es uno de los pintores emergentes de mayor interés. Su figuración, que muchas veces penetra en el foto realismo, está al servicio de una narración abierta en la cual cada cuadro es autónomo y a la vez integra el rompecabezas de sus lucubraciones sobre la muerte. El reúne la buena pintura y el poder de reflexión. Conjunción poco frecuente en un medio que se recurre a la tabla de salvación de la banalidad para sobrevivir. Vitor es una de las excepciones de lugar.
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