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Edición Nº 1749 |
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SIDA El
Reto del Retroviral ESTE año, el Día Mundial de Lucha contra el SIDA se concentra en un tema fundamental: la posibilidad de todos los que viven con el VIH/SIDA de acceder a los medicamentos adecuados. En el Perú, un tratamiento antirretroviral altamente activo (la combinación de tres antirretrovirales que han demostrado ser muy efectivos), cuesta -recién desde el año pasado, cuando el Congreso de la República aprobó la eliminación de los aranceles y el IGV-, entre 330 y 673 dólares al mes. La esperanza de vida de quienes tienen la suerte de comprarlo es bastante alta, casi 20 años. El problema es que estos son poquísimos. La pregunta por lo tanto es: ¿Por qué no se puede aplicar aquí una política de salud similar a la de Brasil? Ocurre que en ese país la producción local de medicamentos genéricos ha reducido en un 70 % los costos del tratamiento. En consecuencia, se ha reducido a la mitad la tasa de mortalidad por VIH/SIDA, la de hospitalización ha caído en un 80 % y ha habido una importante reducción en la transmisión materno infantil. Mientras tanto, las cifras en el Perú respecto a la epidemia siguen siendo aterradoras. De acuerdo a Fernando Carbone, ministro de Salud, desde 1983 en que se registró por primera vez la enfermedad, al 30 de setiembre de este año, se han reportado 13,257 casos. "La gran mayoría de personas ya fallecieron -dice el doctor Carbone- y sobreviven más o menos 5,000, de las cuales unas 1,000 pueden recibir el tratamiento completo. Hay, además, 800 madres gestantes que están bajo nuestra responsabilidad y unos 100 a 150 niños nacidos seropositivos que tienen asegurado su tratamiento". Continúa el ministro: "Tenemos, de otro lado, 3,000 adolescentes y adultos seropositivos a los que les podemos dar tratamiento sicológico y profiláctico y medicación para evitar enfermedades oportunistas. A ellos no les podemos dar los antirretrovirales. Estamos haciendo todos los esfuerzos". Según el doctor Carbone, podrían haber entre 10,000 a 50,000 personas viviendo actualmente con el virus. Algunas de sus cifras no coinciden ni con las proporcionadas por Eduardo Blume de la ONG Vía Libre (a quien el doctor Carbone llama "ese sujeto") ni con las del doctor Hugo Manrique, coordinador del Programa de Control de Enfermedades de Transmisión Sexual-SIDA (PROCETSS), del propio Ministerio de Salud. A los 13,257 casos mencionados por el doctor Carbone habría que
sumar otros 10,000 que no fueron notificados oficialmente. "No, no -dice
el ministro- el subregistro en el caso de SIDA no puede ser tan grande
ni tan serio". "Sí -dice el doctor Manrique- entre 1983 y 1995
se pueden haber perdido entre 5,000 y 10,000 casos que no se reportaron
oportunamente". "De 5,000, 1,000 reciben tratamiento", palabras del doctor
Carbone. "De 7,000, 1,000 reciben tratamiento", declaración del
doctor Manrique.
En el año 1998, el PROCETSS, a través del llamado "sistema de vigilancia centinela" en mujeres gestantes de 15 a 24 años, encontró una prevalencia de infección por VIH de 0.3 %. Si se asume la prevalencia encontrada en gestantes como la probable prevalencia de la población en general, significaría que, a esa fecha, existían alrededor de 76,000 personas infectadas viviendo con el virus del VIH. "Esas son especulaciones. No son diagnósticos de certeza. Además, en la época de Fujimori se manipulaban las estadísticas.", alega el doctor Carbone. "En el 2000 esa cifra puede haberse elevado a 80,000 -informa el doctor Manrique- y estamos haciendo un nuevo estudio de vigilancia centinela entre hombres que tienen sexo con hombres, trabajadoras sexuales y gestantes y es probable que la cantidad aumente". ¿Estaríamos hablando entonces de 90,000 o 100,000 como bien calcula Eduardo Blume de Vía Libre? El doctor Manrique, es oportuno señalar, estuvo en el PROCETSS durante el régimen fujimorista y asegura que "nunca se desvirtuaron las cifras respecto al VIH/SIDA". El doctor Carbone menciona que 800 madres gestantes están bajo la responsabilidad del Ministerio. La doctora Lenka Kolevic, coordinadora de Enfermedades de Transmisión Sexual y SIDA del Instituto de Salud del Niño dice: "A las madres gestantes infectadas el gobierno les da un tratamiento con sidobudina (antirretroviral), para disminuir la transmisión vertical. No para tratar a la mujer embarazada sino para que el niño que va a nacer tenga menos riesgo de infectarse. El tratamiento se le da a partir de las 36 semanas hasta el parto (que debe ser por cesárea programada)". Al Hospital del Niño ingresan aproximadamente 80 niños con VIH/SIDA por año. El 50 % de ellos, muere. El doctor Carbone afirma que entre 100 y 150 niños nacidos seropositivos tienen su tratamiento asegurado. El doctor Manrique, que sólo 22 y "que se espera que sean 200". Se espera. "No hay voluntad política para solucionar este problema", puntualiza Eduardo Blume. "No la hay", coincide el doctor Uriel García, ex ministro de Salud y eminente patólogo. Es cierto que el panorama actual de esta epidemia está determinado por las medidas de prevención. En eso todos están de acuerdo. Pero también por el acceso al tratamiento antirretroviral. El doctor Carbone advierte que existe un proyecto presentado al Fondo de Donaciones que permitirá obtener fondos para la adquisición de retrovirales de bajo costo, y que se está haciendo una negociación "muy delicada" con el mismo fin: conseguir reducción de precios. "Esta negociación -explica el doctor Manrique- es entre representantes de los gobiernos del Area Andina y representantes generales de siete industrias farmacéuticas". "No se puede hacer aquí lo mismo que en Brasil", insiste el doctor Carbone. Según él, Brasil es un país que, por su peso económico, puede tomar decisiones tan duras como la de romper acuerdos con el tema de patentes que se hicieron con las industrias farmacéuticas". "Primero está la salud del pueblo y honrar las patentes en estas circunstancias es inconcebible. Repito lo que dije hace tiempo: negociar con la industria farmacéutica, es como tratar de resolver el problema de defensa nacional con un respetable vendedor de armas", se indigna el doctor García. Falta pues voluntad política. (Teresina Muñoz-Nájar).
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