Edición Nº 1749


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    ARTICULO

    28 de noviembre de 2002

    Venezuela en un Tris
    Una población armada y dividida, y sectores castrenses y policiales politizados dibujan la amenaza de una guerra civil prolongada.

    La oposición organiza marchas virulentas; pero Chávez conserva apoyo entre los más pobres.

    Escribe LUIS NAVAJAS

    VENEZUELA vive momentos dramáticos. La confrontación entre el presidente Hugo Chávez y sus partidarios y las fuerzas de oposición ha continuado acentuándose y corre el riesgo de teñirse nuevamente de sangre. Las Fuerzas Armadas se encuentran profundamente politizadas y sufrieron ya una ruptura el 11 de abril pasado cuando por unas horas removieron del poder a Hugo Chávez.

    La restitución de éste en la presidencia, obra de la reacción de sus partidarios en las calles y en la Comandancia de las Fuerzas Armadas de un general descontento con las decisiones del fugaz presidente Pedro Carmona, ha abierto una nueva etapa del turbulento período venezolano.

    La convocatoria a una huelga general indefinida por parte de la oposición para el 2 de diciembre ha puesto la confrontación al rojo vivo.

    VIEJOS PROBLEMAS Y NUEVAS DERIVACIONES

    Venezuela ha puesto de manifiesto el núcleo de problemas que afecta a las instituciones democráticas en América Latina. Después de un prolongado lapso de vigencia de los mecanismos de la democracia, creció la frustración popular debido a la incapacidad del sistema para resolver los problemas sociales básicos: creciente polarización entre ricos y pobres en un país dotado de una fabulosa riqueza petrolera; progresiva falta de representatividad de los partidos políticos tradicionales, encerrados en su lógica de preservación de posiciones y privilegios individuales; irresponsabilidad fiscal derivada del clientelismo político; corrupción rampante.

    La profunda frustración social fue el argumento para pretender justificar el levantamiento armado del teniente coronel Hugo Chávez contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1992. Su fracaso inicial lo condujo a la cárcel, luego a la libertad gracias al indulto del entonces presidente Rafael Caldera y posteriormente a la presidencia de Venezuela en 1998 gracias a la popularidad ganada a través de su discurso prometiendo responder a las necesidades de los más desfavorecidos, combatir la corrupción y crear la nueva República Bolivariana de Venezuela.

    Hasta la fecha, Hugo Chávez ha ganado por abrumadora mayoría las elecciones presidenciales, las elecciones que condujeron a sus partidarios a modificar la Constitución y la renovación de su mandato por seis años más en el año 2000.

    Junto con la popularidad del presidente en los sectores de menores ingresos -que son la abrumadora mayoría y de los cuales salen los integrantes de los "Círculos Bolivarianos"- y al amparo de las libertades civiles y políticas respetadas por el gobierno, comenzó a crecer y radicalizarse una oposición cada vez más movilizada por el cariz "socializante" de las propuestas de Chávez.

    Ha conducido a una polarización amenazante.

    EL VERTIGO DE ABRIL

    En un marco de creciente agitación se realizó la marcha del 11 de abril pasado, la cual tuvo derivaciones trágicas. Cuando la marcha intentó dirigirse a la sede del gobierno, se produjeron enfrentamientos armados, como resultado de los cuales murieron 19 personas y resultaron heridas más de 50.

    Chávez fue detenido por un grupo de oficiales del Ejército y se instaló un "gobierno provisional" dirigido por el presidente de la organización de empresarios de Venezuela, Pedro Carmona.

    De inmediato, el nuevo presidente designó su nuevo gabinete -en el que el nuevo ministro de Defensa resultó ser un almirante de la Marina y no un general del Ejército, como había sido tradicional- y procedió a dejar sin efecto la Constitución Bolivariana, disolvió el Congreso y anunció que Chávez había renunciado, algo que resultó falso.

    El 12 de abril se produjo un vertiginoso giro en la situación. Una parte importante de la población salió a las calles en defensa de Chávez y un sector del Ejército lo liberó para restituirlo en la sede de gobierno.

    En Washington, mientras tanto, la confusión reinaba. Los desorientados embajadores de la OEA ajustaban el tenor de sus declaraciones siguiendo las noticias que venían de Caracas; el Secretario General recibía llamadas de Carmona indicándole cuál era el "verdadero" embajador ante el organismo regional; Estados Unidos insinuaba que el responsable había sido Chávez que había creado "un vacío de poder". Hasta que los cancilleres del Grupo de Río pusieron las cosas en sus términos: se trataba de un golpe de Estado. Pero para entonces, Chávez estaba de nuevo en Miraflores, sede del gobierno.

     

    En abril hubo muertos y un golpe que fracasó.

    ¿CARTA DEMOCRATICA FUNCIONA?

    La traumática experiencia condujo a Chávez a poner momentánea sordina a la retórica contraria a la oposición y a ésta a aceptar la realización del diálogo convocado por el gobierno para encarar los graves problemas que confronta Venezuela.

    La OEA, el Centro Carter y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) aceptaron interponer sus buenos oficios para facilitar un acercamiento de las posiciones.

    César Gaviria, Secretario General de la OEA, fue designado para intervenir por la Asamblea General del organismo hemisférico y es el vocero de la mesa de diálogo.

    El Consejo Permanente de la OEA, por su parte, había convocado a una Asamblea General Extraordinaria a raíz de los sucesos de abril para considerarlos a la luz de lo dispuesto por la Carta Democrática Interamericana. Para hacerlo, el Consejo Permanente tuvo presente "el deterioro del orden institucional y del proceso democrático en Venezuela" y consideró que "se ha producido una alteración del orden constitucional que afecta gravemente su orden democrático y da lugar a la aplicación de los mecanismos previstos por el artículo 20 de la Carta Democrática." (Resolución del 13 de abril de 2002).

    En sus decisiones, el Consejo Permanente decidía enviar una misión encabezada por Gaviria para, entre otras cosas, "investigar los hechos", sin mencionar cuáles son. Para algunos observadores, la Carta Democrática está revelando ser, en su aplicación concreta, una camisa de once varas.

    MESA DE DIALOGO

    La Mesa de Diálogo instalada acordó centrar su atención en tres puntos: la solución de las tensiones en el marco del sistema electoral y constitucional, el desarme de la población civil y el esclarecimiento de la verdad de los hechos del 11 de abril. Sin embargo, pocos avances se han logrado.

    La oposición busca llegar a nuevas elecciones para remover a Chávez del poder. El gobierno, por su parte, insiste en mantener las disposiciones constitucionales que sólo proporcionan la posibilidad de realizar un referéndum revocatorio del mandato presidencial en agosto del 2003. La oposición lo considera un plazo inaceptable y afirma haber logrado reunir 2 millones de firmas pidiendo un referéndum consultivo que incluye como única pregunta si se considera que el presidente Chávez debe renunciar. Ya el presidente anunció que nunca lo hará.

    LA SITUACION EMPEORA

    Hechos recientes, sin embargo, han acelerado el deterioro para las condiciones del diálogo. Se han producido multitudinarias manifestaciones de ambos bandos.

    También han estallado petardos y bombas contra medios de comunicación, mientras el gobierno intervino la Policía de Caracas por considerar que el alcalde no la empleaba para garantizar el orden público y sacó el Ejército a las calles.

    La culminación parece acercarse con la decisión de la oposición a convocar a una huelga general para el 2 de diciembre próximo.


     

    No es el otro Chávez

    A los 45 años de edad, el coronel (r) Lucio Gutiérrez llega a la presidencia del Ecuador rodeado por el fácil paralelo con Hugo Chávez, otro

    joven militar elevado a la primera magistratura de un país latinoamericano. Pero hay diferencias: como el propio Gutiérrez lo ha subrayado, él no participó, en enero 2000, en un golpe militar contra Jamil Mahuad. Se alineó, junto con una falange de oficiales de estado mayor con una rebelión popular cuya

    médula fueron la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador y su brazo político, el Movimiento Pachakutic. Gutiérrez, campéon de pentatlón militar sudamericano y ex profesor de geopolítica, pertenece

    a la oficialidad que gozó de la tecnificación, con grupos de combate especializados y con la bien lucubrada táctica de escoger el terreno para una guerra localizada. Héroe del conflicto del Cenepa, en el que el Perú fue derrotado, es partidario de la integración con nuestro país. Aunque está poseído de sentido de justicia y ha sido apoyado por el Movimiento Pachakutic y el Movimiento Popular Democrático, no es un extremista.

    En su Plan de Gobierno planteó renegociar la deuda externa con el FMI, a través de un Frente Latinoamericano; pero precisa que no va a dirigir un gobierno populista.

     

     


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