|
Edición Nº 1751 |
| |||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||
|
|
LUCCHETTI
"Me gusta Napoleón porque de él aprendí una cosa: uno no puede creerse invencible", dijo una vez el empresario chileno Andrónico Luksic al diario La Tercera de Chile. En el Perú, el alcalde de Lima Alberto Andrade, el Patronato de los Pantanos de Villa, las organizaciones ambientales y los vecinos de Chorrillos, están seguros de que la empresa Lucchetti -de propiedad de Luksic- no es invencible. El viernes 13 el concejo metropolitano decidirá si la fábrica chilena se va o no del área protegida de Los Pantanos de Villa. No sólo el riesgo ambiental, sino también la contaminación urbanística y visual así lo exigen. Hasta ahora el empresario chileno, quien -según propia confesión- se reunió tres veces con Vladimiro Montesinos en el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) en 1998, 1999 y el 2000, ha salido bien librado. La jueza anticorrupción Jimena Cayo decidió archivar el proceso penal en su contra por el delito de tráfico de influencias, pese a los delatores audios y vídeos que lo muestran a él y a otros funcionarios de Lucchetti con las manos en la pasta, maquinando con Montesinos la forma de ganarle los juicios a la Municipalidad de Lima y amparándose en jueces como Sixto Muñoz y Percy Escobar, hoy presos. La última palabra la tiene la Sala Anticorrupción que acogió la apelación de la Procuraduría. El procurador Ad-Hoc, Luis Vargas Valdivia sostiene: "Luksic debe ser comprendido como cómplice del delito de tráfico de influencias. Allí están las pruebas, los vídeos. La ley no puede interpretarse para garantizar la impunidad" Pruebas al dente: Montesinos ha dicho a las autoridades judiciales que Lucchetti le entregó en calidad de donación US$ 2 millones para la campaña de re-reelección de Alberto Fujimori. Y vaya coincidencia, la tercera visita de Luksic a Montesinos fue justamente a principios del año 2000. Dice que no llegó con dinero, pero tampoco con las manos vacías . "Yo le traje tres cajas con seis botellas de vino cada una al señor Montesinos, de nuestra viña. Venían envueltas en papel de regalo". ¿Traería en una de las cajas el dinero para contribuir en la campaña de reelección de Fujimori? Esta pregunta no se le escapó a la jueza Cayo. Luksic lo negó en siete idiomas."Ni un peso, sólo vino tinto, jamás entregué plata ni me pidieron plata". Y agrega que apenas ha donado unas ollas y algunos kilos de fideos a la Fundación por los Niños del Perú.
Pero las atenciones de Montesinos hacia Luksic dejan mucha salsa suelta. Lo mandó a recoger al aeropuerto en las tres oportunidades que se reunió con él. E inclusive, en la tercera ocasión, mandó al entonces jefe de Migraciones, Víctor Huamán del Solar, para que lo escoltara. Luksic supo corresponder. Invitó a Chile a Montesinos, le presentó a sus padres, comió codo a codo con él asado en su fundo y hasta le puso a su disposición su helicóptero y luego su avión particular para que fuera a Buenos Aires. El encuentro en Santiago fue entre julio y agosto de 1998, según el empresario relata: "Lo llamé al hotel Hyatt un día sábado en la mañana temprano, lo invité a almorzar, me dijo que estaba con su señora, le pregunté a qué tipo de lugar quería ir y me dijo que quería fuera algo muy privado (..) Llamé a mi mamá y le dije que iba a invitar a una pareja de amigos peruanos, sin decirle de quién se trataba. Yo lo pasé a buscar al hotel en mi camioneta, me presentó a su señora que era mucho más joven que él y los tres nos fuimos, yo manejando, el iba con gente de seguridad, como tres autos nos seguían (...) pedí que el helicóptero de la compañía nos recoja del fundo. Fui a dejarlos al hotel, quedamos en cenar en la noche en un restaurante muy bueno llamado "El Suizo", comimos y conversamos temas variados y la señora se quejó que al día siguiente se iban muy temprano y yo les dije que si querían irse más tarde a Buenos Aires, podía mandarles el avión de la compañía, ellos aceptaron y desde el restaurante llamé a la compañía para acordar el vuelo..." Además Luksic, ha dicho a las autoridades judiciales que Montesinos, faltaba más, le explicó que el conflicto de Lucchetti "fue el jamón del sandwich" en un problema entre la municipalidad de Lima y el entonces ministro de Economía Jorge Camet. No contento con almorzar y cenar con el ex asesor, el empresario chileno también cenó en Palacio de Gobierno con Alberto Fujimori, según sus propias declaraciones ante la justicia peruana, y conversó largamente sobre la situación en Chile... ¿Nada más? (Sonia Sullón B.)
|
|||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||