Edición Nº 1754


 

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    ARTICULO

    9 de enero de 2003

    Bienvenido a la Alcaldía
    Luis Castañeda Lossio tomó las riendas de Lima Metropolitana. La ayuda de los Reyes Magos no será suficiente.

    "Baltazar" y una bienvenida que no augura un negro porvenir. Al lado: ¡Cuidado!, ambulantes de regreso al Centro mientras Serenazgo se declara en huelga a la espera de un nuevo contrato.

    EN su quinto día al frente de la alcaldía de Lima, Luis Castañeda observó fascinado la llegada de tres personajes surgidos del Nuevo Testamento. Melchor, Gaspar y Baltazar -los tres Reyes Magos- llegaron a caballo hasta la municipalidad para venerar al Niño que habitó el tradicional nacimiento del balcón municipal.

    Ante el desfile del oro, incienso y mirra que éstos traían encima, Castañeda puso cara de querer ganarse alguito. "Ojalá nos traigan plata para pagar el teléfono", dijo a manera de broma el alcalde, pero pocos se rieron. Quizás pesó en su espíritu travieso el que horas antes se reuniera públicamente con un verdadero barrabás de la política peruana: el alcalde del Callao Alex Kouri.

    Como se sabe, Kouri lo invitó a la ceremonia de juramentación de los "serenitos" chalacos -brigada infantil que ayudará a conservar el ornato del primer puerto- y Castañeda Lossio asistió de lo más sonriente.

    ¿Puede entenderse por qué Castañeda, que le ha puesto la puntería a Andrade desde que juró el cargo, preferiría aparentemente congeniar con Kouri?

    CARETAS quiso obtener una respuesta, pero el líder de Solidaridad Nacional se excusó alegando que por ahora estaba bastante atareado poniéndose al día en su despacho. Sin embargo, sus más cercanos colaboradores descartan cualquier suspicacia: "Lucho sólo aceptó una invitación de Kouri. Quiere que se sepa que trabajará con todos, sin importar su color político".

    Sin embargo, hay gestos que pueden emitir señales equívocas y hay que dar la voz de alerta. Así, su énfasis al declarar que Unidad Nacional pasó a mejor vida después del 17 de noviembre, es una invitación a que gente como Lourdes Flores tome distancia de él. Su inasistencia a la juramentación del alcalde, más allá de la excusa de un viaje, debe leerse como el deseo de evitar un desplante como el sufrido el día mismo de los comicios.
    Mal consejo: atacar a Andrade y posar con Kouri.

    Igualmente, recusar lo hecho por Andrade -como rechazar el informe de William Bratton sobre seguridad ciudadana- tampoco es la llave más apropiada para obtener respaldo.

    Castañeda no sólo denuncia que encontró los teléfonos de la municipalidad impagos -lo que gente de Andrade no ha tardado en desmentir- sino que habla de S/. 300 millones en deudas y de una crisis de la economía municipal como si le quisiera poner el parche antes de que brote el chupo.

    Pese a este clima de enfrentamiento, su llegada al municipio permite aguardar resultados auspiciosos por una simple razón: sus dos gestiones como regidor metropolitano (1981-83, 1984-86) y luego su presidencia en el IPSS en la década del '90 hablan de un hábil gerente, que supo convocar a diversos sectores sociales y políticos en torno a un programa concreto.

    Ahora debería retomar ese aliento. Más aún tratándose de una urbe de 8 millones de habitantes que aguarda soluciones inmediatas.

    La propia composición del cuerpo de regidores (39) que lo acompaña es hoy por hoy un albur con el que deberá lidiar: 21 pertenecen a Unidad Nacional, donde hay quienes son de Solidaridad Nacional, el PPC y de la UCD de Rafael Rey y José Barba, por lo que mayoría propia-propia tampoco tiene. Y eso le impone la necesidad de mostrar buenas maneras al interior de UN.

    Porque ahí están los 11 votos de Somos Perú -que en cualquier momento le podrían "cobrar la factura" por los ataques a su líder-, los 5 de Diálogo Vecinal y 2 de Perú Posible.

    Y hay algunas áreas donde Castañeda aún no muestra respuestas: en el Centro de Artes Escénicas que coordina Karin Elmore, como en la organización de las exitosas bienales o la administración de los parques zonales no se conoce a quienes tomarán la posta (ver columna de Luis Lama).

    Alguien sugirió en estos días mirar la experiencia guayaquileña de 1999, cuando el alcalde León Febres Cordero hizo una amplia convocatoria a sectores empresariales y políticos para concertar el crecimiento de la ciudad. Tres años después Guayaquil muestra un rescate urbano importante y paz social -informe Bratton incluido- que le cambiaron la cara a esa urbe.

    Si se decide y deja de mirar críticamente al pasado, Castañeda Lossio podrá hacer una gran diferencia. Ojalá así sea.


    Déficit Capital
    En Lima y otras ciudades del país.

     

    LOS gobiernos regionales no nacieron con el pan bajo el brazo, sino con una deuda a cuestas. La situación presupuestal de los CTAR (transferidos a los gobiernos regionales) es dramática. El déficit generado por estos organismos supera los S/.500 millones.

    Sólo dos de ellos, el CTAR-Cusco y el CTAR-Huancavelica están en azul. Los otros 23 tienen déficit promedio de unos S/.20 millones (ver cuadro). Un serio problema para los flamantes presidentes regionales, pues la ley orgánica de gobiernos regionales establece que ellos deben asumir los activos y pasivos de los CTAR.

    En las municipalidades la cosa no es muy distinta. Balances preliminares de siete alcaldías provinciales arrojan sumados un forado de S/.56 millones. Sin incluir el cierre en rojo de la Municipalidad de Lima Metropolitana, que según Luis Castañeda es de alrededor de S/.300 millones.

    En gran medida, el abultamiento deficitario es producto de la deficiente capacidad recaudadora de las gestiones edilicias. Así por ejemplo, de los 700 mil habitantes de Huancayo sólo 17 mil tributan.

    La mayoría de las autoridades ediles proponen como salida a su situación deficitaria que el Ejecutivo realice una equitativa distribución del Fondo de Compensación Municipal (FONCOMUN), el cual proviene del 2% del IGV que pagan los contribuyentes de la jurisdicción. También solicitan que los recursos provenientes del canon se incrementen.

    Finalmente, los alcaldes afirman que las partidas que entrega el MEF son escasas e injustas. Es inaudito que Palacio de Gobierno cuente con un presupuesto de S/.35 millones, mientras que Huancayo sólo recibe S/.27 millones. De no optar por una apropiada reingeniería, muchas de las gestiones que comienzan están condenadas al fracaso. (Rosa Bonilla).

     


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