|
Edición Nº 1754 |
||||||||||
|
|
||||||||||
|
|
Sin Clon ni Ton
"Rael", el elegido por los alienígenas para facilitar el regreso de éstos a la Tierra, asegura a sus seguidores que aquellos que, por elección, sean reencarna-dos científica-mente, vivirán eternamente en un mundo donde la comida está asegurada. Tanto como la satisfacción de cualquier placer. En el cielo de los Elohim nada está prohibido. AL agua las teorías de la evolución o la existencia de una divinidad sobrenatural. Al menos para los raelianos. Estos sostienen, sin dudas ni murmuraciones, que en el principio no fue Dios. Fueron más bien unos larguiruchos extraterrestres de cabellos negros, ojos almendrados y piel olivácea, identificados con el apelativo de Elohim o aquellos que vinieron del cielo (otro planeta), los que crearon la Tierra y a sus moradores gracias a su pericia en genética. Es así como los primeros hombres habrían sido clonados por los Elohim a su imagen y semejanza. Es decir, a partir de su propio ácido desoxirribonucleico. Esto es lo que pregona el ex periodista francés Claude "Rael" Vorilhon desde el 13 de diciembre de 1973, fecha en la que, según él, fue contactado por visitantes de otro planeta e informado de la verdadera historia del origen de la Tierra. Ahora "Rael", fundador del movimiento raeliano -que podría tener más de 35,000 seguidores en 85 países- y autor del libro El mensaje que me dieron los extraterrestres (traducido a 22 idiomas), ocupa primeras planas alrededor de todo nuestro planeta, debido al anuncio del nacimiento de dos bebés clonados por la científica raeliana Brigitte Boisselier, presidenta de la Empresa "Clonaid".
El problema es que, por un lado, la veracidad de la noticia se desmorona a raíz de la negativa de "Clonaid" de demostrar científicamente (prueba de ADN) la existencia de la bebé "Eva" argumentando razones de seguridad y, por el otro, la ciencia de la clonación, cuyo aprovechamiento en el mejoramiento de la calidad de vida de hombres y mujeres podría ser extraordinario, corre serio peligro. Que un ser humano abra los ojos debido a la manipulación genética es muy diferente a que otro ser humano se beneficie con un órgano clonado, por ejemplo. De acuerdo a Marco Sevilla, guía nacional de los raelianos -"En el Perú podrían haber miles pero yo sólo conozco a doce o quince", dice-, la clonación de seres humanos tiene, para ellos, un único fundamento: perseguir la vida eterna. Marco nunca ha tenido contacto con extraterrestres y duda que éstos anden merodeando por aquí. Eso sí, está convencido que una enorme nave nodriza vigila a cada uno de los terráqueos llevando la cuenta de sus acciones hasta el final de sus vidas. "Sólo quienes por su buen comportamiento merezcan la eternidad serán clonados", afirma Sevilla. Y bueno, supuestamente serán los adeptos a "Rael". Marco Sevilla asegura que se está ganando esa prerrogativa: "Soy profesor de inglés e intento que mis alumnos aprendan verdaderamente ese idioma". Esa es su buena acción. Por otro lado, Sevilla está absolutamente convencido que las clonaciones dadas a conocer por "Clonaid" son ciertas. "Y vendrán muchas más", presagia. Temerarias afirmaciones si se toma en cuenta lo dicho por el científico Harry Griffin, del Roslin Institute (Escocia), creador del primer ser vivo clonado: la oveja Dolly. Griffin ha manifestado que, en estos momentos, un clon humano no sería saludable y que cualquier experimento al respecto resultaría inútil. También ha dicho que no hay ninguna razón para no creer que "Clonaid" no ha querido otra cosa que publicidad. "Pero si, efectivamente, se han producido bebés clonados, los experimentos tendrían que detenerse", ha declarado el científico. Según Griffin, el índice de éxito en la clonación de otras especies ha disminuido y han habido muchos problemas para los fetos y los recién nacidos clonados. Su propia creación, Dolly, sufre de una severa artritis.
El proceso de clonación supone tomar los genes de un adulto y transferirlos a un embrión, convirtiendo a éste último en un mellizo genético del original. Ahora bien, de acuerdo a Griffin, aunque el clon tenga los mismos genes del adulto, pueden haber diferencias en el comportamiento de esos genes lo que, frecuentemente, significa que los embriones de los clones no puedan terminar de crecer, mueran apenas después de nacer o, vivan con enfermedades o minusvalías. "Sí todo esto ha sido reportado en los clones de ovejas, cerdos, cabras, conejos, etc, ¿cómo no creer que similares problemas se presenten en la clonación de un niño?", se pregunta Griffin. Por su parte, el genetista molecular Ricardo Fujita, director del Instituto de Genética y Biología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad San Martín de Porres, refiere que la comunidad científica se muestra bastante escéptica respecto a la noticia difundida por "Clonaid", justamente porque no han demostrado científicamente los nacimientos de los bebés clonados. "Técnicamente -dice el doctor Fujita- es posible y algún día sucederá. No obstante, por lo que hasta ahora ha ocurrido con los animales, tendrán que pasar entre 10 o 15 años". Para el doctor Fujita es sumamente negativo que se dé tanta importancia a sucesos que tienen que ver más con "la ciencia ficción", que a una tecnología que, entre otras cosas, puede ser utilizada para la organogénesis. El doctor Fujita sostiene, además, que querer clonar seres humanos no es sólo aberrante sino estúpido: "Se cree que se va a conseguir la vida eterna o la superioridad de un grupo. Eso es absurdo. La superioridad de una especie depende de su versatilidad y esa versatilidad la da la diversidad, mientra más variados seamos como grupo, más protegidos estaremos de las enfermedades. De otro lado, una persona puede ser físicamente exacta a otra pero no va a tener las mismas vivencias ni va a crecer en el mismo entorno. Poco a poco se irán diferenciando. Es como tener un gemelo después de treinta años". No hay que olvidar que la clonación nace con la intención de crear proteínas recombinantes (insulina humana en leche de cabras, por ejemplo) y que, como afirma el doctor Fujita, los seres humanos saben que hay otras maneras, mucho más apasionantes, de reproducirse. (Teresina Muñoz-Nájar).
|
|||||||||
|
|
||||||||||