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Edición Nº 1754 |
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Por
FERNANDO VIVAS
ESTE es un reclamo que no me cansaré de hacer: ¡Leguleyos, tipifiquen de una buena vez el delito mediático! Es la mínima lección que podemos sacar de todo lo que hemos vivido en los últimos años. ¿Acaso no queremos ver tras las rejas, sin recurrir a acusaciones oblicuas como complicidad en tráfico de influencias o falsedad genérica o sospecha de peculado, a quienes usaron con alevosía y ventaja el poder de sus medios? Si el solo hecho de poner un canal de expresión al servicio de un interés ajeno a la opinión pública y distorsionar la verdad en favor de un sinvergüenza que paga por ello, fuese un delito; o sea, si se penara la mermelada como en Gran Bretaña y otros países europeos que quitan licencias al que vende el alma de sus medios; tendríamos más peces gordos enjaulados y extraditados. Uno de estos delincuentes acusados por la tangente, Julio Vera Abad, le ha ganado un juicio a César Hildebrandt en la Corte Superior. Cuando Hildebrandt, en 1998, dejó colgado al Canal 9 para dejarse jalar por el 13 de Genaro Delgado Parker, sentí pena por Julito, entonces el más simpático y audaz de los jóvenes broadcasters, que había hecho del 9, con casi nada, el canal más inquieto. Pero la oferta de Genaro era irresistible para cualquier conductor ambicioso y el contrato de Hildebrandt tenía la cláusula que le permitió rescindirlo sin pagar penalidades: la modesta empresa Alliance de Julito no le había cumplido con la infraestructura prometida. Genaro sí le cumplió y durante 1998, antes de su sonora bronca con GDP, CH nos ofreció una faena histórica. El vladivideo Julito-Montesinos me borró cualquier resquicio compasivo. El canalla de Vera Abad había tirado hacía rato la esponja y sólo quería mantener a Hildebrandt para venderse más caro a Montesinos. Quería cobrarle millones como Schütz o Crousillat, aunque sólo pudo picarle unas decenas de miles. Ahora dicen que medra en Miami a expensas de Angel González, el verdadero dueño del 9, sacándole la lengua al fantasma de la extradición. Hildebrandt saldrá de ésta sin pagar un sol y con puntos a favor. A propósito de Schütz y Crousillats ambos siguen prófugos y libres gracias al mismo poder Judicial que se lanza contra Hildebrandt. Pero también el poder Ejecutivo pone su cuota de lenidad: ¿Qué hacía Rafael Ravettino, empleado del delincuente Ernesto Schütz Landázuri a quien representa en el directorio de Canal 5, en cóctel de año nuevo ofrecido por el premier Luis Solari? Estos ágapes de poder y medios celebrados a espaldas de la opinión pública, pueden ser entendidos por fiscales morosos y por jueces con hambre de prevaricato como una señal para no molestar a ciertos poderosos... o, al contrario, para dilatar sus procesos y jugar al "¿quién da más, Genaro o Schütz?" o al "pórtate bonito Baruch, a ver si te pagamos tu reparación civil". Una chiquita: El delincuente -también me ahorro lo de presunto- José Francisco Crousillat ha estado publicando en Correo memorias de sus encuentros con Montesinos y Laura Bozzo. Su estrategia, a la que el diario se presta con sospechosa indulgencia, es pintarse él y Laura como víctimas atarantadas de un poderoso que más que un mafioso parece un conductor de talkshow. Por supuesto que un texto de Crousillat puede tener interés periodístico pero al menos debió ir precedido de un gorro donde el editor recuerde al lector que el firmante es un prófugo extraditable y que está implicado en delitos de peculado, tráfico de influencias y asociación para delinquir de los que no dice ni pío en su testimonio. Ese gorrito deportivo -no pido un sombrero de copa a Correo- hubiera marcado la diferencia entre un periódico en busca legítima de primicias y un diario de intrigas políticas y judiciales. El Perú de Correo y la familia Agois es un cambalache: cualquiera es un ladrón, cualquiera es un señor y cualquiera puede ser columnista. Los medios no pueden ser un arma para que los delincuentes pasen piola ante la justicia. Ni el poder Judicial ser una fuente de intrigas mediáticas y políticas. Hay que cancelar esa perversa programación de verano.
Escribe FIORELLA RODRIGUEZ
Aunque de lunes a viernes no tengo mucho tiempo, cada mañana me levanto con las noticias. Hago zapping dando prioridad a señales como Canal N o CNN. Durante el día no veo mucha TV, pues trabajo en ella. Eso sí, mi bloque de telenovelas me obliga a mantenerme informada y debo reconocer que estoy enganchada con "Cazando un Millonario". Posee un guión fresco y original que me divierte, requisito indispensable para que un programa me interese. Durante la noche no me pierdo "Seinfeld" y "XH Derbez", series que manejan un humor bastante descabellado e inteligente, aunque esto pueda sonar contradictorio. Jerry Seinfeld y Eugenio Derbez me parecen extraordinarios. Claro, siempre hay tiempo para engancharse a una buena película (si no está programada en algún canal el DVD es básico) o a series como "Charmed" o "C.S.I". Los fines de semana es cuando más disfruto viendo "Otro Rollo", "Who's Line Is It Anyway?", "Videomatch" o "Poné a Francella". En lo nacional una buena entrevista siempre resulta cautivante. Sea Hildebrant, Bayly o Raúl Tola me engancho. Aunque no puedo dejar de mencionar "Fulanos y Menganos" con "Chema" Salcedo. Y cómo olvidarme de "Cinescape" con Bruno Pinasco. Me encanta, aunque no lo dejen venir a mi programa "Casi en Serio".
Vueltas de Cable
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