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Edición Nº 1755 |
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Por
FERNANDO VIVAS
HASTA hoy llevamos la cuenta de 4 fases en la relación del gobierno de Toledo con los medios: 1) Desde la toma de mando en agosto del 2001 hasta octubre de ese año, Popi Olivera intentó manipular a la prensa soltando primicias sobre el proceso anticorrupción mientras Toledo rumiaba un plan de ataque (ver "La pantalla de Popi", CARETAS 1689). 2) Desde noviembre del 2001 hasta agosto del 2002, Toledo, mediáticamente escaldado, vio abortar el intento de quitar licencias a canales de TV, y confió en la solución judicial y concursal (caso Indecopi y Canal 4, juicios Delgado Parker-Schütz, promesa de reaparación civil a Canal 2, dejando al premier Roberto Dañino, antes de dar la posta a Luis Solari, la concesión de las presiones amables a los medios (ver "La pantalla de Bobby", CARETAS 1705). 3) Entre agosto y octubre del 2002 hubo cierta confusión que permitió a Hugo Garavito y otros posibilistas convencer al presidente de agenciarse sus propios medios. Resignados a no contar con la áspera prensa ajena, el gobierno invirtió en su propio frente mediático. Se fundó Pura Verdad y se impuso a Ricardo Belmont en Canal 7. La obviedad de ambos los condenó a la ineficiencia y el delirio. 4) El reconocimiento de Zaraí el 17 de octubre del 2002 fue un punto de inflexión. Si no funcionan los sustos judiciales, ni las presiones amables, ni invertir en prensa propia, entonces, ¿por qué no hacerle caso a los medios?, ¿por qué no acatar sus sugerencias que al fin y al cabo son compartidas por buena parte de la población? Viejo truco de todos los populismos mediáticos replanteado por el entorno toledista: Zámpate en una emotiva narrativa popular y cosecharás una dramática popularidad. Por supuesto, la operación es legítima en democracia pero tiene sus riesgos políticos, como se ve en Chachapoyas. Formar un Comité de Crisis ad hoc del más alto nivel, impulsado por el propio Presidente que declara sobre cajas negras, anticipa opinión sobre errores humanos, promete santuario para las víctimas y conversa en privado con los deudos, es apostar en demasía por el vistoso frente mediático decuidando la austera rutina gubernamental. Puede condenarse al devaneo estratégico y a la inestabilidad política un presidencialismo que pone tanto celo en atender una tragedia, que al fin y al cabo es un accidente en el que la responsabilidad del Estado es secundaria. La tentación populista de exprimir las posibilidades mediáticas de cada catástrofe -¡suave con El Niño que se nos viene!- podría dar inicio a una crispada curva de tumbos nerviosos que afecten la constancia y la perseverancia de otras líneas de gobierno. Se me dirá que Tans es una aerolínea estatal, pero la apuesta mediática ha sido tan intensa que de hecho se decidió por encima de ese mero dato empresarial. Se me retrucará que es bueno que el Presidente asuma el liderazgo emocional en medio de una tragedia pero un accidente aéreo, por más penoso que sea, sucede en cualquier parte y no tiene la fuerza desestabilizadora que sí puede tener un atentado terrorista o que tuvo, por ejemplo, la catástrofe navideña de Mesa Redonda donde la desidia pública que la causó demandaba respuestas sensibles del Estado. Ya no hay Luzas y menos Montesinos que funjan de spin doctors del poder pero, en su lugar, hay ministros que compiten en apetito de primera plana. Unos gorditos, otros figurita, pero todos figurettis de la crisis. Y además de los encargados de prensa e imagen hay asesores como Juan Sheput, Juan de la Puente o Guillermo González que me los imagino siempre prestos al consejillo mediático: Presidente póngase la casaquita de comando, súbase al tractor, muestre su congoja. (No menciono a Gerardo Barraza, director de la agencia estatal Andina, porque tras su espectacular metida de pata al lanzar un despacho que dio al Fokker sano y salvo despúes de desaparecido, anda cabizbajo). Estrategia legítima la de un Presidente que reclama atención y liderazgo allí donde el desregulado poder de los medios ha hecho que confluyan las emociones populares; es más, coincide con una tendencia universal a que las más sólidas democracias asuman desprejuiciadamente su dimensión de espectáculo videopolítico, pero respetando la libertad y pluralidad de los medios y con la necesaria transparencia (aquí radica la diferencia con el populismo mediático de un Hugo Chávez o un Fujimori) que reduzca el factor manipulatorio psicosocial. Los medios tienen que ayudar en este proceso compitiendo sanamente, fiscalizando y autorregulándose. Celebro que por presión de los deudos de Chachapoyas y algunas llamadas palaciegas, Canal 4 decidiera no extenderse con imágenes de los cuerpos reventados que obtuvo su audaz corresponsal Luis Cumpa. Entiendo que se picaran porque Palacio ofreció a la competencia una edición del vídeo de la FAP (y, al parecer, hay otro vídeo de la Policía que circula en el mercado negro de la noticia), pero no encuentro razones para denunciar amenazas contra la libertad de expresión en esta rencilla por la primicia. Cabeza fría a periodistas y a políticos para que no sucumban a la tentación mediática y se dejen arrastrar en los huaicos y en los ríos revueltos del verano. _________
Escribe SUSANA UMBERT
Gran parte de mi vida ha estado marcada por la TV. Me encantaría ver más de la que veo, pero por mi trabajo me es imposible. En las mañanas veo "Buenos días Perú". Me encanta la conducción de Federico Salazar. En las noches veo History Channel. Luego hago un zapping por las películas del cable. Normalmente trato de buscar alguna romántica...¡me encantan! Hago zapping cada vez que puedo a E-Entertainment. La TV española en los últimos años ha dado un gran brinco. Sus programas de entretenimiento como "Operación triunfo" o "Hoy es tu día" me parecen fabulosos.Los fines de semana son de mis hijos..."El Chavo del Ocho" los divierte, como a mí, así que me parece que es un buen programa para ver en familia, al igual que la película de los domingos en Canal 2. Por ejemplo, "Daniel el Travieso" es perfecta para verla con mis hijos. De las series americanas, "Friends" es demasiado buena.En cuanto a producción nacional el 2003 será un año de buena y sana competencia entre los canales. Me siento orgullosa como peruana y como gente de televisión cada vez que un programa local se internacionaliza como "¡Qué buena raza!" o "Mil oficios" entre otros.De más está decir que la mejor animadora de TV sin duda alguna es Gisela Valcárcel.
La Campaña de Maritere
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