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Edición Nº 1756 |
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Por
FERNANDO VIVAS
MARIO Vargas Llosa insiste en que el gobierno de Toledo debió cancelar las licencias de los canales de TV cuando amenazó hacerlo, en noviembre del 2001. No dudo que se lo merecían y que entonces MVLL, con términos democráticos y gramática impecable, expresó la indignación masiva. Pues aquí sostuvimos lo contrario: que esa medida hubiera sido el abril del '92 del toledismo y que, además, el Presidente no tenía autoridad para hacerlo luego de haber pactado el apoyo de esos medios en la campaña del 2001. Ahora MVLL declara en pro de la autodenominada cruzada toledista para reformar el Poder Judicial. Como en el asunto de la tele, desconfío de los motivos y alcances de una campaña del Ejecutivo para meter mano en otro poder del Estado. Me huele a otro engendro coyuntural que puede sufrir un súbito aborto. Pienso, quizá románticamente, que antes que al gobierno o a los partidos con rabo de paja judicial como el APRA, corresponde a un movimiento surgido desde la sociedad el remozar a ese poder malogrado. Que las oenegés hoy mudas, los legistas sin mancha y ciudadanos ilustres como el propio MVLL encabecen esta preocupación y planteen correctivos al propio foro de la justicia y a los otros poderes del Estado. A pesar de estas atingencias, igual MVLL alumbró la pantalla dominical y repartió lecciones de claridad y honestidad política a quienes insinuaron que su reciente exposición mediática se debe a un afán por librar a su hijo Alvaro de problemas judiciales. Al contrario, las discrepancias filiales están abiertas y si MVLL tuvo una reciente cita palaciega con Toledo, pues supo darnos la pista de un sesgo posible que lo aleja de la trinchera de su hijo. Es que habemos humildes residentes que no depositamos en el Presidente la misma confianza que nuestro ilustre viajero frecuente. Por lo demás, vayan mis aplausos por la condecoración congresal y mis ganas por leer pronto "El paraíso en la otra esquina". Ronald Díaz y Johnny Matienzo, dupla inseparable de "24 horas", no llegaron a su comisión en Cayaltí pero murieron en pleno cumplimiento del deber, pues vaya que soplarse una mala noche en la camioneta del canal para llegar a distancias donde a otros profesionales mandan en avión, se acerca bastante al sacrificio laboral. Pero no me estoy sumando a ninguna campaña contra Canal 5. La dureza del que manda tamaña comisión haciendo cálculos de horas de manejo vs. horario de vuelos, viáticos extras vs. precio de pasajes, es la que se puede esperar de una TV indigente que se saca el ancho por cubrir la noticia. A los noticieros peruanos se les puede tildar de todo menos de comodones. Ojalá que el sacrificio de Díaz y Matienzo sirva para mejorar las condiciones de trabajo (y de formación, educación, reflexión, etc.) del periodismo televisivo. Ambos se merecen recuerdos sentimentales como la nota de "Panorama" que los ponchó haciendo trabajo solidario en el asentamiento Nueva Pamplona. (Pero ¡qué contraste! la nobleza de este par con el morbo de la reportera Andrea Llosa en una nota de "Reportajes" sobre las matanzas senderistas en Ayacucho. Donde la noticia para otros es el retorno, la supervivencia de posguerra, el temor de un rebrote terrorista, los límites y alcances de la Comisión de la Verdad, para ella fue el recuerdo minucioso de salvajismos cometidos dos décadas atrás.) Canal 7 ha pasado del amparo del Ministerio de Educación a la Presidencia del Consejo de Ministros. Su director Eduardo Bruce dice estar conforme con el cambio, porque a cualquier entidad pública le viene mejor la relativa holgura presupuestal de la PCM que la atribulada cartera del ministro Gerardo Ayzanoa. Pasar de Ayzanoa a Luis Solari no es necesariamente una desgracia para el modesto 7. Si el premier, que ya tiene una banderita en el canal con el programa "Presencia nacional", quisiera meter aún más sus narices en la programación, reemplazar horas liberales por ultraconservadoras o forzar la contratación de correligionarios, ello afectaría la sobriedad de su cargo y la secretaría de comunicaciones se pondría saltona. A propósito ¿qué pensará esta secretaría sobre ese chúcaro e improvisado vocero del toledismo que es Ricardo Belmont? Suerte al 7.
Escribe MIGUEL ANGEL MUFARECH
Bueno, la TV en el país ha venido de menos a más. No hay que olvidar que en la década pasada estuvo cautiva y se le dio a los peruanos "basura", desapareciendo lo cultural. Lamentablemente programas como los de los cómicos ambulantes llegaron a encadilar a los televidentes. Los noticieros informaban lo que le convenía al régimen de entonces y mantenían a la población desinformada. Todo estaba bien, no pasaba nada. Hoy veo que está cambiando, todavía falta alguna que otra cosa, pero por señalar el caso de los noticieros, éstos están cambiando y hablo de ellos porque es lo único que veo. Muy temprano antes de mis caminatas mañaneras, veo un poco de "Buenos Días Perú", conducido por Federico Salazar y Mávila Huertas, quienes lo hacen bien y además tienen un equipo de reporteros que nos informan de todo y de lo que pasó en la madrugada mientras descansamos. Creo que la TV peruana tiene que ir progresando porque tienen la competencia del cable, aunque no es masiva, pero sí tiene su público y como todo negocio no debe dejar que el público se vaya. Los fines de semana, cuando estoy en Lima, veo "Panorama", donde se tratan temas serios y como en los de la competencia de Canal 4 y Canal N donde se me difamó en la campaña, como fue mi caso. En todo esto si hay algo que rechazo y me causa molestia es la presencia de los políticos figuretis que se presentan en los programas cómicos y de la farándula haciendo el ridículo como Xavier Barrón y otros que desprestigian y restan seriedad. Bueno, espero que este año la producción televisiva nacional siga creciendo y los peruanos podamos hacer zapping y buscar el cable.
Betito y el Caballero Carmelo Fulvio Carmelo no ha muerto, está de parranda. Eso me da a entender Fernando Armas cuando le pregunto por la temporal desaparición de su personaje de bandera, que no es Choledo, sino esa suerte de estilista para todo tipo de pelos (y mentes), que hace reír por igual a gays y homofóbicos. Puede volver en cualquier momento asegura Fernando, aunque no me quita del todo la duda sobre una posible autocensura, ante alguna presión del canal interpretando alguna presión del anunciantado. Quizá alguna fobia contra el tiquitiquití haya provocado un repliegue en Fulvio. Ojalá su reaparición eche abajo estas especulaciones... Por otro lado, Betito Aguilar, está en el ojo de la tormenta cultural. Nuestro colega Lucho Lama, desde los salones de la bienal de arte lo ha tildado de Brutito luego de que éste dijera a El Comercio, con toda la altanería de sus cientos de miles de hogares de rating, que no tenía tiempo para asistir a esas manifestaciones elitistas. Lamento los excesos de ambas partes y aconsejo a Efraín, de cuya capacidad para dedicarse a mil oficios a la vez doy fe, que mida sus pasos y calibre sus distintas locaciones. Su gestión edil no se va a medir con rating. En el humor también pueden haber conflictos de intereses (¡cuidado con sesgar "24 minutos"!) y en el Municipio hay responsabilidades de función (sé que en la tele Betito ha hecho mucho con poco dinero, aquí no se le pedirá que ahorre a morir sino que optimice los gastos. Eficiente productor, teatrero popular, testarudo y divertido, que le vaya bien por Lima.
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