|
Edición Nº 1757 |
||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||
|
|
Reino Trágico
HAY algunos elementos que diferencian al simple cantante del crooner. Son valores artísticos perceptibles, pero de imposible definición académica. Algunos lo llaman nervio, otros honestidad. Hay quienes señalan lo que Unamuno definió como el sentimiento trágico de la vida. Ya en música, es aquello que permite que cada nota provocada, cada variación, cadencia, modo, ritmo o crescendo signifique. Es una conciencia melódico-semántica que no se puede buscar, ahí radica la predestinación del chansonier. El que hace de su propia experiencia personal, algo universal. Con elegancia. En el cosmos de la canción romántica iberoamericana se erigen apenas un puñado de ellos. Y a la cabeza, junto a Nino Bravo, está José José. José Sosa Ortiz, desde que se despercudiera de la sombra artística de sus padres (él, primer tenor mexicano en las temporadas de ópera de 1952 a 1958; ella, pianista de concierto), tuvo una vida agitada. Apenas empezados los veintes lanzó un lírico hit internacional, La Nave del Olvido (1969). Luego de pasar por el tráfago del éxito temprano se casó con la nieta de un presidente mexicano (Kiki Herrera Calles, descendiente del general Plutarco Elías Calles) que le llevaba 20 años. Fracasó. Iniciado ya su duro alcoholismo, se salva de morir de una pulmonía que le arrebata momentáneamente la voz. Un background de realidad que nutre la sinceridad del intérprete. A mitad del 70, Frank Sinatra que casi nunca se equivoca (erró con Bono) lo invita a cantar en inglés. José José le comenta que las deudas lo ataban al D.F. Sinatra le gira 100 mil dólares. Lamentablemente, el esperado encuentro no se produjo por la mezquindad de la discográfica del ídolo charro. En el 77 lanza Gavilán o Paloma. Luego vendrían Lo Pasado Pasado, Si me dejas ahora, Lágrimas, Lo dudo, Voy a llenarte toda, entregas que insisten siempre en la persistencia de la ausencia. Música para desencantados dignos, abandonados entrañables, perdedores con clase. Duros de alma sensible, cínicos que se conmueven. Al vaivén de las notas que con timbre dolido y armónico cómplice entona quien popularizó Payaso. Su estela se dilata a estas épocas a través de un tributo en el que más de una docena de bandas de rock latinas homenajean a El Príncipe. Inolvidables El Triste de Julieta Venegas ("su canción más difícil", según la autora de Aquí), Amnesia de Control Machete (valiente fraseo rapeado en una base de bossa nova), Una Mañana de Café Tacuba (un gesto a la delicadeza), Si me Dejas Ahora de Leonardo de Lozanne (flirteo electrónico sobre las más cuidadas líricas). El amor nunca pasa de moda. Certeza con disfraz de clisé. Pero no en boca de El Príncipe. Que ya asoma por Lima. (Jerónimo Pimentel).
Para Todos los Gustos Se aproxima en Lima una avalancha de conciertos. Reina la diversidad, lo que permite satisfacer tanto a gustos comerciales como escogidos. En primer lugar se encuentran Las Ketchup, que prometen hacer por lo menos 9 versiones de Aserejé para deleite de los seducidos por el lúdico estribillo de las hermanas españolas. Este miércoles 5 de febrero. Los gustos más pausados y la mediana edad tendrán como opción al inacabable catalán Joan Manuel Serrat, quien vuelve después de 5 años el 11 de febrero con la promesa de interpretar Mediterráneo. Única presentación. Por su parte, los que buscan sensualidad de banda ancha, coros pegajosos y meneos arábigos podrán asistir al concierto de Shakira el 5 de marzo.
Contra Cultura BENJAMIN Corso, editor de la editorial Contracultura y ahora dueño de la librería del mismo nombre, posee una cualidad que lo asemeja a su par ficcional, el personaje de El Club Dumas, de Arturo Pérez-Reverte, de mismo apellido: cierto sentido de la aventura. En el caso de Benjamín, lo ha llevado a fundar una librería especializada en todo lo alejado del mainstream cultural limeño: fanzines (Pánico ha llegado a su segundo número), comic (español y argentino, así como un homenaje al Corto Maltés), rock (¡peruano!); así como un lote comunicacional muy interesante encabezado por publicaciones de cine (el libro de Paul Shrader sobre Ozu, Bresson y Dreyer) y periodismo (preguntar por el alegato en contra). Larga vida.
|
|||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||